martes, 10 de octubre de 2017

Génesis Taíno-Génesis Cristiano: Creación de la hembra (4)

Fray Ramón Pané relata[1] que el primogénito de los 4 Gemelos (que, como vimos,  significan el hombre social y solidario) entra donde el Abuelo Bayamanaco ("igual que entre los aztecas, el Dios Viejo, Señor del Fuego") y lo sorprende cuando hacía una torta de pan sobre un burén puesto al fuego... Deminán le pide un pedazo (“Lo que el nieto le pide no es únicamente cazabe sino el secreto de su confección. Es, pues, el fuego lo que este Prometeo americano le roba al celoso guardián del secreto”). El viejo se indigna, se pone la mano en la nariz y le escupe un “guanguayo” en la espalda (“la materia mucosa impregnada del polvo de cohoba” que actúa de semen” en un éxtasis casi divino[2]).

“Entonces, sus hermanos le miraron la espalda y vieron que la tenía muy hinchada (no hay embarazo sin dolor y sin carga); creció tanto aquella hinchazón, que estuvo a punto de morir, por lo que procuraron cortarla, y no pudieron; mas tomando una hacha de piedra, se la abrieron y salió fuera una tortuga viva, hembra; entonces edificaron una casa y llevaron a ella la tortuga”.

El cronista de Indias Pedro Mártir de Anglería comenta admirado: "De esta bellísima manera tuvo la isla las mujeres que deseaba: así se procreó descendencia".

* ¿Nos parece poco reverente el hecho de que la hembra de los taínos naciera de una tortuga? Parábola zoomórfica, que tiene la ventaja de no mostrar la sujeción de la mujer al varón que supone el relato bíblico de la costilla adámica (Cf. Gn 2,22 interpretado por 1Cor 11, 7-9, y que tanto nos repugna hoy).



Sobre la creación de la mujer

La Doctrina Cristiana, escrita por fray Pedro de Córdoba, superior de Montesinos, explicaba así el relato bíblico de Gn 2,22 en la primera “instrucción e información de los indios”: “E formó Dios a Eva de la costilla de Adán y no de la carne, porque la carne es flaca y blanda, y está de fuera, mas la costilla es recia y dura, y está dentro del hombre cerca del corazón, y en medio del cuerpo para mostrar que el marido ha de tener más amor a su mujer que a otra ninguna, y la mujer a su marido más que a otro. Y ha de ser esto amor fuerte y recio, para que ninguna cosa lo quebrante, ni enojos, ni enfermedades, ni otra cosa, ni por descontentos que tenga el uno del otro, no se han de apartar, mas hánse de soportar el uno al otro. Y no se han de menospreciar, hánse de amar y tratar con mucho amor, como buenos compañeros. Y por esto no formó Dios a la mujer de la cabeza de Adán, porque sepa que no ha de ser mayor que su marido, ni tampoco la sacó del pie, para que sepa su marido que la mujer o es menor que él; mas sacóle de medio del costado, para que conozcan ambos que son iguales, han de tener mucha paz entre sí”)[3].

  •          Reflexionemos y comentemos este texto hasta nuestros días. 


Símbolos taínos
El acoplamiento con animales, por otra parte, es muy frecuente en las culturas antiguas expresando la armonía con la naturaleza primitiva. Su caparazón ¿querría sugerir la relación de la mujer con el hogar -ella lleva a menudo la casa a cuestas-, ella es quien les hace pasar "de lo crudo a lo cocido" -o sea, sedentarios civilizados- y la virtud tan femenina de ser más lenta, pero perseverante?

Menos claro aparece el relato de cómo hallaron remedio para volver a tener mujeres, después que éstas les fueron arrebatadas. A unos seres escurridizos como anguilas, "sin sexo de varón, ni de hembra, les ataron los pies y las manos", cogieron un pájaro carpintero y se lo ataron al cuerpo, el cual, "creyendo que eran maderos... picando y agujereando en el lugar donde ordinariamente suele estar la naturaleza de las mujeres"[4]

¿Es que quieren decir que los dioses no completaron la creación femenina sin la intervención del hombre? Menos favorable a la mujer es este segundo relato, aunque también acusatorio para el hombre, siempre violento en su relación.


