miércoles, 6 de diciembre de 2017

Una experiencia de Dios como la de Moisés: El desierto, el nombre y el fuego


Leyendo la Biblia con el P. Joaquim Rosselló (2)


En el post anterior vimos cómo era fundamental la re-lectura de la fe abrahámica para el itinerario espiritual del Fundador, que él expresa en esta frase: “Dejar hacer a Dios”.
Hoy revisaremos la re-lectura del éxodo, que podemos llamar fundante. Para ello hay que saber conjugar la experiencia espiritual que hizo el fundador (“patriarca de nuestra fe” y “servidor de la Palabra”), resituar el tema en el contexto histórico del s. XIX y ver cómo ha evolucionado en el Vaticano II, entre la vuelta a los orígenes y la respuesta a los signos de los tiempos.

      1.       La montaña de Sinaí o Randa

Moisés tuvo su experiencia espiritual en la montaña del Sinaí, en una zarza ardiente, y escuchó el Nombre de Dios que lo mandaba a liberar a su pueblo. Así el P. Joaquim desde joven sintió la llamada del desierto, que durante muchos años identifica con la búsqueda de Dios en la soledad: “Es gracia especialísima la que Dios concede a un alma, al llamarla a la soledad y al retiro”[1].
Para ser fiel al llamado divino, y después de muchas peripecias, se retira a la montaña de Randa que en la historia mallorquina tiene el nimbo de montaña mística, por su larga tradición anacoreta, desde el gran beato Ramon Llull, el caballero Arnau Desbrull, el beato Francesc Palau[2] y el largo rosario de ermitaños y buscadores de Dios, más o menos innominados, hasta el día de hoy[3].

Allá estuvo “solo con Dios solo”, “nunca estoy menos solo que cuando estoy solo”. Allá encontró la fuente donde apagar su “sed de amor”. El misterio del grano de trigo que se transforma al servicio de un nuevo Proyecto de Dios.
Para el P. Joaquim fue un enamoramiento en el marco de la tradición de la Alianza: “Como en todos los siglos, mayormente en el que atravesamos, casi todos los hombres se desviven y estimulan mutuamente a contraer y estrechar relaciones con toda clase de personas, que a todo conducen menos al trato y comunicación con Dios" [4].
Por magia del obispo Jacinto Mª Cervera y del P. Joaquim, el “desierto de Randa” se convertía en el “monte Tabor”, lugar del encuentro y de la transfiguración. Pero para ello no podía  olvidarse la espiritualidad abrahámica: Hay que superar incluso el desierto que se ha imaginado, fabricarse un “desierto de bolsillo”[5]. Y hay que estar abierto a los signos de los tiempos, que nos harán identificar qué es el desierto en cada época y lugar.

2. La revelación del Fuego que arde sin consumirse

Allá contempló el Amor divino que ardía en los SS Corazones (“focos de ardiente caridad”[6], fuego sagrado, que ardes incesantemente en los SS. Corazones sin consumirse jamás[7]). La aureola de fuego que rodea estos símbolos del Amor de Dios a la Humanidad y a la Iglesia no son simplemente un elemento barroco. Recoge la significación del fuego en las religiones y especialmente en la biblia[8].
¿Qué es este Fuego de Dios? Encontramos diversas relecturas en la tradición de la Iglesia, y podemos decir que la nuestra está cerca de san Ambrosio: “El Señor mismo es como un fuego: “La zarza estaba ardiendo pero no se consumía”. El fuego del Señor es luz eterna; en este fuego se encienden las lámparas de los fieles: “Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas”. Porque los días de esta vida todavía son noche oscura y es necesaria la lámpara. Este fuego es el que, según el testimonio de los discípulos de Emaús, encendió el mismo Señor en sus corazones: “No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”[9]
Según el P. Joaquim se identifica con la misión apostólica en vistas a “rehacer” y “reencender” el corazón desenamorado, cuando el frío lo invade todo.

3. El Nombre de Dios y la misión

Podemos decir que en la montaña de Randa se le reveló el Nombre de Dios. Todos los pueblos atribuían gran importancia al nombre de la divinidad que se nos revela sin dejar de ser inasequible.
El P. Joaquim lo llama Divina Providencia, Divina Majestad y Sagrados Corazones. Vocación y misión que expresa en el nombre de Misioneros de los Sagrados Corazones: “ése y no otro, recogía la Providencia amorosa  que había dirigido su vida en el pasado y señalaría con fuerza la futura proyección misionera de la Congregación“[10]. Los SSCC como “centro de la caridad” y “foco del amor más puro”. “Que todos seamos un fuego y que desde este monte lo vayamos extendiendo...”[11] .

