lunes, 20 de noviembre de 2017

El viaje de Papá-Buelo y Mamá-Buela contado a sus nietos: Poder de resucitar (5)

 Re-lectura de la fe de los Patriarcas (Génesis 12-25)


1. La cumbre del sacrificio

            Parece que la cuesta se empinó demasiado sobre todo después de la elección de Trump. Evidentemente la crisis ya venía de atrás, tanto en Dominicana como en EEUU la política se puso bien agria, y la gente no sabía a quién votar. La empresa donde trabajaba Quin pasaba un mal momento y los más viejos empezaron a ver el futuro con incertidumbre. Las nuevas leyes inmigratorias impedían que se reunificara la familia. 
       En el entretanto los hijos habían crecido y no todos siguieron el camino correcto. Una de las muchachas se enamoró de un tipo irresponsable que vivía en la calle…  El mayor fue encarcelado por un asunto de drogas y, después de muchas gestiones infructuosas, deportado a Dominicana. Cuando los padres viajaron a la isla, se encontraron las lomas de su campo desoladas. Ahora que tenían escuela y liceo, no hay alumnos suficientes. La capilla, que fue la primera en tener sagrario, no tiene quién lo cuide. Ahora que han conseguido carretera, los campesinos han bajado a la ciudad…
      Después de conseguirse unos ahorritos con tantos sudores, no encuentran dónde invertir con un poco de seguridad. Se vertieron lágrimas ante el derrumbe de tantos proyectos. ¿Valdría la pena tanto sacrificio o sería mejor echarse atrás?
"El Señor provee", dijo Papá Quin, bajito, como si rezara el rosario. "Esta es la loma del sacrificio donde el Señor provee".
     Mamá Mery dijo: "Vamos a bautizar a la primera nieta con el nombre de MORIA. Se lo merece: El monte del Sacrificio donde el Señor provee".
           
     El viejo Quin levantó la vista cansada hacia las estrellas, desde la loma se divisaba un amplio horizonte con la ciudad que velaba con muchas lucecitas  prendidas, y suspiró: "-Pues no nos quedará más remedio que resistir, buscar un rincón en la ciudad y continuar avanzando a tientas. Si el Señor me pide este sacrificio a mis años no me puedo negar... Volveré a empezar, aunque ya no sirva para gran cosa... "
     Como mamá Mery andaba medio enferma de los nervios, el abuelo pidió al hijo más pequeño que leyera Hebreos 11: "Por la fe respondió Abrahán al llamamiento de salir para la tierra que iba a recibir en herencia, y salió sin saber adónde iba. Por la fe emigró a la tierra prometida como un extranjero... Por la fe recibió vigor para fundar una descendencia con Sara, aunque le había pasado la edad... Con fe murieron todos éstos, sin recibir lo prometido, nada más viéndolo y saludándolo de lejos y confesando ser extranjeros y peregrinos en la tierra... Por la fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac, y era su hijo único... estimando que Dios tiene poder hasta para levantar de la muerte... "


2. Analicemos la situación: Las minorías abrahámicas

    El famoso obispo brasileño Helder Cámara, después de recorrer medio mundo, escribió que hay una energía moral liberadora a punto de estallar. Son “las minorías abrahámicas”.

  “Fíjense en ese grupo de hombres, de cualquier país, de cualquier raza o religión. Es fácil, es posible encontrar hoy algunas personas, una minoría, que no se tienen por mejores, ni por más grandes, ni por más inteligentes que los demás, pero que han sido marcados por el mismo Dios. Son hombres nacidos para los demás, para la dedicación, para la entrega, para darse sin cálculo ni medida.

   Me dirán: ¿Cómo esperar que esas minorías llenas de buena voluntad, de entrega, pero totalmente desprovistas de fuerza, consigan derribar pacíficamente las estructuras de la esclavitud? Yo les contesto que si, sin admitir demoras, los hombres de buena voluntad hicieran el esfuerzo de descubrir y de poner en relación las minorías abrahámicas de cada región, de cada país, de cada continente, a nivel internacional, quién sabe si no desencadenaríamos, arrancando del amor y persiguiendo el bien de la humanidad, una fuerza comparable a la de la energía nuclear…

     Si me preguntan por qué llamo a estas minorías “abrahámicas”, les diré que porque, siguiendo el ejemplo de Abrahán, tienen que esperar contra toda esperanza”[2]


En resumen, ¿quién es, entonces, hijo de Abrahán?
Abrahán es todo aquel que, en nombre de su fe en Dios y por causa de su amor a la vida, se levanta contra una situación de injusticia y de maldición creada por los hombres, y que, para cambiar esta situación, está dispuesto a abandonarlo todo, a cambiar lo cierto por lo incierto, lo seguro por lo inseguro, lo conocido por lo desconocido, el presente por el futuro.

¿Dónde está el secreto?
“Yo sé de Quién me he fiado” (2 Tim 1,12), Dios, que siempre cumple sus promesas.

Este es el viaje del patriarca Abrahán y la matriarca Sara.
El viaje de papá Quin y mamá Mery, nuestros abuelos en la fe.
Tu viaje y el mío, que empezó hace miles de años y continuará mientras haya hombres y mujeres que caminen –en presencia del Señor- y quieren construir una Tierra prometida para todo el pueblo.


                                                    PARA ORAR: El sacrificio de Isaac (Gn 22)

                                                                                        
Acabemos comentando las palabras-clave de la obediencia de Abraham:
Aquí estoy”. “El Señor proveerá”. “Nuestro padre y nuestra madre en la fe”. “Él puede resucitar de la muerte”. “Esperar contra toda esperanza”.

¿Qué te han enseñado estas lecturas bíblicas sobre la fe de nuestros patriarcas y matriarcas?



[1] Usaremos sobre todo Reynés, MSSCC, J.,  Génesis. Lecturas liberadoras de la Biblia. Amigo del Hogar. Santo Domingo, 1993, ps. 75-96, que hace una relectura dominicana del librito de C. Mesters, Abrahán y Sara. Paulinas. Madrid, 1981.

[2] Cámara, H., El desierto es fèrtil. Síguee. Salamanca, 1972.

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