No hemos avanzado mucho desde los taínos

Si todavía hay hombres que tratan a sus mujeres creyendo que son de madera, picando y agujereando cuando las agarran; si todavía tantos se engañan, cuando piensan tenerlas en brazos no tienen nada, desaparecen en un instante...
Si algunos se creen dioses que se oponen a compartir con el pueblo su fuego, su casabe y su tabaco, o sea, los recursos básicos de la vida y las técnicas de producción...
Si nuestros niños, como camaroncitos que se lleva la corriente, como ranitas de agua, siguen pidiendo teta y los padres -después de tantos siglos- no pueden darles remedio...


 




[1] Cf Relación, XI y para su intepretación uso la conferencia de Arrom, “Tiempo y Espacio” y mi librito sobre el Génesis.
[2] Es lo que expresa la Biblia al mencionar el profundo sueño que Dios infunde al primer hombre Gn2,21, que no es fruto de una borrachera sino de entrar en el misterio divino.
[3] Publicada en México, 1544, 133).
[4] Relación VIII.



miércoles, 4 de octubre de 2017

Génesis Taíno – Génesis Cristiano: La creación del hombre (3)



Yayael y el mar
El relato de los taínos sobre los orígenes nos ha llegado por medio de fray Ramón Pané[1], pobre ermitaño gerónimo que, por ser catalán, conocía poco el castellano y menos todavía la lengua de los indios. Pero fue el único con celo apostólico para querer comunicarse con ellos, y los historiadores lo califican el “primero” de los etnógrafos, maestros, catequistas y misioneros. Los textos que nos dejó son pocos y enrevesados. Pero tenemos la suerte de que, después de 1974-1975, se han podido descodificar las antiguas mitologías y corroborarlas con numerosos artefactos[2] que están a nuestro alcance.

Relata que lo contaban así:
“Hubo un hombre llamado Yaya, del que no saben el nombre, y su hijo se llamaba Yayael, que quiere decir hijo de Yaya. El cual Yayael, queriendo matar a su padre, éste lo desterró, y así estuvo
desterrado cuatro meses, y después su padre lo mató, y puso los huesos en una calabaza[3], y la colgó del techo de su casa, donde estuvo colgada algún tiempo. Sucedió que un día, con deseos de ver a su hijo, Yaya dijo a su mujer: "Quiero ver a nuestro hijo Yayael". Ella se alegró, y bajando la calabaza la volcó para ver los huesos de su hijo. De la cual salieron muchos peces grandes y chicos. De donde viendo que aquellos huesos se habían convertido en peces resolvieron comerlos.
Dicen, pues, que un día, habiendo ido Yaya a sus conucos... llegaron cuatro hijos de una mujer, que se llamaba Itiba Cahubaba, todos de un vientre y gemelos…  Los cuatro hijos gemelos de Itiba Cahubaba, que murió de parto, fueron juntos a coger la calabaza de Yaya, donde estaba su hijo Yayael, que se había transformado en peces… Y mientras comían, sintieron que venía Yaya de sus posesiones, y queriendo en aquel apuro colgar la calabaza, no la colgaron bien, de modo que cayó en tierra y se rompió. Dicen que fue tanta el agua que salió de aquella calabaza, que llenó toda la tierra, y con ella salieron muchos peces; y de aquí dicen que haya tenido origen el mar”[4]

Lo primero que aparece en el relato es la enemistad del hijo que quiere matar a su padre y éste lo destierra. Corresponde al pecado original bíblico (Gn 3), o a la rebelión del príncipe joven contra el rey viejo, de otras mitologías, como la de Cronos/ElTiempo consumiendo a su prole.