Las Reglas MSSCC dedican su cap. IV a actualizar la “espiritualidad del desierto”: “Porque Dios nos ama, nos atrae, nos lleva al desierto y nos habla al corazón”. Es “la experiencia de un encuentro personal con Dios que nos santifica, pasándonos de la esclavitud a la libertad, y nos constituye Comunidad en favor de todos los pueblos”. Y encuadran nuestra experiencia del Espíritu en este contexto bíblico: “Conforme a la experiencia de Israel, de Jesús y de San Pablo en la Biblia, de Ramon Llull   y de nuestro Fundador en el monte de Randa”. “La experiencia del desierto es fundamental en toda nuestra vida, y la profundizamos y actualizamos cada día más”. Se vive de “un modo particularmente intenso” en el noviciado y en la preparación de los votos perpetuos . Periódicamente en el retiro mensual, en la semana de oración y ejercicios espirituales en soledad.

Pero también hay que revisar continuamente cómo ha evolucionado en el proceso arriba indicado la revelación de Dios, la llamada a la santidad y la terminología de la misión: Desde santificar – salvar – relacionar - liberar – servir. Esto no puede hacerse sin la metodología propuesta: Releyendo la Biblia desde la patrística, la tradición de la Iglesia, especialmente el Vaticano, Medellín, Aparecida… Y sin estar atentos al clamor del pueblo, que provoca la reacción divina.
Actualmente el papa Francisco ha subrayado: “El Nombre de Dios es misericordia”. Y en la visita de estos días a Birmania y Bangladesh, ha experimentado serias restricciones para decir que también son los rohingyas o cualquier minoría perseguida del mundo.
Los MSSCC nos definimos hoy: Contemplativos y servidores del Traspasado en los traspasados. Y con esta formulación damos un matiz carismático a la invitación evangélica: “Venid a mí los cansados y agobiados, que yo os aliviaré”[12]… El antiguo mandato de volver a Egipto a liberarnos de las cadenas de esclavitud.



[1] Notas referentes a la Congregación (NC) VI.
[2] Cf. www.ermitasanthonorat.org
[3] Es lo que hemos recogido en un canto en catalán con música de B. Bibloni: “Senyor Blanquerna, on vos n’anau? Tan magre i vell, que tant frissau?..”
[4] Introducción Reglas 1890.
[5] El gran A. Néher describe así la interiorización de la experiencia de Moisés entre la 2ª y 3ª etapa.
[6] Última exhortación en NC, 98 y 704-705.
[7] Piados Ejercicios para Junio, día 10 (PE).
[8] Es el titulo que escogí para mi introducción a su vida y obra. El “Fuego de Dios” son los SSCC, y que luego el P. Emilio Velasco desplazó al mismo “Joaquín, fuego de Dios”.
[9] Sobre Lc 7:131-132.
[10] NC, XII y Reglas,
[11] Carta a la abadesa de las capuchinas, 75/08/1890 y última exhortación.
[12] Mt 11,28




martes, 21 de noviembre de 2017

Leyendo la Biblia con el P. Joaquim Rosselló: "Dejar hacer a Dios"








(Hoy, 21 de noviembre, nos hemos reunido unas veinte personas en la Sala Rwanda, cuando nuestra comunidad de los Sagrados Corazones cumple 120 años en Palma. Cuando los judíos celebran su "Lech Lecha" (llamada de Dios a Abraham) leemos cómo el Fundador leía su vida como Historia de Salvación, a la luz de los patriarcas. Un viaje hacia el interior: déjalo entrar y entra en tu interioridad)





Una vocación como la de Abraham: “Dejar hacer a Dios”

