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miércoles, 6 de diciembre de 2017

Una experiencia de Dios como la de Moisés: El desierto, el nombre y el fuego


Leyendo la Biblia con el P. Joaquim Rosselló (2)


En el post anterior vimos cómo era fundamental la re-lectura de la fe abrahámica para el itinerario espiritual del Fundador, que él expresa en esta frase: “Dejar hacer a Dios”.
Hoy revisaremos la re-lectura del éxodo, que podemos llamar fundante. Para ello hay que saber conjugar la experiencia espiritual que hizo el fundador (“patriarca de nuestra fe” y “servidor de la Palabra”), resituar el tema en el contexto histórico del s. XIX y ver cómo ha evolucionado en el Vaticano II, entre la vuelta a los orígenes y la respuesta a los signos de los tiempos.

      1.       La montaña de Sinaí o Randa

Moisés tuvo su experiencia espiritual en la montaña del Sinaí, en una zarza ardiente, y escuchó el Nombre de Dios que lo mandaba a liberar a su pueblo. Así el P. Joaquim desde joven sintió la llamada del desierto, que durante muchos años identifica con la búsqueda de Dios en la soledad: “Es gracia especialísima la que Dios concede a un alma, al llamarla a la soledad y al retiro”[1].
Para ser fiel al llamado divino, y después de muchas peripecias, se retira a la montaña de Randa que en la historia mallorquina tiene el nimbo de montaña mística, por su larga tradición anacoreta, desde el gran beato Ramon Llull, el caballero Arnau Desbrull, el beato Francesc Palau[2] y el largo rosario de ermitaños y buscadores de Dios, más o menos innominados, hasta el día de hoy[3].

Allá estuvo “solo con Dios solo”, “nunca estoy menos solo que cuando estoy solo”. Allá encontró la fuente donde apagar su “sed de amor”. El misterio del grano de trigo que se transforma al servicio de un nuevo Proyecto de Dios.
Para el P. Joaquim fue un enamoramiento en el marco de la tradición de la Alianza: “Como en todos los siglos, mayormente en el que atravesamos, casi todos los hombres se desviven y estimulan mutuamente a contraer y estrechar relaciones con toda clase de personas, que a todo conducen menos al trato y comunicación con Dios" [4].
Por magia del obispo Jacinto Mª Cervera y del P. Joaquim, el “desierto de Randa” se convertía en el “monte Tabor”, lugar del encuentro y de la transfiguración. Pero para ello no podía  olvidarse la espiritualidad abrahámica: Hay que superar incluso el desierto que se ha imaginado, fabricarse un “desierto de bolsillo”[5]. Y hay que estar abierto a los signos de los tiempos, que nos harán identificar qué es el desierto en cada época y lugar.

2. La revelación del Fuego que arde sin consumirse

Allá contempló el Amor divino que ardía en los SS Corazones (“focos de ardiente caridad”[6], fuego sagrado, que ardes incesantemente en los SS. Corazones sin consumirse jamás[7]). La aureola de fuego que rodea estos símbolos del Amor de Dios a la Humanidad y a la Iglesia no son simplemente un elemento barroco. Recoge la significación del fuego en las religiones y especialmente en la biblia[8].
¿Qué es este Fuego de Dios? Encontramos diversas relecturas en la tradición de la Iglesia, y podemos decir que la nuestra está cerca de san Ambrosio: “El Señor mismo es como un fuego: “La zarza estaba ardiendo pero no se consumía”. El fuego del Señor es luz eterna; en este fuego se encienden las lámparas de los fieles: “Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas”. Porque los días de esta vida todavía son noche oscura y es necesaria la lámpara. Este fuego es el que, según el testimonio de los discípulos de Emaús, encendió el mismo Señor en sus corazones: “No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”[9]
Según el P. Joaquim se identifica con la misión apostólica en vistas a “rehacer” y “reencender” el corazón desenamorado, cuando el frío lo invade todo.

3. El Nombre de Dios y la misión

Podemos decir que en la montaña de Randa se le reveló el Nombre de Dios. Todos los pueblos atribuían gran importancia al nombre de la divinidad que se nos revela sin dejar de ser inasequible.
El P. Joaquim lo llama Divina Providencia, Divina Majestad y Sagrados Corazones. Vocación y misión que expresa en el nombre de Misioneros de los Sagrados Corazones: “ése y no otro, recogía la Providencia amorosa  que había dirigido su vida en el pasado y señalaría con fuerza la futura proyección misionera de la Congregación“[10]. Los SSCC como “centro de la caridad” y “foco del amor más puro”. “Que todos seamos un fuego y que desde este monte lo vayamos extendiendo...”[11] .

Las Reglas MSSCC dedican su cap. IV a actualizar la “espiritualidad del desierto”: “Porque Dios nos ama, nos atrae, nos lleva al desierto y nos habla al corazón”. Es “la experiencia de un encuentro personal con Dios que nos santifica, pasándonos de la esclavitud a la libertad, y nos constituye Comunidad en favor de todos los pueblos”. Y encuadran nuestra experiencia del Espíritu en este contexto bíblico: “Conforme a la experiencia de Israel, de Jesús y de San Pablo en la Biblia, de Ramon Llull   y de nuestro Fundador en el monte de Randa”. “La experiencia del desierto es fundamental en toda nuestra vida, y la profundizamos y actualizamos cada día más”. Se vive de “un modo particularmente intenso” en el noviciado y en la preparación de los votos perpetuos . Periódicamente en el retiro mensual, en la semana de oración y ejercicios espirituales en soledad.