“Itiba Cahubaba, la Anciana Ensangrentada, roturada para que de sus entrañas salieran sus multiplicados frutos, es la Madre Tierra. Corresponde, pues, a Pachamama, la Madre Tierra incaica, y a Coatlicue, la Madre Tierra azteca. Avanzando el paralelismo con esta última, los Cuatro Gemelos son los Cuatro Vientos, los Cuatro Rumbos Cardinales”[5].
Itiba, la Madre Tierra



Desde el principio el taíno es hijo de la tierra, nace manchado por la sangre de un parto mortal.
La Biblia no pretende enseñar cómo fue creado el hombre, sino qué es el hombre y qué es la mujer, y cuál es su función sobre la tierra.
En una bella parábola oriental compara a Dios con un alfarero que modela al hombre de la arcilla del suelo (tierra seca y rojiza, llamada adamah en hebreo).
“El destino de Adán está ligado para siempre a la adamah: sacado de la adamah, su vocación es cultivar la adamah (Gn 2,5; 3,23), vive sobre la adamah (Gn 3,23) y vuelve a la adamah cuando muere (Gn 3,19). Con un popular juego de palabras el Yavista llama adam al hombre porque, desde la cuna a la tumba, está íntimamente unido a la adamah, es el agricultor, el terreno, hecho de tierra” (R. Koch).
La “Madre Tierra” (Eclo 40,1). Pero el Señor no nos quiere esclavos de la tierra ni de los terratenientes. La entrega a los humanos para que la dominen y se sirvan de ella (Cf. Gn 1,26-29 y 9,1-3; Eclo 17,1-3; Sal 15,16).

Pero las Antillas son unas islas entre mares y los antillanos aparecen también relacionados con el mar que los alimenta de peces y el agua es su ambiente natural.
En la Biblia, el Señor pone límites entre aguas y tierra (Gn 1,9-10), llena las aguas de peces para su alimento (Gn1,20-22), es el amo de las olas encrespadas (Gn 4,41).

En el Nuevo Mundo, es hermoso constatar como desde su nacimiento el hombre no es solo, sino hombre-cuatro. Hombre-solidario y comunitario. No está encerrado en su isla, sino abierto a los cuatro vientos de la sociabilidad y de la universalidad.
“No está bien que el hombre esté solo” (Gn 2,18), lo ha creado como ser social. “Más valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo. Pues si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo que cae!, que no tiene quien lo levante. Si dos se acuestan, tienen calor; pero el solo, ¿cómo se calentará? Si atacan a uno, los dos harán frente. La cuerda de tres hilos no es fácil de romper” (Ecl 4,9-12).

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO
         1. ¿En qué notamos nosotros ese mal que lo vicia todo y que la biblia llama “pecado original” y “pecado del mundo”?
         2. Relación con la tierra: ¿Dejaremos perder nuestra solidaridad con la Madre Tierra, nosotros que somos hijos/as del campo, descendientes de un pueblo nacido de la tierra ensangrentada?
         3. Relación con el mar: ¿Cómo es nuestra relación con el mar? ¿Cómo nos servimos de él y cómo lo administramos?
         4. Relación con los otros: ¿Somos gente solitaria o solidaria? ¿Cómo cuidamos la relación con los demás?





[1] Relación acerca de las antigüedades de los indios. México, Siglo XXI Editores, 1974, 8ª ed.
[2] Arrom, J. J., “Tiempo y espacio en el pensamiento cosmológico taíno, conferencia publicada en Thesaurus, t. L, n. 1, 2 y 3 (1995).
[3] La higüera donde guardaban a los antepasados.
[4] Relación, IX-XI, 15-18.
[5] Arrom, 318.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Génesis Taíno – Génesis Cristiano: El Nombre de Dios: ¿Yahvé o Yúcahu? (2)


