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viernes, 29 de marzo de 2019

Homilía del III Domingo de Cuaresma



YAHWEH de McNichols
Hoy hacemos memoria de un Moisés venido a menos,
que pastoreaba el rebaño de su suegro sacerdote y ganadero.
Atravesando el desierto, también él se elevó subiendo
al macizo de Sin, la montaña del dios madianita y de la diosa lunar.
Allá tuvo la experiencia trascendente de una zarza en llamas
y preguntó quién es Dios y cuál es su Nombre escondido, 
el Nombre que no se podría ni siquiera pronunciar.

No es un Nombre estático (como el Eterno, el Todopoderoso, el Justísimo...),
sino el Nombre que se revela en un dinamismo encarnado
del que ha visto la opresión del pueblo y conoce muy bien sus sufrimientos.
“Yo soy YAVÉ” (el que “ja-vé”, ya viene, como decís los mallorquines,
vosotros tan lentos y remolones,  indecisos cuando urge re-accionar).

Para Mí todos sois iguales: Los galileos, zelotes radicales,
y los jerosolimitanos de la capital orgullosa. “Yo Soy el que soy”,
Quien escucha el clamor del oprimido y baja a intervenir,
se corona de espinas como Jesús, en el pretorio,
porque la zarza espinosa es mi lugar teofánico predilecto,
símbolo de humildad, de pequeñez y de sangre.


Pero yo también prendo el fuego del amor y del cambio,  
el Fuego del  Espíritu que arderá sin consumirse.
                                                              Quien descubre mi Presencia
se descalza para tomar contacto directo con la tierra sagrada
y sentirse enviado al Egipto –de ayer y de hoy- que es el imperio
de los faraones inclementes, de los pilatos que mezclan
la sangre de víctimas humanas  con la de los animales,
de los que no lloran la muerte de los obreros
aplastados por la torre. 
                                              ¿Pensáis que eran más culpables que
vosotros, vosotras, la gente de esta generación?
Todos necesitáis un corazón nuevo. Sois higueras estériles
en terreno baldío. Y me gustaría que alguien de vosotros
tuviera la caridad de interceder, el valor de comprometerse
a cavar, a abonar el árbol que ha dado cobijo a vuestra casa
en los años de la escasez y el hambre.

domingo, 17 de marzo de 2019

HOMILÍA DEL IIº DOMINGO DE CUARESMA 2019

Transfiguración de Julia Stankova

TRANSFIGURACIÓN

Hay múltiples maneras de leer la Biblia.
Conozco diversos métodos aplicados al relato de la transfiguración.
Así, por ejemplo, echando mano a la historia de Abrahám y Sara, su princesa.
Se comienza oteando el firmamento y no renunciando a contar las estrellas
Lo mismo que el Principito desplazado de su asteroide.
“Cuenta las estrellas..., si es que puedes contarlas” (viejo!).

“Abrahán creyó al Señor y se le contó como justicia”.
(Abrahán y su princesa, claro, y el séquito  entero de nómadas).
No porque él lo mereciera, sino porque el Señor
hacía Alianza con ellos.

        Hay que recoger todas las ofrendas,
Cortarlas por el medio y destriparlas, pero sin descuartizar las aves.
Estar dispuesto a pasarse la noche en vela
espantando a los buitres voraces.                  Entrar en el sopor del sueño y en el éxtasis,
permitir que el temor sagrado nos envuelva con su manto de oscuridad.
Dejar que Él pase con su antorcha encendida, que no llega a quemarte.
Creer que aquel día el Señor concertó su Alianza con nosotros
y con nuestra descendencia que nos sobrepasa infinitamente,
y que toda la Geografía es bendecida para siempre
por una Promesa que nos transfigura el Viaje.