Pero también hay que revisar continuamente cómo ha evolucionado en el proceso arriba indicado la revelación de Dios, la llamada a la santidad y la terminología de la misión: Desde santificar – salvar – relacionar - liberar – servir. Esto no puede hacerse sin la metodología propuesta: Releyendo la Biblia desde la patrística, la tradición de la Iglesia, especialmente el Vaticano, Medellín, Aparecida… Y sin estar atentos al clamor del pueblo, que provoca la reacción divina.
Actualmente el papa Francisco ha subrayado: “El Nombre de Dios es misericordia”. Y en la visita de estos días a Birmania y Bangladesh, ha experimentado serias restricciones para decir que también son los rohingyas o cualquier minoría perseguida del mundo.
Los MSSCC nos definimos hoy: Contemplativos y servidores del Traspasado en los traspasados. Y con esta formulación damos un matiz carismático a la invitación evangélica: “Venid a mí los cansados y agobiados, que yo os aliviaré”[12]… El antiguo mandato de volver a Egipto a liberarnos de las cadenas de esclavitud.



[1] Notas referentes a la Congregación (NC) VI.
[2] Cf. www.ermitasanthonorat.org
[3] Es lo que hemos recogido en un canto en catalán con música de B. Bibloni: “Senyor Blanquerna, on vos n’anau? Tan magre i vell, que tant frissau?..”
[4] Introducción Reglas 1890.
[5] El gran A. Néher describe así la interiorización de la experiencia de Moisés entre la 2ª y 3ª etapa.
[6] Última exhortación en NC, 98 y 704-705.
[7] Piados Ejercicios para Junio, día 10 (PE).
[8] Es el titulo que escogí para mi introducción a su vida y obra. El “Fuego de Dios” son los SSCC, y que luego el P. Emilio Velasco desplazó al mismo “Joaquín, fuego de Dios”.
[9] Sobre Lc 7:131-132.
[10] NC, XII y Reglas,
[11] Carta a la abadesa de las capuchinas, 75/08/1890 y última exhortación.
[12] Mt 11,28




martes, 21 de noviembre de 2017

Leyendo la Biblia con el P. Joaquim Rosselló: "Dejar hacer a Dios"








(Hoy, 21 de noviembre, nos hemos reunido unas veinte personas en la Sala Rwanda, cuando nuestra comunidad de los Sagrados Corazones cumple 120 años en Palma. Cuando los judíos celebran su "Lech Lecha" (llamada de Dios a Abraham) leemos cómo el Fundador leía su vida como Historia de Salvación, a la luz de los patriarcas. Un viaje hacia el interior: déjalo entrar y entra en tu interioridad)





Una vocación como la de Abraham: “Dejar hacer a Dios”

Así como Abraham salió “sin saber a dónde iba”[1], pero “seguro de quien se había fiado”, Joaquim Rosselló busca siempre la Voluntad de Dios y “deja hacer a Dios” (discernimiento permanente).   Muy condicionado por la pobreza: Alumno externo compaginando trabajo y estudio en el seminario. Beca y beneficio en la Parroquia de Santa Creu para ordenarse de presbítero. El cuidado de su madre vida no le permite retirarse a una Orden religiosa.
Viaja a Tierra Santa, más que para venerar los Santos Lugares, para discernir el llamado divino. Regresado a Malloca, intenta conciliar las dos vidas contemplativa y activa, para no dar la campanada. Pero “como el pensamiento de vida más solitaria me perseguía por todas partes, no lo pude resistir, y tuve al fin que resolverme. El sacrificio me fue muy costoso; pero por sus resultados me convencí que resistir por más tiempo a la voluntad de Dios, hubiera sido poner obstáculo a las disposiciones de la Divina Providencia[2].
“El hombre propone y Dios dispone... el hombre echa sus planes, sin saber a dónde va, ni a dónde le lleva Dios...”[3] Él pensaba fijar su residencia en el ermitorio de Sant Honorat, “mas Dios tenía otros planes”. Hay que fiarse de Dios: “completamente desorientado, no hallé medio más seguro que lanzarme en los brazos de la Divina Providencia ( ) hasta que Dios me hiciese ver claro cuál era su divina voluntad para seguirla”[4].
En el último momento hace otra tentativa: unirse a los Ligorinos, pero hubo de “desistir de mi equivocado empeño”. “Con lo ocurrido, comprendí que era oponerme a la voluntad de Dios  el no pasar adelante  ( ) y me resolví a dejar hacer a Dios”[5].
“No hay que hacer violencia a la voluntad de Dios, sino sujetarse a ella con docilidad”.
Cuando sube a la ermita de Sant Honorat y cree haber alcanzado el Tabor, Dios le pide por medio del obispo que pasen al Santuario de Lluc: “convenimos en no resistir a la voluntad divina manifestada de un modo tan palpable”[6].  “Avanzaba repitiendo muchas veces:  ¡al sacrificio, al sacrificio!)[7].
Cuando ya han decidido reabrir la comunidad de Sant Honorat, les pide el obispo que atiendan a la conflictiva parroquia de La Real, y lo aceptan a pesar de ser un “lugar tan poco ventajoso para ellos”[8].
Al final de su vida, acepta sacrificar a su hija querida (la Congregación), al decirle que es voluntad de lo alto: “Le oí decir que el disgusto mayor que tendría sería ver disuelta su Congregación y añadía lo de San Ignacio que le bastaría un cuarto de oración para recobrar la paz”[9]. Cuando le invitan a prepararse par la unción de los enfermos y la eucaristía, lo interpreta como llegar al final de su peregrinación: “¡Vamos a la casa del Señor!”[10]. Resume su itinerario en esta frase: “Mientras vivimos en este mundo dice S. Pablo, peregrinamur a Domino; no somos sino peregrinos, y en calidad de tales no hay que fijarse en nada, sino en Dios”[11]
Aplicó la máxima “dejar hacer a Dios” y “buscar en primer lugar el Reino de Dios”, de resonancias ignacianas (discernimiento contínuo) y filipense (providencia). En   aquellos representantes  de  la  Iglesia,  el  P.  Joaquim  reconoció  a  los mediadores para discernir la voluntad de Dios y él practicó la fe abrahámica de la obediencia heroica y la disponibilidad total.
Nuestras Reglas lo formulan de esta manera: “La obediencia nos pone en escucha continua de la Palabra de Dios”[12]. Cómo se actualiza esto:  “Buscamos la voluntad de Dios en la escucha de la Palabra, en la profundización del carisma propio del Instituto, en el diálogo fraterno, en el discernimiento del superior y en los signos de los tiempos”[13].