La Biblia se abre con el “Génesis”, “libro de los orígenes” del Pueblo de Dios. En los orígenes de la  historia dominicana nos encontramos con el mestizaje de los indígenas taínos, los esclavos africanos y los conquistadores blancos. Es bueno que estudiemos sus mitos, pues "los mitos suelen ser compendio de las experiencias de un pueblo, fuente de sus mejores obras de arte y origen de sus creencias más profundas y significativas"[1]. Y como dice el Vaticano II en su declaración sobre las relaciones con las religiones no cristianas: “La Iglesia catòlica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de verdadero y santo... no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres”[2] . Vamos a abrir un diálogo entre los mitos bíblicos y taínos que hablan de los orígenes.


1. El Nombre de Dios

Yúkahu
Los taínos adoraban muchos dioses, que llamaban cemíes, pero con un Espíritu Supremo que presidía sobre todos. Así lo anotó Fray Ramón Pané: "Creen que está en el cielo y que es inmortal, y que nadie puede verlo, y que tiene madre, mas no tiene principio, y a éste llaman Yúcahu[3] Baguá Maórocoti".

Su fe viene compendiada en las tres palabras sagradas del Nombre divino (YBM): YÚCA-HU, que significa "Espíritu de la Yuca", y al que pedían el casabe cotidiano. BAGUÁ, "es el nombre de la mar en esta isla" (Oviedo). MAÓROCOTI, vocablo compuesto por prefijo ma=sin y órocoti= abuelo. Se traduce: "sin abuelo, sin principio").

La diosa madre se llama Atabey, que concibió a Yúcahu sin mediación de ninguna potencia masculina, por lo que Yúcahu no tuvo padre.  Además de ser diosa madre, Atabey fue divinidad de la Luna, el mar, la fertilidad y el nacimiento. Personificada por las ranas, le suplicaban protección para las parturientas, pero luego no se habla de ella. Los “cemíes” eran seres espirituales que incluían a diferentes fuerzas de la naturaleza y  a los espíritus de los antepasados. Se representaban en esculturas de piedra, cerámica, hueso, madera e incluso con fibras textiles. Los trigonolitos (piedras labradas en forma triangular) fueron de las más características.
"El Ser Supremo de los antillanos no fue un enamoradizo don Juan, como Júpiter; ni un juez exigente y vengativo, como Jehová; ni un contumaz guerrero, como Odín. Creado por un pueblo que vivía en las islas casi paradisíacas, sin reptiles venenosos ni bestias feroces, sin crudos inviernos ni agobiantes veranos, sin desiertos y sin páramos, en donde una naturaleza benigna ofrecía aves y peces en abundancia y fértiles tierras para la labranza, Yúcahu Baguá Maórocoti fue, como sus creadores, pacífico y bienhechor. Estrechamente vinculado a la ecología de las islas, sus funciones fueron las de generoso Ser Sustentador que rige las fuerzas genésicas de la tierra y el mar. Visto así, el mito tiene un significado preciso dentro del medio en que habitaba el taíno y refleja su carácter y su cosmovisión. Yúcahu Baguá Maórocoti, el Señor de los Tres Nombres, el Icono de las Tres Puntas, en sí resume los tres factores primordiales que felizmente se armonizan en las Antillas: tierra, mar y hombre"[4].

2. ¿Oué diferencia hay entre el Dios bíblico y el Dios de los taínos?

Los indios adoraban al señor de la naturaleza. El Dios bíblico, en cambio, fue experimentado como Yavé Liberador de la esclavitud, señor que dirige la historia de su pueblo, y, en el Nuevo Testamento, el Padre de Jesús.