Así como Abraham salió “sin saber a dónde iba”[1], pero “seguro de quien se había fiado”, Joaquim Rosselló busca siempre la Voluntad de Dios y “deja hacer a Dios” (discernimiento permanente).   Muy condicionado por la pobreza: Alumno externo compaginando trabajo y estudio en el seminario. Beca y beneficio en la Parroquia de Santa Creu para ordenarse de presbítero. El cuidado de su madre vida no le permite retirarse a una Orden religiosa.
Viaja a Tierra Santa, más que para venerar los Santos Lugares, para discernir el llamado divino. Regresado a Malloca, intenta conciliar las dos vidas contemplativa y activa, para no dar la campanada. Pero “como el pensamiento de vida más solitaria me perseguía por todas partes, no lo pude resistir, y tuve al fin que resolverme. El sacrificio me fue muy costoso; pero por sus resultados me convencí que resistir por más tiempo a la voluntad de Dios, hubiera sido poner obstáculo a las disposiciones de la Divina Providencia[2].
“El hombre propone y Dios dispone... el hombre echa sus planes, sin saber a dónde va, ni a dónde le lleva Dios...”[3] Él pensaba fijar su residencia en el ermitorio de Sant Honorat, “mas Dios tenía otros planes”. Hay que fiarse de Dios: “completamente desorientado, no hallé medio más seguro que lanzarme en los brazos de la Divina Providencia ( ) hasta que Dios me hiciese ver claro cuál era su divina voluntad para seguirla”[4].
En el último momento hace otra tentativa: unirse a los Ligorinos, pero hubo de “desistir de mi equivocado empeño”. “Con lo ocurrido, comprendí que era oponerme a la voluntad de Dios  el no pasar adelante  ( ) y me resolví a dejar hacer a Dios”[5].
“No hay que hacer violencia a la voluntad de Dios, sino sujetarse a ella con docilidad”.
Cuando sube a la ermita de Sant Honorat y cree haber alcanzado el Tabor, Dios le pide por medio del obispo que pasen al Santuario de Lluc: “convenimos en no resistir a la voluntad divina manifestada de un modo tan palpable”[6].  “Avanzaba repitiendo muchas veces:  ¡al sacrificio, al sacrificio!)[7].
Cuando ya han decidido reabrir la comunidad de Sant Honorat, les pide el obispo que atiendan a la conflictiva parroquia de La Real, y lo aceptan a pesar de ser un “lugar tan poco ventajoso para ellos”[8].
Al final de su vida, acepta sacrificar a su hija querida (la Congregación), al decirle que es voluntad de lo alto: “Le oí decir que el disgusto mayor que tendría sería ver disuelta su Congregación y añadía lo de San Ignacio que le bastaría un cuarto de oración para recobrar la paz”[9]. Cuando le invitan a prepararse par la unción de los enfermos y la eucaristía, lo interpreta como llegar al final de su peregrinación: “¡Vamos a la casa del Señor!”[10]. Resume su itinerario en esta frase: “Mientras vivimos en este mundo dice S. Pablo, peregrinamur a Domino; no somos sino peregrinos, y en calidad de tales no hay que fijarse en nada, sino en Dios”[11]
Aplicó la máxima “dejar hacer a Dios” y “buscar en primer lugar el Reino de Dios”, de resonancias ignacianas (discernimiento contínuo) y filipense (providencia). En   aquellos representantes  de  la  Iglesia,  el  P.  Joaquim  reconoció  a  los mediadores para discernir la voluntad de Dios y él practicó la fe abrahámica de la obediencia heroica y la disponibilidad total.
Nuestras Reglas lo formulan de esta manera: “La obediencia nos pone en escucha continua de la Palabra de Dios”[12]. Cómo se actualiza esto:  “Buscamos la voluntad de Dios en la escucha de la Palabra, en la profundización del carisma propio del Instituto, en el diálogo fraterno, en el discernimiento del superior y en los signos de los tiempos”[13].

Compartimos en grupos y luego tenemos una puesta en común. Destacamos la coherencia de la lectura bíblica del Fundador, más que en los sermones y ejercicios piadosos, frutos de la exégesis decimonónica, cuando hace balance de su trayectoria. Las Notas Referentes a la Congregación son una lectura de la fe de Abraham completamente válida para hoy. Sabe conjugar distintas escuelas espirituales (ignaciana, filipense, la nueva espiritualidad del corazón, la presbiteral que desea vivir en comunidad y plenamente integrada en la Iglesia local...) para dar respuesta a las necesidades del mundo y de la Iglesia. Nuestros tiempos de incerteza, necesitan una lectura así, aunque a veces nos exija esperar contra toda esperanza.