Compartimos en grupos y luego tenemos una puesta en común. Destacamos la coherencia de la lectura bíblica del Fundador, más que en los sermones y ejercicios piadosos, frutos de la exégesis decimonónica, cuando hace balance de su trayectoria. Las Notas Referentes a la Congregación son una lectura de la fe de Abraham completamente válida para hoy. Sabe conjugar distintas escuelas espirituales (ignaciana, filipense, la nueva espiritualidad del corazón, la presbiteral que desea vivir en comunidad y plenamente integrada en la Iglesia local...) para dar respuesta a las necesidades del mundo y de la Iglesia. Nuestros tiempos de incerteza, necesitan una lectura así, aunque a veces nos exija esperar contra toda esperanza.







[1] Heb 11,8
[2] NC 30.
[3] NC 31.
[4] NC 32.
[5] NC 39-40.
[6] NC 61.
[7] Anales 49.
[8] NC 69.
[9] Testimonio de D. Joan Gayà Barceló Summ. Proc.  p.152, 653.
[10] Salmo 121,1.
[11] NC 56-57.
[12] Reglas,52
[13] Reglas, 30

viernes, 9 de agosto de 2013

La campana de Sant Honorat (Carta con motivo del 123 Aniversario de la Fundación y del 25 Aniversario del P. Paco Fernández Salinas)


Queridos hermanos,
escribe el P. Joaquim Rosselló que aquel 17 de Agosto de 1890 “la campana de la Ermita con repiqueo nunca tal vez tan desusado anuncia la fundación” (NC XII, 52). Todavía repica cada año, anunciando el comienzo de noviciado (8 en Butare, Rwanda), la primera profesión (2 en Santiago, RD y 8 que ya la adelantaron una semana en el país de las mil colinas), la renovación de votos por otro año (3 de Rwanda, 14 de Camerún, 2 de S. Domingo, 1 providencialmente en el mismo Sant Honorat), o por toda la vida (los demás congregantes); tengamos en cuenta también la renovación de la promesa de algunos Laicos Misioneros asociados a la Espiritualidad y Misión de la Congregación.

Este año repica la campana convocando a Capítulo General, para hacer expresa renovación del proyecto que impulsó el P. Pere Riera, nuestro recordado Visitador General. Nos llama a empeñarnos seriamente en la evaluación, en la programación, en las elecciones, en el discernimiento de nuevas formas de autoridad en nuestra familia religiosa.

Y nos llega el repique de una campanita desde el Sur profundo de la Patagonia argentina (de Ingeniero Jacobacci, Río Negro), que celebra el 25 aniversario del traspaso del P. Francisco Fernández Salinas (recordado por todos como P. Paco). El P. Daniel E. Echeverría, delegado del Plata, y el P. Cándido Del Val, pionero y compañero en la aventura patagónica, representan a nuestra Congregación en este evento.

