La Biblia se abre
con el “Génesis”, “libro de los orígenes” del Pueblo de Dios. En los orígenes
de la historia dominicana nos encontramos con el mestizaje de los indígenas taínos,
los esclavos africanos y los conquistadores blancos. Es bueno que estudiemos sus
mitos, pues "los mitos suelen ser compendio de las experiencias de un
pueblo, fuente de sus mejores obras de arte y origen de sus creencias más
profundas y significativas"[1]. Y
como dice el Vaticano II en su declaración sobre las relaciones con las
religiones no cristianas: “La Iglesia catòlica no rechaza nada de lo que en
estas religiones hay de verdadero y santo... no pocas veces reflejan un
destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres”[2] . Vamos
a abrir un diálogo entre los mitos bíblicos y taínos que hablan de los orígenes.
1. El Nombre de
Dios
Yúkahu |
Los taínos adoraban
muchos dioses, que llamaban cemíes, pero con un Espíritu Supremo que presidía sobre todos. Así lo anotó Fray Ramón Pané: "Creen que está en el cielo y
que es inmortal, y que nadie puede verlo, y que tiene madre, mas no tiene
principio, y a éste llaman Yúcahu[3]
Baguá Maórocoti".
Su fe viene
compendiada en las tres palabras sagradas del Nombre divino (YBM): YÚCA-HU, que
significa "Espíritu de la Yuca", y al que pedían el casabe cotidiano.
BAGUÁ, "es el nombre de la mar en esta isla" (Oviedo). MAÓROCOTI,
vocablo compuesto por prefijo ma=sin y órocoti= abuelo. Se traduce: "sin
abuelo, sin principio").
La diosa madre se llama Atabey, que concibió a Yúcahu sin mediación de
ninguna potencia masculina, por lo que Yúcahu no tuvo padre. Además de ser diosa madre, Atabey fue
divinidad de la Luna, el mar, la fertilidad y el nacimiento. Personificada por
las ranas, le suplicaban protección para las parturientas, pero luego no se
habla de ella.
Los “cemíes” eran seres espirituales que incluían a diferentes fuerzas de
la naturaleza y a los espíritus de los
antepasados. Se representaban en esculturas de piedra, cerámica, hueso, madera
e incluso con fibras textiles. Los trigonolitos (piedras labradas en forma triangular)
fueron de las más características.
"El Ser Supremo
de los antillanos no fue un enamoradizo don Juan, como Júpiter; ni un juez
exigente y vengativo, como Jehová; ni un contumaz guerrero, como Odín. Creado
por un pueblo que vivía en las islas casi paradisíacas, sin reptiles venenosos
ni bestias feroces, sin crudos inviernos ni agobiantes veranos, sin desiertos y
sin páramos, en donde una naturaleza benigna ofrecía aves y peces en abundancia
y fértiles tierras para la labranza, Yúcahu Baguá Maórocoti fue, como sus
creadores, pacífico y bienhechor. Estrechamente vinculado a la ecología de las
islas, sus funciones fueron las de generoso Ser Sustentador que rige las
fuerzas genésicas de la tierra y el mar. Visto así, el mito tiene un
significado preciso dentro del medio en que habitaba el taíno y refleja su carácter
y su cosmovisión. Yúcahu Baguá Maórocoti, el Señor de los Tres Nombres, el
Icono de las Tres Puntas, en sí resume los tres factores primordiales que
felizmente se armonizan en las Antillas: tierra, mar y hombre"[4].
2. ¿Oué diferencia
hay entre el Dios bíblico y el Dios de los taínos?
Los indios adoraban
al señor de la naturaleza. El Dios bíblico, en cambio, fue experimentado como
Yavé Liberador de la esclavitud, señor que dirige la historia de su pueblo, y,
en el Nuevo Testamento, el Padre de Jesús.
Tenemos que
reconocer, sin embargo, que "el cristianismo entró .en nuestro continente
bajo el signo de la opresión. No solo que vino por la fuerza, como la religión
del conquistador, sino que también funcionó como una religión de opresión ...
Si lo que origina la fe bíblica es una experiencia de liberación que permite
reconocer allí a Dios como "liberador", América Latina no pudo ser
evangeIizada, pues aquí Dios no pudo ser "experimentado" como liberador
... Para que la fe bíblica -en su núcleo querigmático y liberador- sea credible
para el hombre latinoamericano, hay que pasar por un tremendo proceso de
purificación de sus expresiones históricas. y la única manera de realizarlo es
a través de una nueva experiencia de liberación. En otras palabras, hay que
empezar de nuevo"[5]
3. ¿No se hubiera podido entablar un diálogo con
la cultura indígena?