Tenemos que reconocer, sin embargo, que "el cristianismo entró .en nuestro continente bajo el signo de la opresión. No solo que vino por la fuerza, como la religión del conquistador, sino que también funcionó como una religión de opresión ... Si lo que origina la fe bíblica es una experiencia de liberación que permite reconocer allí a Dios como "liberador", América Latina no pudo ser evangeIizada, pues aquí Dios no pudo ser "experimentado" como liberador ... Para que la fe bíblica -en su núcleo querigmático y liberador- sea credible para el hombre latinoamericano, hay que pasar por un tremendo proceso de purificación de sus expresiones históricas. y la única manera de realizarlo es a través de una nueva experiencia de liberación. En otras palabras, hay que empezar de nuevo"[5]


3.  ¿No se hubiera podido entablar un diálogo con la cultura indígena?

Cemí de las tres puntas

Mons. Francisco Arnáiz, que fue obispo auxiliar de Santo Domingo, hace un recuento de los principales elementos de la religión taína que se hubieran podido aprovechar para inculturizar elmensaje cristiano: 
Los trigonolitos y las tres piedras rituales, punto de arranque para el misterio cristiano; YBM, plàstica presentación de Dios Padre, Providente y Creador; la cohoba con sus elementos de purificación y èxtasis, plataforma vàlida para el misterio de la redención; los cemíes, base sòlida para los distintos modelos de la revelación; Atabey, la diosa madre, les allanaba el camino para predicar la mariologia; el casabe partido y compartido, facilitaba la exposición del misterio eucarístico; los areítos para la iniciación litúrgica... “Nada, sin embargo, de esto se hizo por falta de preparación adecuada en los Adelantados de la gran fiesta evangelitzadora de América. Pero detrás de ellos en sucesión ya ininterrumpida, vendrían a Islas y Tierra Firme Franciscanos, sobre todo, Dominicos, Mercedarios y Jesuítas... que harían. alguna vez aunados a la espada però frecuentemente en luchas peligrosas contra ella, la proeza titànica y épica de evangelizar un Continente entero”[6]

El P. Las Casas confiesa que preguntaba a los indios algunas veces: “¿Quién es este cemí que nombráis?”, respondíanme: “El que hace llover y hace que haya sol, y nos da los hijos, y los otros bienes que deseamos”; añadía yo: “Ese cemí que hace eso, me lleve a mí el alma”[7]. Parece que (aunque con el recato que exigía el temor al Santo Tribunal, del que fue inquisidor el mismo fray Pedro de Córdoba), el buen fraile se atrevió a identificar a YBM con Jesús, el Hijo de YHWH.

ORAR AL SEÑOR DEL CIELO

        1. Compara el Padrenuestro cristiano con el Padrenuestro taíno


“Nuestro padre, que en el cielo estás, señor de la tierra y el agua, señor de la luna y el sol, ven a nosotros con espíritu bueno, alto, grande y generoso. Danos a nosotros las lluvias, las masas y el pan de día.
Espíritus malos, no. Fantasmas, no. Espíritus buenos, sí.  De dios padre, siervo yo seré. Así serà”.

·         ¿Oramos al mismo Dios?, ¿cuáles diferencias ves entre las dos oraciones?, la oración que haces tú ¿es cristiana, o nos quedamos muchas veces en el Antiguo Testamento?

          2. Dios del Triángulo
Los taínos representaban su fe en el dios de tres puntas (trigonolito), los cristianos en un Dios Trinidad. Es Bueno que comentemos lo que significa para ellos y para nosotros representar a Dios con el número 3.
          Volvamos a preguntarnos, como en el punto anterior: ¿Vivimos nuestra fe de modo cristiano o nos quedamos en el Antiguo Testamento?


        3. Oración a Yúkahu (del poeta Pablo Nadal)
“Es fácil - hacer la elevación sagrada - de la forma redonda del casabe
y dar gracias - a I sol y a la tierra - por los dones del alimento diario.
Pero es duro recordar - las distancias - llenadas de costa a costa
con la raíz - para aflojar la garganta - y después mirar caer una a una las aldeas
por los bacilos y las armas llenas de truenos.
Es brillante tener la yuca en las manos - desnudar la y bailar con ella
contra el metal lleno de dientes – y a la masa humedecida - sacarle el veneno furioso
y después frente a I fuego esperar la - gran hostia sagrada.
i Dios taíno de la yuca - el de un ojo verde - y un ojo de oro!
Dios antiguo y transeúnte presente - de los campos y de los supermercados
¡la santa Cena en esta isla no puede ser  - ofrecida sin tu cuerpo!”         