No tenemos intención de beatificar nuevos santos, y mucho menos imponerlos a nadie, pero tampoco descuidar el modelo de los que guarda en lugar destacado la memoria de nuestro pueblo. El P. Paco encarna para mucha gente un modo de ser Iglesia y de ser MSSCC, emparentado con las grandes intuiciones del Vaticano II. Con esta ocasión le pareció oportuno al Consejo General, a la Delegación del Plata y a la Fundación MISSIONE PATAGONIA ONLUS dar a la imprenta unos materiales que yo mismo publiqué en la web de la Congregación (www.msscc.org en el blog “Con el corazón en la mano”), con motivo del 20 aniversario.

Reproduzco aquí cierto Itinerario de Espiritualidad hacia los últimos de la tierra (que encontrarán al final del libro y conformado por los siguientes elementos)
• Espíritu de oración
• Celo misionero (compartido con religiosas y laicado)
• Inculturación en la Iglesia local
• Teología de la Liberación
• Espiritualidad de los SS. Corazones (Identificación con el Traspasado)

1.      Desde el principio, Paco alimentó un fuerte espíritu contemplativo. “Nu­estro espíritu de contemplación tiene un carácter eminentemente apostólico. En la oración reconocemos la acción de Dios en la historia, y toda nuestra vida es solidaridad con los hermanos, sobre todo con los pobres y con los que sufren” (Reglas, 57). La “Red de Solidariedad Misionera” se conecta, se alimenta, se intercomunica de un modo casi carnal, a través de la adoración al Santísimo.
2.      El equipo misionero se va configurando con nuevas vocaciones y ministeri­os de los diversos estamentos del Pueblo de Dios. Las religiosas, entre las que sobresalen las Hermanas de San José, parejas de matrimonios jóvenes al frente de la comunidad, grupos de laicos adultos, incluso los cursillistas, empiezan a salir de la zona urbana a los extensos campos.                                                                                          
3.      Su programa de inculturación: “Estar con el pueblo, partir desde el pueblo, escuchar al pueblo, trabajar con el pueblo y desde el pueblo”. Su opción pre­ferencial fue por los mapuches y son los mismos indígenas quienes lo llaman hermano y parte de su movimiento.
4.      La Teología de la Liberación como espiritualidad que lo mueve y alimenta. “Tanto en Argentina como en Italia, aparece con más lucidez que las heridas del pastor Paco están relacionadas con los golpes que recibe el pueblo mapuche, las ovejas que se quieren liberar La contienda no es por unas migajas caídas de la mesa del primer mundo, ni meras obras de promoción humana como una ONG más. Lo que se juega en Jacobacci es el proyecto de liberación de Medellín. Un pueblo multisecular que se pone de pié, la Resurrección del Señor que desplie­ga su poder en la historia y en una geografía” (J. Reynés). “Sí, viendo a Paco, podemos decir decididamente que la Pascua es posible. Pero no sólo la Pascua de Jesús, sino nuestra Pascua y sobre todo la Pascua de los que sufren la injus­ticia” (B. Alemany).
5.      La Espiritualidad de los SS. Corazones: “¿Dónde había aprendido Fran­cesco aquella riqueza de su formación, tan apreciada? Él era un hombre - sa­cerdote - misionero de los SS. Corazones. “El credo” que los misioneros pro­nuncian al entrar en la Congregación (…) se convertirá en el hilo conductor de toda su vida. P. Francesco ha vivido plenamente, sobre todo el aspecto social de la espiritualidad sacricordiana, referente a los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Una ampliación y concretización de la devoción al Corazón de Je­sús, que se ha manifestado más claramente después del 1600 (apariciones de Paray-le-Monial). Francesco era un sacerdote religioso, no diocesano, que obe­decía una regla de vida basada en el evangelio y especialmente en aquella parte del Corazón traspasado de que habla San Juan 19. Congregación fundada por el P. Joaquín Rosselló, que marcó a sus hijos espirituales “la búsqueda del Rei­no” como objetivo, por la vía de la unión y la contemplación. La vida apostóli­ca, en consecuencia, es “prender este fuego en todos los hombres”. Francesco sopla sobre este fuego dormido en cada persona para reavivarlo. Misionero del “fuego de Dios”, aquel que Jesús de Nazaret ansiaba prender en la tierra, y por el cual había bajado del cielo” (Anna Mª. Ercoli).

“Para sorpresa nuestra, muchos lo descubren como un auténtico Misionero de los Sagrados Corazones. Él que nunca había destacado por sus estudios del ca­risma o por su dedicación a las tareas congregacionales. Jamás resultó elegido para ningún Capítulo, Junta o comisión de renovación. Y, sin embargo, quie­nes lo conocían descubrieron que Paco estaba enamorado del Corazón de Je­sús, que invocaba a los SS. CC. continuamente. Era un hombre convencido de que su misión procedía del amor de Dios y que los SS. Corazones peregrina­ban con él. Envidiable síntesis que conectaba el sufrimiento de los “pequeños” con el amor y espiritualidad de los Sagrados Corazones. Paco había hecho de ellos su principio dinámico y la unidad de su vida de que hablan las Reglas de su Congregación. Cuando llega el crisol de la enfermedad, que no puede ex­plicarse racionalmente, se impone un salto cualitativo. Muchos empiezan a sos­pechar que Dios tiene algún pacto secreto con él: “Vos debés estar muy adentro del Corazón del Padre” (C. Calgaro). “Los SS. Corazones te han elegido como el predilecto de su ternura y amor para que entendamos muchos (congregantes o no) el mensaje redentor del dolor y de la entrega” (J. Alegría). Con su jade­ante carrera llegará a profundizar líneas ascéticas y místicas de purificación en el amor, de ofrenda como víctima expiatoria, de identificación con el Crucifi­cado...” (J. Reynés).
“Paco, que une sus dolores a los dolores del Corazón de Jesús y al de María, nos está diciendo que nuestros corazones también tienen que estar traspasados por el dolor y la causa de los más marginados” (Bernardo Alemany).