[1] Heb 11,8
[2] NC 30.
[3] NC 31.
[4] NC 32.
[5] NC 39-40.
[6] NC 61.
[7] Anales 49.
[8] NC 69.
[9] Testimonio de D. Joan Gayà Barceló Summ. Proc.  p.152, 653.
[10] Salmo 121,1.
[11] NC 56-57.
[12] Reglas,52
[13] Reglas, 30

lunes, 20 de noviembre de 2017

El viaje de Papá-Buelo y Mamá-Buela contado a sus nietos: Poder de resucitar (5)

 Re-lectura de la fe de los Patriarcas (Génesis 12-25)


1. La cumbre del sacrificio

            Parece que la cuesta se empinó demasiado sobre todo después de la elección de Trump. Evidentemente la crisis ya venía de atrás, tanto en Dominicana como en EEUU la política se puso bien agria, y la gente no sabía a quién votar. La empresa donde trabajaba Quin pasaba un mal momento y los más viejos empezaron a ver el futuro con incertidumbre. Las nuevas leyes inmigratorias impedían que se reunificara la familia. 
       En el entretanto los hijos habían crecido y no todos siguieron el camino correcto. Una de las muchachas se enamoró de un tipo irresponsable que vivía en la calle…  El mayor fue encarcelado por un asunto de drogas y, después de muchas gestiones infructuosas, deportado a Dominicana. Cuando los padres viajaron a la isla, se encontraron las lomas de su campo desoladas. Ahora que tenían escuela y liceo, no hay alumnos suficientes. La capilla, que fue la primera en tener sagrario, no tiene quién lo cuide. Ahora que han conseguido carretera, los campesinos han bajado a la ciudad…
      Después de conseguirse unos ahorritos con tantos sudores, no encuentran dónde invertir con un poco de seguridad. Se vertieron lágrimas ante el derrumbe de tantos proyectos. ¿Valdría la pena tanto sacrificio o sería mejor echarse atrás?
"El Señor provee", dijo Papá Quin, bajito, como si rezara el rosario. "Esta es la loma del sacrificio donde el Señor provee".
     Mamá Mery dijo: "Vamos a bautizar a la primera nieta con el nombre de MORIA. Se lo merece: El monte del Sacrificio donde el Señor provee".
           
     El viejo Quin levantó la vista cansada hacia las estrellas, desde la loma se divisaba un amplio horizonte con la ciudad que velaba con muchas lucecitas  prendidas, y suspiró: "-Pues no nos quedará más remedio que resistir, buscar un rincón en la ciudad y continuar avanzando a tientas. Si el Señor me pide este sacrificio a mis años no me puedo negar... Volveré a empezar, aunque ya no sirva para gran cosa... "
     Como mamá Mery andaba medio enferma de los nervios, el abuelo pidió al hijo más pequeño que leyera Hebreos 11: "Por la fe respondió Abrahán al llamamiento de salir para la tierra que iba a recibir en herencia, y salió sin saber adónde iba. Por la fe emigró a la tierra prometida como un extranjero... Por la fe recibió vigor para fundar una descendencia con Sara, aunque le había pasado la edad... Con fe murieron todos éstos, sin recibir lo prometido, nada más viéndolo y saludándolo de lejos y confesando ser extranjeros y peregrinos en la tierra... Por la fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac, y era su hijo único... estimando que Dios tiene poder hasta para levantar de la muerte... "


2. Analicemos la situación: Las minorías abrahámicas

    El famoso obispo brasileño Helder Cámara, después de recorrer medio mundo, escribió que hay una energía moral liberadora a punto de estallar. Son “las minorías abrahámicas”.

  “Fíjense en ese grupo de hombres, de cualquier país, de cualquier raza o religión. Es fácil, es posible encontrar hoy algunas personas, una minoría, que no se tienen por mejores, ni por más grandes, ni por más inteligentes que los demás, pero que han sido marcados por el mismo Dios. Son hombres nacidos para los demás, para la dedicación, para la entrega, para darse sin cálculo ni medida.