 ¿Qué significado encontramos a este poema dominicano?






[1] Arrom, J.J., Mitología y artes prehispánicas de las Antillas. Siglo XXI. Madrid, 1975, p.18. Cfr Polanco Brito, H. E. y otros, Fray Ramón Pané. Vida y Obra. Primer Seminario Grandes Figuras de la Evangelización de América. Vº Centenario. Santo Domingo, 1989; Reynés, J., "Génesis taíno, Génesis cristiano" en Génesis. AmH. St. Domingo, 1993.
[2] Nostra Aetate, 2.
[3] También escrito Yukajú, Yocajú, Yokahu o Yukiyú. Los arahuacos de Boriquén (Puerto Rico) creían que Yúcahu residía en El Yunque, hoy día una reserva forestal.
[4] Arrom, 43.
[5] Croatto, J. S. “Los dioses de la opresión” en La lucha de los dioses. DEI. San José CR, 1980, 53-54.
[6] Arnáiz, F. J. Más luces que sombras. AdH, Santo Domingo 1989, 100-102.
[7] Apologética, CLXVI.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Génesis Taíno - Génesis Cristiano (1)



Fe a prueba de Huracán

El ojo de un huracán
      1.   De actualidad
       Empecemos comentando un fragmento del puertorriqueño Félix Cruz después del paso del huracán Irma:

Yo, sobreviviente de Irma[1]
 “… La verdad es que somos un pueblo bendecido. El pueblo puertorriqueño demostró su devoción religiosa a través de las redes sociales. Las oraciones, los pedidos de misericordia y las promesas a la Divinidad inundaron Facebook y Twitter. Hubo plegarias a la Virgen María, al Divino Niño, a Jesús de Nazaret. No faltaron los pedidos de misericordia a Dios, Padre-Hijo-Espíritu Santo…
Llamaron poderosamente mi atención las plegarias dirigidas Yocahú Bagua Maorocoti, señor de Borinquén, el que habita en el Yunque, y a su madre Atabex Atabeira, dueña de las aguas, la de los cinco nombres (Nuestra Señora de la Monserrate, cuya fiesta es el 8 de septiembre). También hubo pedidos de intercesión para apaciguar la furia de Irma a Yemayá, dueña del mar (Virgen de Regla, cuya fiesta es el 7 de septiembre), a Oshún, dueña de las aguas dulces (Virgen de la Caridad del Cobre, cuya fiesta es el 8 de septiembre) y a otras deidades en la que los puertorriqueños depositan su fe.
Cabe destacar que la oración más reproducida en Facebook fue una a Yocahú (…)  el dios supremo en la mitología taína. Los taínos creían que “juracán” era un fenómeno generado por la ira de la diosa de los vientos, Guabancex, al agitar furiosa sus manos en forma de espiral. Guabancex era solo apaciguada por Yocahú quien detenía su paso al llegar al monte sagrado donde residía el dios, El Yunque.
Todas las creencias religiosas suplicaron por misericordia ante el monstruo que se nos abatía encima. Hubo algunos religiosos que no dejaron pasar la oportunidad por achacar a la maldad de los habitantes de la isla la furia del huracán, algunos vaticinaron el fin del mundo, pero en general todos tenemos que concordar que las divinidades nos libraron de los pecados e Irma siguió su paso.
La profunda religiosidad boricua es herencia española sincretizada con poderosos matices afro taínos. Símbolo inequívoco de esta religiosidad es la frase ¡Ay bendito! que caracteriza a los puertorriqueños.
Pero a los puertorriqueños no solo nos caracteriza la profunda fe si no el hecho de que no perdemos la oportunidad para armar una fiesta ante cualquier eventualidad. Evidentemente, la venida de un huracán es una ocasión perfecta para congregarse con amigos y familiares hacer un sopón (sopa de pollo con arroz, papas, alcaparrado y aceitunas), jugar dominó y tomar cerveza (...) El progreso y la evolución en las creencias religiosas, influenciadas por el protestantismo estadounidense y los modernos dogmas neopaganos alejaron a los puertorriqueños de estas costumbres ancestrales, pero nunca del deseo de congregarse.
(…) Este fin de semana, los puertorriqueños nos congregaremos, ya no a orar por los residentes del Archipiélago Borincano, sino para abogar por los hermanos de la Patria extendida y los primos latinoamericanos que habitan en Florida. Volveremos a estar atentos a los noticieros y a reunirnos en familia con el corazón a punto de salirse del pecho.
Volveremos a escuchar los sonidos de los tambores y en lo más recóndito de nuestras conciencias colectivas se escucharán las voces de los ancestros recordándonos que somos un pueblo de fe y sentiremos sus poderosos brazos acurrucándonos en sus pechos mientras nos cantan nanas para acallar nuestros temores…”