Que el Señor nos bendiga con el don de entrar en la preparación del nuevo Capítulo, con ilusión y compromiso. Avivemos su espíritu renovando nuestro Acto de fe en los Corazones de Jesús y de María:                             Creemos en el poder del amor que animó al P. Paco                                                                                        y a tantos hombres y mujeres que nos precedieron                                                                                            en servir hasta la muerte.                                                                                                              Creemos que la salvación nos llega por la Santa Cruz
y la Resurrección del Señor.                                           Nos comprometemos a buscar en primer lugar el Reino de Dios por las vías de la contemplación y de la misión que busca por todos los medios posibles la salvación de los hombres.
A pesar de la homogeneización y de la crisis capitalista,
mantendremos que el Sur también existe
y pondremos nuestra esperanza en la fuerza de los débiles.
No separaremos la contemplación de la evangelización
ni la promoción de la liberación.
Lucharemos contra toda forma de clericalización de la Iglesia
para que los laicos asuman su vocación y desarrollen sus carismas
y juntos compartamos la pasión de los Corazones de Jesús

y de María, que es el Reino. Amén.

Fotos: Espadaña de la Ermita, P. Paco y mapas de la misión patagónica

martes, 6 de diciembre de 2011

Sermón del P. Joaquim Rosselló sobre la Inmaculada



En este mes de diciembre, vuelvo a publicar un post de 2009, cuando celebramos el Centenario del óbito de nuestro Fundador. Hoy propongo uno de sus temas preferidos de predicación, el misterio de la Inmaculada Concepción. Expurgado de algunos “excursus” típicos del catolicismo restauracionista decimonónico, nos deja un esquema muy consistente. Sus sentimientos a la hora de predicar nos recuerdan los de algunos profetas bíblicos, que pueden cuestionarnos positivamente. La contemplación de la utopía de Dios, representada en la Purísima y en el icono de los Sagrados Corazones unidos, nos sigue estimulando. Sus “moralidades” tocan temas siempre necesitados de actualización. El punto 1º está tomado del Sermón 29 [Sermón sobre la Inmaculada Concepción]; el 2º, del Sermón 28 (Novena de la Purísima predicada en Selva) 1894 y de los (Piadosos Ejercicios, día 1º, Punto 2º); el 3º, de la (Novena predicada en Selva) ya citada.

1. El predicador ante el misterio: Fecit mihi magna qui potens est (Lc 1, 49)

“Un gozo inexplicable inunda mi corazón desde el momento que me considero constituido en este lugar santo para formar una guirnalda, para tejer una corona de alabanza, para predicar las glorias de la Inmaculada….

Ay, queridos hermanos, mi mente se nubla, mi lengua tartamudea, mi corazón late apresuradamente, y no sé como proseguir anunciándoos las grandezas del misterio de la Inmaculada Concepción.

Divino Señor, iluminad mi entendimiento, Vos que sois la luz verdadera que viniste a este mundo para iluminar a todo el que viene a este mundo (cfr. Jn 1,9). Poned palabras en mi boca, Vos que sois Palabra eterna del Padre y Sabiduría infinita. Espíritu Divino, encended mi corazón en amor a esta celestial Señora. Y a Vos, ¿qué os voy a decir a Vos, oh Virgen Inmaculada, si se trata de vuestra misma persona? Seguro que no me negaréis vuestra intercesión. Ave María”.


2. Contemplación de la visión celestial: Signum magnum apparuit in coelo (Ap 12).

2.1 “María, la obra más perfecta que saliera de las manos de Dios, por verse libre de toda culpa desde el primer instante de su Concepción y enriquecida con toda clase de perfecciones...”

“Apareció en el cielo una señal” (Ap 12,1). Aquel grande evangelista, a quien por la altura y elevación de sus conceptos se le da el nombre de Águila, el Evangelista S. Juan, estando en altísima contemplación, se le apareció en el cielo una gran señal, la cual era una mujer, una Señora, vestida de sol, que ceñía su cabeza con una corona de estrellas, y que la luna le servía por peana de sus pies. Atónito quedó el santo Evangelista, y más cuando Dios le reveló lo que figuraba, lo que simbolizaba esta mujer que era la Iglesia, que era también según opinión de los SS. PP. nuestra Inmaculada reina.