El segundo modo nos lo enseña Lucas, el griego
Foto de Tomeu Martorell
Amante de la literatura y de la oración.
¿Crees que para transfigurarse hay que subir
No importa cuál sea la montaña? Desde luego
no pienses en la península del Sinaí de Moisés
ocupado por los israelitas, ni en el monte Carmel
De Elías iracundo (un día estuve allá y no me transformé).
Tampoco en un hipotético Tabor (donde se sabe
que Herodes mantenía un ejército acampado).
Hay que elevarse, simplemente,
para orar. Espabilar los ojos, aunque nos caigamos de sueño.
Así entraremos en Gloria si escuchamos la voz del Elegido...
Pon un momento de éxtasis. Después hay que bajar al valle
y descubrir a Jesús solo solo.
Como decía Fina García, la cubana,
“Hasta ahora él les había mostrado sus palabras,
pero ahora les ha de entregar también su silencio,
hasta ahora ellos han conocido su compañía,
pero ahora les ha de entregar también su soledad”.

Mi soledad de seguir camino de Jerusalén
en la cotidianidad sin ángeles ni visiones.
La urgencia de acompañar a los solos y abandonados
Como Jesús, hasta el final.

          Es una gracia
Que mañana sea lunes, pero con ojos transfigurados.

viernes, 22 de diciembre de 2017

El modelo de los profetas: Oyente y predicador de la Palabra

Leyendo la Biblia con el P. Joaquim Rosselló (3)


El miércoles 20 de diciembre nos reunimos un grupo de congregantes y laicos en el monestir de Sant Bernat de La Real, donde nuestro Fundador acabó sus días en 1909.

D. Llorenç Riber, antiguo blauet que lo trató personalmente y llegó a académico de la Lengua, escribió en la prensa: “En el sigilo del confesonario nutrió largamente con la manteca y la miel de sus consejos y de su doctrina una larga generación de cristianos, que por él aprendieron a reprobar el mal, a elegir el bien; ¡Misionero! Su lengua era más penetrante que una espada de dos filos, y rajaba los cedros, y penetraba en la división del alma. Quien esto escribe, recuerda todavía, con una sensación casi física la terrible eficacia de su palabra, cuasi apocalíptica que fulguraba como una hoja de acero frío, y suscitaba sobre las carnes el espeluzno, y las sujetaba a los mandamientos con el clavo del temor de Dios” 
   
Y esto que no era hombre dado al profetismo fácil. Como signos de la Providencia interpreta los preanuncios del Hermano jesuita Gregorio Trigueros, S.J. (su “ayo espiritual”) que le aseguró que sería un Misionero de los Sagrados Corazones, congregación desconocida en el momento. No los llama “profecías” que marquen sus decisiones, pero los incorpora como signos de la intervención de Dios en su vida y caracterizan la misión que Dios le ha confiado. 
La re-lectura de los profetas, como hará D. Llorenç Riber más tarde de la figura del P. Rosselló, le ayuda a releer su experiencia espiritual:

1.  Oseas : “Estamos en la época de Oseas”

El  Fundador escoge un texto de Oseas como principio tan básico que lo pone en la Introducción a las primeras Reglas: “Como en todos los siglos, mayormente en el que atravesamos, casi todos los hombres se desviven y estimulan mutuamente a contraer y estrechar relaciones con toda clase de personas (...) La divina Providencia (...) ha dispuesto en estos azarosos tiempos promover una Congregación de sacerdotes cuyo objeto fuese, primeramente formar su espíritu en la soledad en donde según Oseas Dios se comunica al alma (cf. Os 2,16); para después procurar en cuanto les fuese posible (...), la conversión (...): haciéndoles entrar de nuevo en el trato y comunicación con su Divina Majestad...”[1].

¿Hay un tema más actual que éste: ¡cómo la gente se “desvive y estimula” por “contraer y estrechar relaciones con toda clase de personas”!? Hay que tener en cuenta que, desde la mentalidad ascética decimonónica, esto es juzgado como expresión de pecado e idolatría. Por esto responde a la necesidad de aquellos “azarosos tiempos” promoviendo una Congregación basada en la espiritualidad de la Alianza: Volver al primer enamoramiento, en el desierto de la íntima comunicación con Dios (Esposo amado e injuriado). Pero no solo con Dios, sino que Oseas expresa con su imagen escabrosa y rompedora los pactos políticos, las relaciones sociales, el culto sincero... La intuición del P. Joaquim, al citar a Oseas, centra la espiritualidad de los Sagrados Corazones en la Alianza, tema nuclear del Antiguo y Nuevo Testamento. La gente se desvive por comunicarse, ayudémosle a vivir la verdadera relación expresada en la nueva Relación de los Corazones de Jesús y de María.