Cemí de las tres puntas |
Mons. Francisco
Arnáiz, que fue obispo auxiliar de Santo Domingo, hace un recuento de los
principales elementos de la religión taína que se hubieran podido aprovechar
para inculturizar elmensaje cristiano:
Los trigonolitos y las tres piedras
rituales, punto de arranque para el misterio cristiano; YBM, plàstica
presentación de Dios Padre, Providente y Creador; la cohoba con sus elementos
de purificación y èxtasis, plataforma vàlida para el misterio de la redención;
los cemíes, base sòlida para los distintos modelos de la revelación; Atabey, la
diosa madre, les allanaba el camino para predicar la mariologia; el casabe
partido y compartido, facilitaba la exposición del misterio eucarístico; los
areítos para la iniciación litúrgica... “Nada, sin embargo, de esto se hizo por
falta de preparación adecuada en los Adelantados de la gran fiesta
evangelitzadora de América. Pero detrás de ellos en sucesión ya ininterrumpida,
vendrían a Islas y Tierra Firme Franciscanos, sobre todo, Dominicos,
Mercedarios y Jesuítas... que harían. alguna vez aunados a la espada però
frecuentemente en luchas peligrosas contra ella, la proeza titànica y épica de
evangelizar un Continente entero”[6]
El P. Las Casas
confiesa que preguntaba a los indios algunas veces: “¿Quién es este cemí que
nombráis?”, respondíanme: “El que hace llover y hace que haya sol, y nos da los
hijos, y los otros bienes que deseamos”; añadía yo: “Ese cemí que hace eso, me
lleve a mí el alma”[7].
Parece que (aunque con el recato que exigía el temor al Santo Tribunal, del que
fue inquisidor el mismo fray Pedro de Córdoba), el buen fraile se atrevió a
identificar a YBM con Jesús, el Hijo de YHWH.
ORAR AL SEÑOR DEL CIELO
1. Compara el Padrenuestro
cristiano con el Padrenuestro taíno
“Nuestro padre, que en el cielo estás, señor de la
tierra y el agua, señor de la luna y el sol, ven a nosotros con espíritu bueno,
alto, grande y generoso. Danos a nosotros las lluvias, las masas y el pan de
día.
Espíritus malos, no. Fantasmas, no. Espíritus buenos,
sí. De dios padre, siervo yo seré. Así
serà”.
·
¿Oramos al mismo
Dios?, ¿cuáles diferencias ves entre las dos oraciones?, la oración que haces
tú ¿es cristiana, o nos quedamos muchas veces en el Antiguo Testamento?
2. Dios del
Triángulo
Los taínos representaban su fe en el dios de tres puntas
(trigonolito), los cristianos en un Dios Trinidad. Es Bueno que comentemos lo
que significa para ellos y para nosotros representar a Dios con el número 3.
Volvamos a
preguntarnos, como en el punto anterior: ¿Vivimos nuestra fe de modo
cristiano o nos quedamos en el Antiguo Testamento?
3. Oración a Yúkahu (del
poeta Pablo Nadal)
“Es fácil - hacer la elevación sagrada - de la forma
redonda del casabe
y dar gracias - a I sol y a la tierra - por los dones
del alimento diario.
Pero es duro recordar - las distancias - llenadas de
costa a costa
con la raíz - para aflojar la garganta - y después
mirar caer una a una las aldeas
por los bacilos y las armas llenas de truenos.
Es brillante tener la yuca en las manos - desnudar la y
bailar con ella
contra el metal lleno de dientes – y a la masa
humedecida - sacarle el veneno furioso
y después frente a I fuego esperar la - gran hostia
sagrada.
i Dios taíno de la yuca - el de un ojo verde - y un ojo
de oro!
Dios antiguo y transeúnte presente - de los campos y de
los supermercados
¡la santa Cena en esta isla no puede ser - ofrecida sin tu cuerpo!”
¿Qué significado
encontramos a este poema dominicano?
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[1] Arrom, J.J., Mitología y artes
prehispánicas de las Antillas. Siglo XXI. Madrid, 1975, p.18. Cfr Polanco
Brito, H. E. y otros, Fray Ramón Pané. Vida y Obra. Primer Seminario Grandes
Figuras de la Evangelización de América. Vº Centenario. Santo Domingo, 1989;
Reynés, J., "Génesis taíno, Génesis cristiano" en Génesis. AmH. St.
Domingo, 1993.
[2] Nostra
Aetate, 2.
[3] También
escrito Yukajú, Yocajú, Yokahu o Yukiyú. Los arahuacos de Boriquén (Puerto Rico) creían que Yúcahu residía en El
Yunque, hoy día una reserva forestal.
[4] Arrom, 43.
[5] Croatto, J. S. “Los dioses de la opresión”
en La lucha de los dioses. DEI. San José CR, 1980, 53-54.
[6] Arnáiz, F. J. Más luces que sombras. AdH, Santo
Domingo 1989, 100-102.
[7] Apologética, CLXVI.