¡Oh, sí! qué hermosa sería María ya en el primer instante de su ser al aparecer delante de Dios y de sus ángeles vestida del sol de la gracia, porque más brillante que el sol fue la gracia santificante en su purísima alma. Qué graciosa delante de los ángeles, que les obliga a preguntarse unos a otros: “Quién es ésta, escogida como el sol, más hermosa que la luna” (Electa ut sol, pulchra ut luna Ct 6,9). ¡Qué majestuosa con la corona de doce estrellas y sirviéndole de peana de sus pies la misma luna! ¡Ah!, desde luego el Padre la proclamaría su hija, el hijo la elegiría por su madre, el Espíritu Santo por su templo, por su santuario, por su paloma, por su esposa... Desde luego, los ángeles la escogieron y proclamaron por su Reina, resolviéndose más tarde (a) inspirar a los hombres que la tomaran por su Reina y por su Madre. ¡Oh! y qué hermosa fue María con la gracia de su Concepción Inmaculada, qué hermosa al aparecer revestida y adornada de todas las virtudes, que cual rutilante corona de estrellas hermoseaban su augusta frente”.

2.2 El icono del Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María unidos

“En la creación de esas dos obras magníficas, en que tanto resplandece la gracia y el poder divinos, puede decirse, que Dios agota en cierta manera todos los recursos de su poder y sabiduría infinitos. Pues que siendo omnipotente e infinitamente sabio, dice el Angélico Doctor, no pudo crear una humanidad y por lo mismo un corazón más perfecto que el Corazón de Jesucristo, por razón de la unión hipostática con la persona del verbo, ni un alma más pura y santa, ni un corazón más noble y grande a excepción del de Jesús, que el de la Inmaculada María, que le prestó su sangre.

¿Qué extraño que se llenaran de estupor todos los espíritus celestiales al serles revelada la magnificencia y la grandeza de estas dos excelentísimas obras de la sabiduría y poder divinos? ¿Cómo no exclamar al ver a María tan pura y sin mancha, tan unida su corazón con el corazón de Dios, al que comunicó su sangre y vida? ¿Quién es ésta, que sube del desierto apoyada sobre el brazo de su amado, hermosa cual la luna, escogida como el sol, temible a sus enemigos como un ejército puesto en orden de batalla? Quae est ista? ( Ct 8,5). ¿Cómo no llamarla el mismo Dios hermosa dos veces: Quam pulchra es! Quam pulchra es! (Ct 4,1), y tras convidarla a ser coronada: Veni de Libano, soror mea, sponsa. Veni de Libano coronaberis (Ct 4,8). Sí, muy justo es el estupor de esos espíritus celestiales, al lanzar sus miradas sobre esas dos magníficas obras de la omnipotencia y sabidurías divinas. Justo, muy puesto en razón que al fijarse en el tiernecito Corazón de Jesús apenas su nacimiento, bajasen todos a adorarle: Et adorent eum omnes angeli eius (Sl 96,7; Hb 1,6) , y que el Padre tuviese ya en este corazón desde aquel instante mismo su complacencias: In quo mihi bene complacui (Mt 3,17). Porque no hay ni puede haber obras más perfectas ni más excelentes, ni que más correspondiesen a los deseos y querer de su Creador, que esos dos Sacratísimos Corazones.

Admiremos, pues, y adoremos a esos clarísimos soles radiantes siempre de esplendor y hermosura, a esos focos de grandeza y de amor que tienen suspensos hasta los mismos serafines”

2.3 La belleza del alma, imagen de Dios
“Hermanos, luego de derramar sobre nuestra alma el agua regeneradora del Sto. Bautismo, el germen de todas las virtudes se ingirió también en ella.
Oh y qué hermosa es un alma que está en gracia; es tan bella y agraciada, cuánto fea la pone el pecado al tener la desgracia de caer en él”.


3. “Moralidad”: Como por contraste o a contraluz

3.1 “Asunto moral: una mirada sobre nuestra alma engreída ya desde el principio por la culpa original y horriblemente afeada por innumerables pecados actuales. Una mirada sobre nosotros mismos... Peso de su gravedad medido por la santidad de Dios; malicia, por ir directamente contra su grandeza, por oponerse a sus beneficios, por ser el pecado actual una renovación de la Crucifixión de J.C.: Rursum crucifigentes etc. (Rm 6, 6).
Excitación, propósitos, súplica: Culpa rubet vultus meus, suplicante parce Deus...

3.2 “Presentar una pintura de la sociedad actual, doctrinas modernas, corrupción de costumbres, emancipación de Dios... Río impetuoso que saliendo de madre lo va devastando todo y empujando a la sociedad actual al horroroso cataclismo de devorarse los hombres, hecho peores que las fieras, unos a otros.
Remedio para tanto mal: volver a Dios por María, en quien Dios se complace, ya por verla libre de toda culpa, desde el primer instante de su ser, ya por considerarla adornada de todas las virtudes...”

3.3 “Moralidad: Tal debe ser nuestro agradecimiento a Dios por los beneficios recibidos y principalmente por el de la gracia recibida ya en el sacramento del bautismo, ya en el de la confesión. “Amar a Dios de todo corazón”, primer precepto.