2.   Jonás: Colaboramos en la “obra de Dios, no mía”

La “novelita” de Jonás, el anti-profeta le sirve para volver a situarse en la espiritualidad de los patriarcas. “Dejemos hacer a Dios”. Tengamos confianza en que Él conduce nuestros pasos, a pesar de nuestras resistencias, y nos escoge como colaboradores en su obra salvadora...

Jonás tiene otro mensaje, ligado a la misericordia sin límites, que lo convierte en una “cuña en medio del Antiguo Testamento”. También los paganos y los opresores son llamados a la salvación. El P. Joaquim no desarrolla esta vertiente, pero es el contexto donde bebe su re-lectura profética.    

3. El ejemplo de los santos apóstoles y profetas

Nos ha llegado un pequeño apunte que usaba en el sermón de introducción a las misiones populares: “Yo no soy Isaías, ni Jeremías ni ninguno de los profetas. Puedo decir con San Pablo: “Nadie más pecador que yo...” Sin embargo, analizando la realidad de nuestros días... hace mucho que rogaba al Señor poder retirarme al desierto... Lo había alcanzado, pero Dios, por boca del que está en su lugar..., me obliga a bajar diciéndome: “No tengas miedo”.

En la línea de Amós, hace profesión de humildad: “Yo no soy profeta ni hijo de profeta” (Am 7,14). O en la determinación de Juan Bautista (cf Jn 1,21-23), que tiene muy clara su identidad: “Soy la voz del que grita en el desierto”.  

Pero el Fundador practica el análisis de la realidad, que recoge el clamor del pueblo y pro-voca la re-acción de Yavé (en catalán: el que ya viene a liberar). Siempre dispuesto a cantar las penas de amor de Dios con su pueblo (en la parábola de la viña, su predilecta, Is 5), a llorar la desgracia del pueblo (como Jeremías), a renunciar a la soledad del Tabor para bajar a anunciar la Buena Noticia (siempre que Dios se lo pida). La espiritualidad de los Sagrados Corazones será actual mientras haya corazones (y no olvidemos que todos los corazones son sagrados) que sufran (sean traspasados).

El P. Joaquim se fija en dos grandes medios proféticos: El testimonio de vida de los profetas (que llama con terminología paulina “buen aroma de Cristo” y “buen ejemplo” de la tradición ascética) y la predicación popular de la Palabra que busca la conversión del corazón (compromiso carismático que recomienda vivamente o su “huesos se removerán en la tumba”).

4.  En el período de renovación después del concilio Vaticano II (1965),

esto se reinterpreta a la luz de Amós 3,8 (“Ruge el león, quién no teme? Habla el Señor, ¿quién no profetiza?”). Se combina la escucha, el anuncio de la Palabra y el servicio a los pobres (no es un Dios que habla, ¡ruge ante la injusticia!). Después de Medellín (1968), se resalta la opción por los pobres (teología de la liberación). “En la oración reconocemos la acción de Dios en la historia, y toda nuestra vida es solidaria con los hermanos, sobre todo con los pobres y con los que sufren”[2].

“La misión profética es un elemento fundamental de nuestro carisma. Por el profetismo, don del Espíritu, interpretamos continuamente los signos de los tiempos y juzgamos los problemas actuales a la luz de Cristo. Nos otorga la fuerza de predicar la palabra con total libertad”[3]

En el desarrollo de la teología de comunión, su “Congregación de sacerdotes” se interpreta como una misión compartida con el laicado (1990) y la formación de una Familia Sacricordiana (2015) que sea "competente socorro donde la vida reclama”.