   Me dirán: ¿Cómo esperar que esas minorías llenas de buena voluntad, de entrega, pero totalmente desprovistas de fuerza, consigan derribar pacíficamente las estructuras de la esclavitud? Yo les contesto que si, sin admitir demoras, los hombres de buena voluntad hicieran el esfuerzo de descubrir y de poner en relación las minorías abrahámicas de cada región, de cada país, de cada continente, a nivel internacional, quién sabe si no desencadenaríamos, arrancando del amor y persiguiendo el bien de la humanidad, una fuerza comparable a la de la energía nuclear…

     Si me preguntan por qué llamo a estas minorías “abrahámicas”, les diré que porque, siguiendo el ejemplo de Abrahán, tienen que esperar contra toda esperanza”[2]


En resumen, ¿quién es, entonces, hijo de Abrahán?
Abrahán es todo aquel que, en nombre de su fe en Dios y por causa de su amor a la vida, se levanta contra una situación de injusticia y de maldición creada por los hombres, y que, para cambiar esta situación, está dispuesto a abandonarlo todo, a cambiar lo cierto por lo incierto, lo seguro por lo inseguro, lo conocido por lo desconocido, el presente por el futuro.

¿Dónde está el secreto?
“Yo sé de Quién me he fiado” (2 Tim 1,12), Dios, que siempre cumple sus promesas.

Este es el viaje del patriarca Abrahán y la matriarca Sara.
El viaje de papá Quin y mamá Mery, nuestros abuelos en la fe.
Tu viaje y el mío, que empezó hace miles de años y continuará mientras haya hombres y mujeres que caminen –en presencia del Señor- y quieren construir una Tierra prometida para todo el pueblo.


                                                    PARA ORAR: El sacrificio de Isaac (Gn 22)

                                                                                        
Acabemos comentando las palabras-clave de la obediencia de Abraham:
Aquí estoy”. “El Señor proveerá”. “Nuestro padre y nuestra madre en la fe”. “Él puede resucitar de la muerte”. “Esperar contra toda esperanza”.

¿Qué te han enseñado estas lecturas bíblicas sobre la fe de nuestros patriarcas y matriarcas?



[1] Usaremos sobre todo Reynés, MSSCC, J.,  Génesis. Lecturas liberadoras de la Biblia. Amigo del Hogar. Santo Domingo, 1993, ps. 75-96, que hace una relectura dominicana del librito de C. Mesters, Abrahán y Sara. Paulinas. Madrid, 1981.

[2] Cámara, H., El desierto es fèrtil. Síguee. Salamanca, 1972.

sábado, 18 de noviembre de 2017

El viaje de Papá-Buelo y Mamá-Buela contado a sus nietos: ¿Cuándo llegará el tiempo de reir? (4)



Re-lectura de la fe de los Patriarcas (Génesis 12-25)                                       
1. Tercer Proyecto: Los buenos tiempos

      Su amor se hizo tan fecundo que parieron más de lo que hubieran deseado. Por cada don recibido dieron gracias al Señor. No dejaron de frecuentar la iglesia participando activamente en un grupo hispano. Se propusieron con mucho esfuerzo que los hijos estudiaran en una escuela católica. Sus sueldos eran bajos y siempre sintieron que eran ciudadanos de segunda. 
   En su contacto con los hispanos, a veces se planteaban preguntas muy serias. Decían: "¿Por qué ha de haber tantas diferencias en el mundo? ¿Por qué reina la violencia y la muerte entre nosotros? El trabajo ¿es una maldición o una bendición divina, que los ricos impiden que llegue hasta los infelices? ¿Cómo se explica que trabajemos tanto y cobremos tan poco? ¿Por qué falla la comprensión en tantos hogares y hay tantos enfermos, mientras los remedios quedan fuera de nuestro alcance? ¿Cuál será el futuro de nuestra juventud?"
     Papá Quin explicaba algo de lo que aprendía en un curso para animadores comunitarios y juntos buscaban la respuesta en las primeras páginas de la Biblia (Gén 1-11).
   Así descubrieron que el mundo es una babel, o sea, un tollo. Queremos dominar, ser dueños del mundo como si fuéramos Dios, subir sobre las espaldas de los demás. No entendemos su lenguaje  porque no los miramos a la cara como personas que son.
     Los viejos decían: "Se cumplen las profecías", “el cambio climático lo ha reburujado todo”, “nos gobiernan muchachos”, “nadie se compadece del pobre”… “¿Será que vuelve el diluvio?” La maldad crece igual que el lodo después de una tormenta tropical. Hay gente que usa y abusa de las cosas de Dios y de la religión en provecho propio.
Gobierna la ley de Caín. "¿Tú me das un golpe? Pues yo saco el machete y te parto la cara". ¿A esto se le llama progreso?
     El pecado original, explicaba Papá-Buelo, es como el gusano que come la raíz de un árbol y lo mata. Nos separamos de Dios, no escuchamos su Palabra, alargamos la mano a todo lo prohibido... Si no reconocemos a Dios como Padre, ¿a santo de qué vamos a reconocer a los otros como hermanos?
           