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR Y DIALOGAR
¿Pensamos que el Huracán es más fuerte que nuestro Dios?
¿Decimos que es “el Dedo de Dios” poderoso y tal vez vengador? ¿Es justo que le achaquemos a Dios la culpa de las desgracias naturales?
¿Qué tenemos en mente cuando repetimos “Dios obra”?
¿O preferimos pensar que los Huracanes son “fruto de la mano del hombre”? ¿En qué sentido son también responsabilidad nuestra?
¿Cómo refuerza el autor la dimensión comunitaria cuando habla de los areítos?


2. Los dioses taínos
“Hoy sabemos que a través de su religión los indígenas le tenían explicación a todo: de cómo se formó la Tierra, los mares, los ríos, el hombre, la mujer, los animales, las frutas, etc… Juracán es la Señora de los Vientos, una deidad femenina que también era conocida en la región del Caribe como Guabancex. Esta diosa malvada reinaba y dominaba en la tormenta destruyendo todo a su paso con el eterno apoyo de sus dos ayudantes masculinos: Guataubá y Coatrisquie.
El dios Hurakán
Tanto Guabancex como sus dos aliados vivían en el país de Aumatex, “Cacique de los Vientos”. Ella atacaba y destruía sin piedad cuando los habitantes no cumplían con la devoción requerida a sus imágenes y cuando no rendían la ofrenda o tributo pertinentes.
Si los habitantes de Borikén, Quisqueya, Cuba o Jamaica no cumplían con lo establecido, Guabancex (Juracán) salía con furia desde el país de Aumatex y enviaba al frente a su primer ayudante Guatuabá, quien controlaba el fuego. Su misión era anunciar la llegada de Juracán con relámpagos, truenos y centellas para que fuera creando temor. Luego entraba en acción su segundo ayudante, Coatrisquie, quien controlaba el agua y vertía copiosos torrentes de lluvia creando grandes inundaciones. Mientras Guabancex ordenaba al resto de los espíritus de los cemíes de las aldeas a colaborar con ella en su castigo; continuaba soplando sin piedad y con fuerza todos los vientos, asegurando así una destrucción total…
Los taínos visualizaban al huracán con dos brazos extendidos en forma de aspas y con el ojo del huracán en el centro, en la misma forma en que lo visualizamos en las imágenes modernas”[2].
Escribe Frank Moya Pons: “Sobre el origen de la palabra huracán hay en nuestros días un debate que no ha sido zanjado pues unos suponen que es voz maya, puesto que, por una parte, está mencionada en el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, mientras que cronistas tan autorizados como Gonzalo Fernández de Oviedo, Pedro Mártir de Anglería y Bartolomé de las Casas la identifican como perteneciente al lenguaje taíno”. Tanto los indígenas como los españoles le veían una procedencia divina, y llegaron a pensar que un dios taíno castigaba a los cristianos en los grandes huracanes que azotaron la capital Santo Domingo, uno el 3 de agosto de 1508, y el otro el 10 de julio de 1509[3].