Una re-lectura profética que exige ser actualitzada permanentemente para no perder la eficacia. Las fotografías con que ilustramos este post dan testimonio de como intentamos actualizar esta re-lectura del Fundador en tres continentes.



[1] Introducción a Reglas 90.
[2] Reglas, 57
[3] Reglas, 72. La “parresía” de la primera comunidad.







miércoles, 6 de diciembre de 2017

Una experiencia de Dios como la de Moisés: El desierto, el nombre y el fuego


Leyendo la Biblia con el P. Joaquim Rosselló (2)


En el post anterior vimos cómo era fundamental la re-lectura de la fe abrahámica para el itinerario espiritual del Fundador, que él expresa en esta frase: “Dejar hacer a Dios”.
Hoy revisaremos la re-lectura del éxodo, que podemos llamar fundante. Para ello hay que saber conjugar la experiencia espiritual que hizo el fundador (“patriarca de nuestra fe” y “servidor de la Palabra”), resituar el tema en el contexto histórico del s. XIX y ver cómo ha evolucionado en el Vaticano II, entre la vuelta a los orígenes y la respuesta a los signos de los tiempos.

      1.       La montaña de Sinaí o Randa

Moisés tuvo su experiencia espiritual en la montaña del Sinaí, en una zarza ardiente, y escuchó el Nombre de Dios que lo mandaba a liberar a su pueblo. Así el P. Joaquim desde joven sintió la llamada del desierto, que durante muchos años identifica con la búsqueda de Dios en la soledad: “Es gracia especialísima la que Dios concede a un alma, al llamarla a la soledad y al retiro”[1].
Para ser fiel al llamado divino, y después de muchas peripecias, se retira a la montaña de Randa que en la historia mallorquina tiene el nimbo de montaña mística, por su larga tradición anacoreta, desde el gran beato Ramon Llull, el caballero Arnau Desbrull, el beato Francesc Palau[2] y el largo rosario de ermitaños y buscadores de Dios, más o menos innominados, hasta el día de hoy[3].

Allá estuvo “solo con Dios solo”, “nunca estoy menos solo que cuando estoy solo”. Allá encontró la fuente donde apagar su “sed de amor”. El misterio del grano de trigo que se transforma al servicio de un nuevo Proyecto de Dios.
Para el P. Joaquim fue un enamoramiento en el marco de la tradición de la Alianza: “Como en todos los siglos, mayormente en el que atravesamos, casi todos los hombres se desviven y estimulan mutuamente a contraer y estrechar relaciones con toda clase de personas, que a todo conducen menos al trato y comunicación con Dios" [4].
Por magia del obispo Jacinto Mª Cervera y del P. Joaquim, el “desierto de Randa” se convertía en el “monte Tabor”, lugar del encuentro y de la transfiguración. Pero para ello no podía  olvidarse la espiritualidad abrahámica: Hay que superar incluso el desierto que se ha imaginado, fabricarse un “desierto de bolsillo”[5]. Y hay que estar abierto a los signos de los tiempos, que nos harán identificar qué es el desierto en cada época y lugar.

2. La revelación del Fuego que arde sin consumirse

Allá contempló el Amor divino que ardía en los SS Corazones (“focos de ardiente caridad”[6], fuego sagrado, que ardes incesantemente en los SS. Corazones sin consumirse jamás[7]). La aureola de fuego que rodea estos símbolos del Amor de Dios a la Humanidad y a la Iglesia no son simplemente un elemento barroco. Recoge la significación del fuego en las religiones y especialmente en la biblia[8].
¿Qué es este Fuego de Dios? Encontramos diversas relecturas en la tradición de la Iglesia, y podemos decir que la nuestra está cerca de san Ambrosio: “El Señor mismo es como un fuego: “La zarza estaba ardiendo pero no se consumía”. El fuego del Señor es luz eterna; en este fuego se encienden las lámparas de los fieles: “Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas”. Porque los días de esta vida todavía son noche oscura y es necesaria la lámpara. Este fuego es el que, según el testimonio de los discípulos de Emaús, encendió el mismo Señor en sus corazones: “No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”[9]
Según el P. Joaquim se identifica con la misión apostólica en vistas a “rehacer” y “reencender” el corazón desenamorado, cuando el frío lo invade todo.