   Los muchachos crecían a buen ritmo y se abrigaban esperanzas. La investidura presidencial de Barack Obama de 2009, presidente negro, se celebró con el lema de  "un nuevo nacimiento de la libertad". Acudieron más de un millón de personas, parecía llegado el tiempo de reír. Prometieron defender a los más vulnerables, una ley de inmigración más abierta, buscar la paz entre las naciones con un nuevo estilo.
      Claro que no faltaron quienes pedían un gobierno más fuerte y decían que los yanquis no cambian. “Ya somos viejos para hacernos ilusiones".
     Papá Quin recordaba la historia de Abrahán y Sara que el compadre Sergio les leía en New York. Como ya tenía la vista muy gastada, mamá leía en voz alta para toda la familia: "Sara se rio por lo bajo, pensando: Cuando estoy seca, ¿voy a tener placer, con un marido tan viejo? Pero el Señor dijo a Abrahán: ¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: ¿Cómo voy a tener un hijo a mis años? ¿Hay algo difícil para Dios?" (Gn 18, 13-14).
     A los pequeños les encantaba ver que mamá Mery se echaba a reír, y preguntaban qué cuántos años tendría Abrahán por aquel entonces. El abuelo siempre respondía lo mismo: "Más de cien años, muchachos. Toda una vida, toda una historia... "
    Bailaban de alegría al comprobar que Dios se acuerda de los pobres. El sueño de conseguir una familia, una tierra, una comunidad... estaba a punto de realizarse. Cualquiera diría que el viaje estaba a punto de acabar. Habría un futuro para sus hijos.

2. Analicemos la situación:

     J. J. Sánchez (de la comunidad santiaguera del Guano) escribió una carta en 1982 que se pretendía paradigmática de lo que pasaba en general:
     “Hay una comunidad sedentaria y nómada, amante de la libertad y el progreso, laboriosa y humilde. Una comunidad que se disgrega para existir y dispersar en viajes al vapor por mar y cielo, para existir en barriadas marginadas de campesinos sin tierra. Hoy, disgregada, crecen en ella hombres, mujeres y niños que comienzan a perder la fe en sus organizaciones. Muchas veces he oído clamar a los ancianos: “Lo mejor es no votar por nadie. No podemos seguir como pavos electoreros”.
     Hay una comunidad situada en la frontera de una gran mina de cascajo, de donde sale una flotilla de camiones del Ayuntamiento de Santiago para asfaltar barrios residenciales. Hay una comunidad donde la lámpara humeadora es luz. Donde el río sucio es acueducto. El precipicio es carretera. El lodo o polvo es pavimento y el camino es play.
     Hay una comunidad donde decir la verdad es ser agitador o comunista y hacer promesas incumplidas es ser demócrata. Donde por ser pobre y sin influencias no se construyen obras.
Hay una comunidad de carne y hueso, no somos pavos con plumas y carne. Somos seres humanos con cuerpo y alma.
     Es que mi campo, con los que se fueron y dejaron su estilo de vida, su amor al trabajo. Sus votos en las urnas, se sigue preguntando: ¿Hasta cuándo amasaremos lodo? ¿Hasta cuándo no tendremos la tierra? ¿Hasta cuándo será la luz de humo y luna? ¿Hasta cuán el deporte será la nada? ¿Hasta cuándo el agua será impura? ¿Hasta cuándo durará el triste éxodo hacia Nueva York?
      Ahí va mi comunidad. Se volvió campesino sin tierra que vive marginado, que vuela como ave viajera lejos de su nido con pichones o sin ellos. Mírala, se volvió tórtola que quiso hacer su nido colectivo detrás de la alambrada sur, norte, este y oeste”[2].

  • Virgilio Apolinar (Polo) visitó El Guano 7 años después para decir que “El Guano es retrato fiel del campo dominicano… Luego nos preguntamos por qué han crecido tanto los barrios marginados. El campo maltratado y olvidado nos dará la respuesta”[3].
  • ¿Qué opinan ustedes de este diagnóstico en el día de hoy? 