3. El Dios de la Biblia
En una búsqueda en la Biblia de Jerusalén encontramos 15 resultados para la palabra “huracán”:

3.1 HURACÁN relacionado con la ira/cólera de Yavé, provoca temor y espanto.
Pero “Dios camina en el huracán” (Nahún 1,3), tiene poder para dominar el mal.
El salmo 29(28) afirma: “La voz del Señor sobre las aguas, el Dios de la gloria ha tronado, el Señor sobre las aguas torrenciales… El Señor se sienta sobre las aguas diluviales”. 

3.2 Los hebreos “tuvieron que aprender, no obstante, que Yahvéh se les revelaba más en el éxodo que en la tormenta y el terremoto. Ésta por cierto fue la experiencia de Elías, que tuvo conciencia del “silbo apacible y delicado” como algo más expresivo de la presencia y el poder divinos que el terremoto, el viento y el fuego (1 R. 19.11–13)[4].

3.3 En el NT vemos a JESÚS, hijo de Yavé, que somete el mar como si fuera un demonio (Mc 5,35-41) y que camina sobre las aguas (Mt 14,23-27).

3.4 La Palabra de Dios también se compara a un viento huracanado: Truena, Ap 14,2; quebranta, salm 90, 3; quema, Jr 20,9; hace temblar, Is 66,2; desgaja Heb 4,12; y también desnuda Heb 4,13[5]

 
      Sobre Dios, los huracanes, el dolor, y la esperanza
Y, ¿cómo reaccionaríamos si el Huracán nos causara destrucción? ¿Podríamos decir todavía que Dios es bueno? ¿Dónde está nuestra esperanza verdadera como cristianos?

Comentemos este texto del pastor evangélico Nathan Díaz: “No lo dudemos: Dios a veces permite la destrucción y la muerte con un propósito. Isaías 45:7 nos dice que “el que forma la luz y crea las tinieblas, el que causa bienestar y crea calamidades, yo soy el Señor, el que hace todo esto”. Dios permite cosas terribles en la naturaleza para, entre otras cosas, recordarnos que existe una real esperanza a través de la fe.
Así nos enseña Romanos 8:18-25: Todo será restaurado algún día. Esa es nuestra real esperanza. Nuestro cuerpo natural y toda la creación verá la perfección. Pero solo los hijos de Dios formarán parte de esta realidad.
Ningún huracán, y ni la misma muerte nos puede separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús (Ro. 8:37-39). Esta realidad es inmutable ahora y en el futuro. Nuestra esperanza no está en la presencia o ausencia de un huracán: está en el Dios que controla la tormenta (Mt. 8:27).


En una próxima entrega seguiremos comparando el Génesis Taíno con el Génesis cristiano. Nos preguntaremos: ¿Qué diferencias habría entre una oración a los dioses de los Taínos, al Yavé del AT, al Padre de Jesús del NT? Pueden buscar en internet el padrenuestro taíno y compararlo con el padrenuestro cristiano.


[1] http://elpostantillano.net/cultura/20134-2017-09-08-23-06-37.pdf
[3] https://www.diariolibre.com/opinion/lecturas/un-dios-tano-castig-a-los-cristianos-OKDL209698
[4] http://www.biblia.work/diccionarios/tormenta/
[5] “Ante esta realidad querido lector, continuarás resistiéndote a Cristo? Ruego que pongas ahora mismo en línea tu vida con la palabra de Dios; para que las ráfagas de la Palabra, no tengan que desgajar y estremecer tus entrañas, con situaciones tristes y embarazosas”.
https://laspalabrasdevida.org/index.php/recursos/reflexiones-para-el-alma/26-el-huracan-de-la-palabra-de-dios