3. El Nombre de Dios y la misión

Podemos decir que en la montaña de Randa se le reveló el Nombre de Dios. Todos los pueblos atribuían gran importancia al nombre de la divinidad que se nos revela sin dejar de ser inasequible.
El P. Joaquim lo llama Divina Providencia, Divina Majestad y Sagrados Corazones. Vocación y misión que expresa en el nombre de Misioneros de los Sagrados Corazones: “ése y no otro, recogía la Providencia amorosa  que había dirigido su vida en el pasado y señalaría con fuerza la futura proyección misionera de la Congregación“[10]. Los SSCC como “centro de la caridad” y “foco del amor más puro”. “Que todos seamos un fuego y que desde este monte lo vayamos extendiendo...”[11] .

Las Reglas MSSCC dedican su cap. IV a actualizar la “espiritualidad del desierto”: “Porque Dios nos ama, nos atrae, nos lleva al desierto y nos habla al corazón”. Es “la experiencia de un encuentro personal con Dios que nos santifica, pasándonos de la esclavitud a la libertad, y nos constituye Comunidad en favor de todos los pueblos”. Y encuadran nuestra experiencia del Espíritu en este contexto bíblico: “Conforme a la experiencia de Israel, de Jesús y de San Pablo en la Biblia, de Ramon Llull   y de nuestro Fundador en el monte de Randa”. “La experiencia del desierto es fundamental en toda nuestra vida, y la profundizamos y actualizamos cada día más”. Se vive de “un modo particularmente intenso” en el noviciado y en la preparación de los votos perpetuos . Periódicamente en el retiro mensual, en la semana de oración y ejercicios espirituales en soledad.

Pero también hay que revisar continuamente cómo ha evolucionado en el proceso arriba indicado la revelación de Dios, la llamada a la santidad y la terminología de la misión: Desde santificar – salvar – relacionar - liberar – servir. Esto no puede hacerse sin la metodología propuesta: Releyendo la Biblia desde la patrística, la tradición de la Iglesia, especialmente el Vaticano, Medellín, Aparecida… Y sin estar atentos al clamor del pueblo, que provoca la reacción divina.
Actualmente el papa Francisco ha subrayado: “El Nombre de Dios es misericordia”. Y en la visita de estos días a Birmania y Bangladesh, ha experimentado serias restricciones para decir que también son los rohingyas o cualquier minoría perseguida del mundo.
Los MSSCC nos definimos hoy: Contemplativos y servidores del Traspasado en los traspasados. Y con esta formulación damos un matiz carismático a la invitación evangélica: “Venid a mí los cansados y agobiados, que yo os aliviaré”[12]… El antiguo mandato de volver a Egipto a liberarnos de las cadenas de esclavitud.



[1] Notas referentes a la Congregación (NC) VI.
[2] Cf. www.ermitasanthonorat.org
[3] Es lo que hemos recogido en un canto en catalán con música de B. Bibloni: “Senyor Blanquerna, on vos n’anau? Tan magre i vell, que tant frissau?..”
[4] Introducción Reglas 1890.
[5] El gran A. Néher describe así la interiorización de la experiencia de Moisés entre la 2ª y 3ª etapa.
[6] Última exhortación en NC, 98 y 704-705.
[7] Piados Ejercicios para Junio, día 10 (PE).
[8] Es el titulo que escogí para mi introducción a su vida y obra. El “Fuego de Dios” son los SSCC, y que luego el P. Emilio Velasco desplazó al mismo “Joaquín, fuego de Dios”.
[9] Sobre Lc 7:131-132.
[10] NC, XII y Reglas,
[11] Carta a la abadesa de las capuchinas, 75/08/1890 y última exhortación.
[12] Mt 11,28




martes, 21 de noviembre de 2017

Leyendo la Biblia con el P. Joaquim Rosselló: "Dejar hacer a Dios"