3.4 Moralidad: Tales deben ser también los cánticos en que debe prorrumpir nuestra lengua a vista de los favores que recibimos del Señor, principalmente a vista de los inestimables favores de la paciencia, de la bondad, de la misericordia que ha usado (ante la) indiferencia en el negocio de nuestra salvación… Qué bondad, qué misericordia. ¡Oh, sí! Digno es Dios de que empleemos con María nuestra lengua en su alabanza por tanto favor, por tanta gracia...”

Foto de la Purísima de la parroquia de sant Jaume, ante la que oraba el niño Ximet Rosselló.

sábado, 10 de julio de 2010

El Fuego de Dios: La barca y el pajarillo (4)

1. El joven Ximet Rosselló

A nuestro joven protagonista lo llamaban “Ximet” (diminutivo cariñoso de Joaquim en mallorquín), pues llevaba el nombre del señor de la noble familia Gual de Torrella, del “carrer de sant Jaume”, cerca de la Plaza de la Reina, donde servían sus padres. Cuando yo era seminarista, empinábamos la cabeza hacia un ventanuco trasero de la casona donde imaginábamos que harían su vida los criados.

Es curioso como, en su madurez, el P. Joaquim encaraba aquella “adolescencia, edad prohibida” y la “juventud, divino tesoro, tú te vas para no volver”, sin complejos ni nostalgias. Nos dejó escrito en sus Notas: “La época más peligrosa para un joven, debemos confesarlo, es aquella en que se dedica a los estudios, o tal vez a aprender algún arte u oficio. Pocos son los que en época tan azarosa no naufraguen en el tempestuoso y bravo mar de este mundo”.

Palma vive de cara al mediterráneo, y las barcas de pesca no amarraban lejos del Borne. Así que le resulta espontánea la comparación de la juventud con una travesía por mar: “Las causas principales de estos naufragios suelen ser la inexperiencia propia de esa edad, el roce de compañeros malos y corrompidos, la violencia y el empuje de las pasiones que comienzan a querer explotar, máxime la de la lujuria; la lectura de novelas amorosas e impuras, libros de texto, que los dan muy malos a veces en ciertas aulas, y explicaciones de profesores saturados de impiedad, que existen por desgracia en nuestros días en las universidades de Europa”.

En unos años en que el analfabetismo masculino llegaba al menos al 75%, Ximet tuvo el privilegio de cursar sus estudios primarios, probablemente en la misma barriada de sant Jaume donde vivía.

“En ninguna época de mi vida, cual en la de mis estudios, (puede que) sintiese mayor fervor y devoción en el servicio de Dios”. ¿A qué se debe tal rareza? A la “gracia, que juzgo recibí del bondadoso Corazón de Jesús en aquella mi tierna edad, antes que naufragara”. Y fue la buena amistad de D. Gregorio Trigueros (un lego jesuita exclaustrado, que residía en su misma calle) que supuso su “áncora de salvación”, “su cuidadoso Ayo o Tutor”.

“A ese buen amigo y a su estrecha y perseverante amistad juzgo deber, después de Dios, el que en mi edad juvenil (sin reparo a lo que pudiesen decir mis compañeros de estudios), frecuentara tanto los sacramentos, mayormente el de la Eucaristía, que recibía casi todos los días previo permiso de mi confesor. A él la perseverancia en la meditación cotidiana, que nunca dejé por mucho que tuviese que hacer y lecciones que aprender… A él el no gustar de leer novelas, de cuyas lecturas veía tan engolosinados a muchos de mis condiscípulos... A él por último el huir siempre de jóvenes disipados e impúdicos”.

A los 14 años manifestaba su inclinación al sacerdocio, pero D. Gabriel Rosselló (que cobraba un sueldo de 2 a 3 libras mensuales, equivalentes a algo menos de 10 ptas.) no podía dar carrera a ninguno de sus hijos. Ximet trabajó durante año y medio, primero en una chocolatería y luego de carpintero. Hasta que a los 16 años consiguió una beca, probablemente del señor de la casa, D. Joaquim Gual, que le permitió emprender sus estudios en el seminario, en régimen externo, como los alumnos pobres.

Sus acompañantes espirituales, en un tiempo de resabios jansenistas, lo educaron con la imagen de un Dios amoroso y providente, que guía nuestra vida. El buen hermano Gregorio, que se esforzaba por introducir esta nueva devoción en Mallorca, lo llamaba “devoción del Corazón de Jesús”. Y soñaba con la instalación de un Instituto de los Sagrados Corazones de Jesús y de María en Mallorca. “Añadiendo además, que, si llegaba a instalarse recorriendo… los pueblos de esta Isla, pronto se verían muchos isleños encendidos en el fuego de la divina caridad”.


2. “El san Luis de los tiempos modernos”

Así lo apodaba la gente, recién ordenado sacerdote, ¿por qué?... Antiguamente nos decían que era debido a su modestia angelical, exponente de una pureza eximia como la de San Luis Gonzaga. Nuevos estudios corrigen hoy esta imagen, y dicen ahora que fue por su dedicación preferente a la juventud, pastoral que se acogía al patronazgo del jesuita que murió antes de los 24 años, patrono de la juventud católica.