          Abramos la Biblia: Escuchemos la risa de Sara (Gn 18,1-15)

 
Este capítulo encierra una esperanza muy grande para los pobres. Abrahán y Sara creyeron y el milagro se realizó. Nació un hijo de aquellos troncos secos, al que pusieron el nombre de Isaac que significa: “Dios me ha hecho reír, me ha hecho bailar de contento”.

“Para darte cuenta del sentido de todo esto, piensa en lo siguiente: Tú eres Abrahán, casado con Sara. Sara es este pueblo pobre e ignorante. Te llega la llamada de Dios que dice: “¡Tienes que creer en Sara! ¡De ella es de quien va a nacer el futuro!” Tú tal vez creas, pero te aseguro que el primero que va a reírse es Sara, ¡el propio pueblo! De hecho hoy hay mucha gente desconfiada como Sara y se ríe. Se ríe de sí misma y de los otros que intentan construir un futuro mejor para sí mismos y para los demás. No creen que de ellos pueda nacer algo que valga la pena. Prefieren a Eliezer o a Ismael. No creen que pueda nacer Isaac… ¡Quién sabe si no te has reído de ti mismo creyendo que es inútil trabajar por el futuro de los otros! Pero para realizar el futuro del propio pueblo, de este pueblo en que nadie parece querer creer, ni siquiera el propio pueblo”[4]



                PARA ORAR: La oración de Abraham de intercesión (Gn 18).

La oración de Abraham de intercesión (Gn 18).
Los Santos Abraham y Sara
Con gran valentía, Abraham plantea a Dios la necesidad de evitar la justicia sumaria: Si en la ciudad hay inocentes, estos no pueden ser tratados como culpables. No se limita a pedir la salvación para los inocentes. Abraham pide el perdón para toda la ciudad y lo hace apelando a la justicia de Dios: por amor a los cincuenta justos que hay en él. Obviamente no se pueden tratar a los inocentes como a los culpables, esto sería injusto, es necesario, sin embargo, tratar a los culpables como a los inocentes, realizando un acto de justicia “superior”, ofreciéndoles una posibilidad de salvación. Abraham no pide a Dios una cosa contraria a su esencia, llama a la puerta del corazón de Dios conociendo su verdadera voluntad. Es el perdón el que interrumpe la espiral de pecado, y Abraham, en su diálogo con Dios, apela exactamente a esto… y según es más pequeño el número, más grande se revela y se manifiesta la misericordia de Dios.
Así, por la intercesión de Abraham, Sodoma podrá ser salvada, si en ella se encuentran tan sólo diez inocentes. Esta es la potencia de la oración. Con su súplica, Abraham está prestando su propia voz, pero también su propio corazón, a la voluntad divina: el deseo de Dios es misericordia, amor y voluntad de salvación
La necesidad de encontrar hombres justos en la ciudad se vuelve cada vez más, en menos exigente y al final sólo bastan diez para salvar a la totalidad de la población. Y en la realidad enferma de Sodoma y Gomorra aquel germen de bien no estaba.
Pero la misericordia de Dios en la historia de su pueblo se amplía más tarde. El profeta Jeremías dirá, en nombre del Omnipotente, que basta sólo un justo: “Recorred las calles de Jerusalén, mirad e informaos bien; buscad por sus plazas a ver si encontráis un hombre, si hay alguien que practique el derecho, que busque la verdad y yo perdonaré a la ciudad” (Jer 5,1). Ni siquiera esto basta, y Jerusalén cae bajo asedio de los enemigos. Será necesario que Dios se convierta en ese justo. Y este es el misterio de la Encarnación: para garantizar un justo, Él mismo se hace hombre. Entonces la oración de todo hombre encontrará su respuesta , entonces todas nuestras intercesiones serán plenamente escuchadas.
(Benedicto XVI, 18/05/2011)


[1] Usaremos sobre todo Reynés, MSSCC, J.,  Génesis. Lecturas liberadoras de la Biblia. Amigo del Hogar. Santo Domingo, 1993, ps. 75-96, que hace una relectura dominicana del librito de C. Mesters, Abrahán y Sara. Paulinas. Madrid, 1981; cfr. también Feliz Lafontaine, A., "Resistir y autoafirmarse... Releyendo la Historia de Agar desde la Resistencia de algunas Mujeres de Los Alcarrizos y Pedro Brand" en CIB/SD 96. 
[2] Resumen de la carta publicada en Amigo del Hogar 427(1982)128-129.
[3] La Información, 12/05/1989.
[4] Mesters, 97-98.