(Hoy, 21 de noviembre, nos hemos reunido unas veinte personas en la Sala Rwanda, cuando nuestra comunidad de los Sagrados Corazones cumple 120 años en Palma. Cuando los judíos celebran su "Lech Lecha" (llamada de Dios a Abraham) leemos cómo el Fundador leía su vida como Historia de Salvación, a la luz de los patriarcas. Un viaje hacia el interior: déjalo entrar y entra en tu interioridad)





Una vocación como la de Abraham: “Dejar hacer a Dios”

Así como Abraham salió “sin saber a dónde iba”[1], pero “seguro de quien se había fiado”, Joaquim Rosselló busca siempre la Voluntad de Dios y “deja hacer a Dios” (discernimiento permanente).   Muy condicionado por la pobreza: Alumno externo compaginando trabajo y estudio en el seminario. Beca y beneficio en la Parroquia de Santa Creu para ordenarse de presbítero. El cuidado de su madre vida no le permite retirarse a una Orden religiosa.
Viaja a Tierra Santa, más que para venerar los Santos Lugares, para discernir el llamado divino. Regresado a Malloca, intenta conciliar las dos vidas contemplativa y activa, para no dar la campanada. Pero “como el pensamiento de vida más solitaria me perseguía por todas partes, no lo pude resistir, y tuve al fin que resolverme. El sacrificio me fue muy costoso; pero por sus resultados me convencí que resistir por más tiempo a la voluntad de Dios, hubiera sido poner obstáculo a las disposiciones de la Divina Providencia[2].
“El hombre propone y Dios dispone... el hombre echa sus planes, sin saber a dónde va, ni a dónde le lleva Dios...”[3] Él pensaba fijar su residencia en el ermitorio de Sant Honorat, “mas Dios tenía otros planes”. Hay que fiarse de Dios: “completamente desorientado, no hallé medio más seguro que lanzarme en los brazos de la Divina Providencia ( ) hasta que Dios me hiciese ver claro cuál era su divina voluntad para seguirla”[4].
En el último momento hace otra tentativa: unirse a los Ligorinos, pero hubo de “desistir de mi equivocado empeño”. “Con lo ocurrido, comprendí que era oponerme a la voluntad de Dios  el no pasar adelante  ( ) y me resolví a dejar hacer a Dios”[5].
“No hay que hacer violencia a la voluntad de Dios, sino sujetarse a ella con docilidad”.
Cuando sube a la ermita de Sant Honorat y cree haber alcanzado el Tabor, Dios le pide por medio del obispo que pasen al Santuario de Lluc: “convenimos en no resistir a la voluntad divina manifestada de un modo tan palpable”[6].  “Avanzaba repitiendo muchas veces:  ¡al sacrificio, al sacrificio!)[7].
Cuando ya han decidido reabrir la comunidad de Sant Honorat, les pide el obispo que atiendan a la conflictiva parroquia de La Real, y lo aceptan a pesar de ser un “lugar tan poco ventajoso para ellos”[8].
Al final de su vida, acepta sacrificar a su hija querida (la Congregación), al decirle que es voluntad de lo alto: “Le oí decir que el disgusto mayor que tendría sería ver disuelta su Congregación y añadía lo de San Ignacio que le bastaría un cuarto de oración para recobrar la paz”[9]. Cuando le invitan a prepararse par la unción de los enfermos y la eucaristía, lo interpreta como llegar al final de su peregrinación: “¡Vamos a la casa del Señor!”[10]. Resume su itinerario en esta frase: “Mientras vivimos en este mundo dice S. Pablo, peregrinamur a Domino; no somos sino peregrinos, y en calidad de tales no hay que fijarse en nada, sino en Dios”[11]
Aplicó la máxima “dejar hacer a Dios” y “buscar en primer lugar el Reino de Dios”, de resonancias ignacianas (discernimiento contínuo) y filipense (providencia). En   aquellos representantes  de  la  Iglesia,  el  P.  Joaquim  reconoció  a  los mediadores para discernir la voluntad de Dios y él practicó la fe abrahámica de la obediencia heroica y la disponibilidad total.
Nuestras Reglas lo formulan de esta manera: “La obediencia nos pone en escucha continua de la Palabra de Dios”[12]. Cómo se actualiza esto:  “Buscamos la voluntad de Dios en la escucha de la Palabra, en la profundización del carisma propio del Instituto, en el diálogo fraterno, en el discernimiento del superior y en los signos de los tiempos”[13].