El P. Joaquim sintió siempre una preferencia por los jóvenes, a los que consideraba capaces de dar respuestas muy radicales:

“Te hallarás tan vez en la edad de veinte a treinta años, de cuarenta y más años; y ¿qué has hecho, que algo valga delante de Dios? ¿En qué obras has correspondido a las finezas de amor que recibiste de los Sagrados Corazones, desde que comenzaste a existir hasta estos críticos momentos en que respiras y vives? ¿Qué trabajos, qué sacrificios, qué es lo que has venido a emprender por ellos para darles muestras de que los amas? ¿No ha sido y es tu vida un entretejido de frivolidades? ¿En qué pasaste los años de tu infancia y puerilidad? ¿Te confundes de solo confesarlo? ¿En qué los de tu juventud? ¿Te ruborizas, al verlos manchados en tantos excesos lúbricos?” (PE Día 5º, 2º).

Voy a aportar un sencillo ejemplo tomado de su libro Piadosos Ejercicios para Junio, sobre el tema de la verdadera amistad y el amor auténtico.

“Persuadíos que no hay amor igual al que nos profesan los Sagrados Corazones de Jesús y de María… El amor que nada emprende, que nada sufre, que en nada se sacrifica por el objeto amado, no puede llamarse amor, decía San Agustín… Recorred, si os place, la carrera de ambas vidas, cual nos la marca el Santo Evangelio y vais a quedar completamente convencidos de la solidez de su amor, y de que esos dos Sagrados Corazones nos aman; no como nos ama el mundo que nada se sacrifica y sí mas bien, hace tantas víctimas cuantos son los que le siguen; sino con un amor verdadero…” (PE, día 6º).

“Creed, no a quien os halaga, sino aquel que os habla con sinceridad de amigo para vuestro bien, aunque alguna vez os amargue. Creed a Jesús cuyo Corazón de amigo os ama tanto que no tan sólo no ha engañado jamás a nadie, sino que ha hecho felices a cuantos han oído su voz y han seguido su palabra. Creedle, aunque os diga: "Si queréis venir en pos de mí, negaos a vosotros mismos, tomad vuestra cruz y seguidme" (Mt 16,24), porque estas palabras de sí tan duras, entrañan el germen de una felicidad eterna, de una gloria imperecedera.

No hay en el Santo Evangelio promesa alguna, de las que Jesucristo hacía a cuantos deseaban seguirle, que no vaya sellada del amor de su Corazón, y del deseo de nuestro bien. No halaga el Divino Jesús con el fin de atraer en pos de sí a la gente, como lo hace el mundo, y lo hacen regularmente los falsos amigos; pero dejaba sentir asimismo en sus palabras un no sé que de atractivo, que arrebataba a cuantos le oían.

Sus promesas iban por lo común acompañadas de ciertas asperidades que en nada quería ocultar, antes bien manifestarlas para que así fuese más meritorio el sacrificio de abandonarlo todo por seguirle: "Quien no lo renuncia todo, decía, no puede ser mi discípulo" (Lc 14,33); "Vosotros os entristeceréis y el mundo se alegrará, mas vendrá tiempo en que vuestra tristeza se convertirá en gozo" (Mt 16,24); "¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?" (Jn 16,20) decía a los hijos del Zebedeo; que le pedían los primeros asientos en su reino (Mt 20,22; Mc 10,38). Y a Pedro: "Mira que Satanás te zarandeará como trigo, pero no faltará tu fe. Non deficiet fides tua”(Lc 22,32). "Vosotros que todo lo habéis dejado por mí, recibiréis ciento por uno y después la vida eterna. Centuplum accipietis” (Mt 19,29). Estas son, almas cristianas, las promesas que por la misma razón que no nos halagan, tienen carácter de ser verdaderas; promesas que se ve bien claro que proceden de un corazón enamorado de las almas, de un corazón en nada doble o fingido, antes leal y sincero, de un corazón que para que fuesen los premios más sólidos y duraderos quería antes cimentarlos en la dura e incutible piedra de sacrificio… ¡Cuántos jóvenes que por su talento y condiciones prometían mucho y abortaron por haberse dejado seducir, ora por las promesas, ora por los placeres, ora también por las adulaciones de este mundo seductor!” (PE, día 7º).

Y el P. Joaquim, con un mínimo de poesía y un máximo de celo, aduce el ejemplo del joven novicio, “a quien el mundo ya por su hermosura, ya por su talento, ya por las muchas condiciones que le favorecían, acariciaba sobremanera”. Asomado en cierta ocasión en una de las ventanas del noviciado, pensaba en lo feliz que sería si lograra salir del convento y gozar de libertad. En eso observa a cierto pajarillo escapado de su jaula, saltando de tejado en tejado, hasta que le embiste un gavilán y lo destroza, viniendo cabalmente a caer sobre el alféizar de su ventana un pedazo de sus alitas… Y concluye con este propósito: “No más, Corazones Sacratísimos, no más dejarnos seducir por el mundo y sus halagos; en adelante vosotros seréis los únicos dueños de nuestro corazón y el blanco de todos sus afectos”.

El joven Ximet no se sintió jamás enjaulado, sino libre como un pájaro que sube más allá de las nubes.