Compartimos en grupos y luego tenemos una puesta en común. Destacamos la coherencia de la lectura bíblica del Fundador, más que en los sermones y ejercicios piadosos, frutos de la exégesis decimonónica, cuando hace balance de su trayectoria. Las Notas Referentes a la Congregación son una lectura de la fe de Abraham completamente válida para hoy. Sabe conjugar distintas escuelas espirituales (ignaciana, filipense, la nueva espiritualidad del corazón, la presbiteral que desea vivir en comunidad y plenamente integrada en la Iglesia local...) para dar respuesta a las necesidades del mundo y de la Iglesia. Nuestros tiempos de incerteza, necesitan una lectura así, aunque a veces nos exija esperar contra toda esperanza.







[1] Heb 11,8
[2] NC 30.
[3] NC 31.
[4] NC 32.
[5] NC 39-40.
[6] NC 61.
[7] Anales 49.
[8] NC 69.
[9] Testimonio de D. Joan Gayà Barceló Summ. Proc.  p.152, 653.
[10] Salmo 121,1.
[11] NC 56-57.
[12] Reglas,52
[13] Reglas, 30

lunes, 20 de noviembre de 2017

El viaje de Papá-Buelo y Mamá-Buela contado a sus nietos: Poder de resucitar (5)

 Re-lectura de la fe de los Patriarcas (Génesis 12-25)


1. La cumbre del sacrificio

            Parece que la cuesta se empinó demasiado sobre todo después de la elección de Trump. Evidentemente la crisis ya venía de atrás, tanto en Dominicana como en EEUU la política se puso bien agria, y la gente no sabía a quién votar. La empresa donde trabajaba Quin pasaba un mal momento y los más viejos empezaron a ver el futuro con incertidumbre. Las nuevas leyes inmigratorias impedían que se reunificara la familia. 
       En el entretanto los hijos habían crecido y no todos siguieron el camino correcto. Una de las muchachas se enamoró de un tipo irresponsable que vivía en la calle…  El mayor fue encarcelado por un asunto de drogas y, después de muchas gestiones infructuosas, deportado a Dominicana. Cuando los padres viajaron a la isla, se encontraron las lomas de su campo desoladas. Ahora que tenían escuela y liceo, no hay alumnos suficientes. La capilla, que fue la primera en tener sagrario, no tiene quién lo cuide. Ahora que han conseguido carretera, los campesinos han bajado a la ciudad…
      Después de conseguirse unos ahorritos con tantos sudores, no encuentran dónde invertir con un poco de seguridad. Se vertieron lágrimas ante el derrumbe de tantos proyectos. ¿Valdría la pena tanto sacrificio o sería mejor echarse atrás?
"El Señor provee", dijo Papá Quin, bajito, como si rezara el rosario. "Esta es la loma del sacrificio donde el Señor provee".
     Mamá Mery dijo: "Vamos a bautizar a la primera nieta con el nombre de MORIA. Se lo merece: El monte del Sacrificio donde el Señor provee".
           
     El viejo Quin levantó la vista cansada hacia las estrellas, desde la loma se divisaba un amplio horizonte con la ciudad que velaba con muchas lucecitas  prendidas, y suspiró: "-Pues no nos quedará más remedio que resistir, buscar un rincón en la ciudad y continuar avanzando a tientas. Si el Señor me pide este sacrificio a mis años no me puedo negar... Volveré a empezar, aunque ya no sirva para gran cosa... "
     Como mamá Mery andaba medio enferma de los nervios, el abuelo pidió al hijo más pequeño que leyera Hebreos 11: "Por la fe respondió Abrahán al llamamiento de salir para la tierra que iba a recibir en herencia, y salió sin saber adónde iba. Por la fe emigró a la tierra prometida como un extranjero... Por la fe recibió vigor para fundar una descendencia con Sara, aunque le había pasado la edad... Con fe murieron todos éstos, sin recibir lo prometido, nada más viéndolo y saludándolo de lejos y confesando ser extranjeros y peregrinos en la tierra... Por la fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac, y era su hijo único... estimando que Dios tiene poder hasta para levantar de la muerte... "


2. Analicemos la situación: Las minorías abrahámicas

    El famoso obispo brasileño Helder Cámara, después de recorrer medio mundo, escribió que hay una energía moral liberadora a punto de estallar. Son “las minorías abrahámicas”.

  “Fíjense en ese grupo de hombres, de cualquier país, de cualquier raza o religión. Es fácil, es posible encontrar hoy algunas personas, una minoría, que no se tienen por mejores, ni por más grandes, ni por más inteligentes que los demás, pero que han sido marcados por el mismo Dios. Son hombres nacidos para los demás, para la dedicación, para la entrega, para darse sin cálculo ni medida.

   Me dirán: ¿Cómo esperar que esas minorías llenas de buena voluntad, de entrega, pero totalmente desprovistas de fuerza, consigan derribar pacíficamente las estructuras de la esclavitud? Yo les contesto que si, sin admitir demoras, los hombres de buena voluntad hicieran el esfuerzo de descubrir y de poner en relación las minorías abrahámicas de cada región, de cada país, de cada continente, a nivel internacional, quién sabe si no desencadenaríamos, arrancando del amor y persiguiendo el bien de la humanidad, una fuerza comparable a la de la energía nuclear…

     Si me preguntan por qué llamo a estas minorías “abrahámicas”, les diré que porque, siguiendo el ejemplo de Abrahán, tienen que esperar contra toda esperanza”[2]


En resumen, ¿quién es, entonces, hijo de Abrahán?
Abrahán es todo aquel que, en nombre de su fe en Dios y por causa de su amor a la vida, se levanta contra una situación de injusticia y de maldición creada por los hombres, y que, para cambiar esta situación, está dispuesto a abandonarlo todo, a cambiar lo cierto por lo incierto, lo seguro por lo inseguro, lo conocido por lo desconocido, el presente por el futuro.

¿Dónde está el secreto?
“Yo sé de Quién me he fiado” (2 Tim 1,12), Dios, que siempre cumple sus promesas.

Este es el viaje del patriarca Abrahán y la matriarca Sara.
El viaje de papá Quin y mamá Mery, nuestros abuelos en la fe.
Tu viaje y el mío, que empezó hace miles de años y continuará mientras haya hombres y mujeres que caminen –en presencia del Señor- y quieren construir una Tierra prometida para todo el pueblo.


                                                    PARA ORAR: El sacrificio de Isaac (Gn 22)

                                                                                        
Acabemos comentando las palabras-clave de la obediencia de Abraham:
Aquí estoy”. “El Señor proveerá”. “Nuestro padre y nuestra madre en la fe”. “Él puede resucitar de la muerte”. “Esperar contra toda esperanza”.

¿Qué te han enseñado estas lecturas bíblicas sobre la fe de nuestros patriarcas y matriarcas?



[1] Usaremos sobre todo Reynés, MSSCC, J.,  Génesis. Lecturas liberadoras de la Biblia. Amigo del Hogar. Santo Domingo, 1993, ps. 75-96, que hace una relectura dominicana del librito de C. Mesters, Abrahán y Sara. Paulinas. Madrid, 1981.

[2] Cámara, H., El desierto es fèrtil. Síguee. Salamanca, 1972.