martes, 15 de noviembre de 2011

500 años del Sermón de Montesinos: Denuncia profética (III)

Hemos visto que para hacer una Evangelización honesta, sincera y que fuera Buena Noticia para los indígenas explotados, los dominicos empezaron con el Análisis de la Realidad. De valor inestimable para la comunidad dominica fue la conversión de Juan Garcés. Este era un vegano, español de los que habían colaborado en la matanza de indios y que, después de andar huido por el asesinato de su esposa, se refugió en la religión y fue admitido en la Orden. Testimonio tan directo animó a los frailes a decidirse "para impugnar el principio, el medio y el fin de aquella horrible y nueva manera de tiránica injusticia".

Imaginaban el escándalo que "había de ser despertar a personas que dormían en tan profundo y abismal sueño". Pero no les movía otra cosa que la honra divina y el celo apostólico. Tras madura reflexión, pasaron a "predicarlo públicamente en los púlpitos".

"Los más letrados entre ellos, por orden del prudentísimo siervo de Dios fray Pedro de Córdoba, su vicario, acuerdan el primer sermón que debía predicarse acerca de la materia. Lo firmaron todos con sus nombres para que apareciese proceder no sólo del que hubiera de predicarlo sino del parecer, deliberación, consentimiento y aprobación de todos".

Antonio de Montesinos fue el elegido. "Tenía el don de predicar. Era muy áspero en reprender vicios, y sobre todo eficacísimo en sus sermones y palabras. A él, como a muy animoso, le encargaron el primer sermón de esta materia tan nueva para los españoles de la isla. Aunque la novedad no era otra sino afirmar que, matar estas gentes era más pecado que matar chinches".

Tomando pie del tiempo litúrgico de adviento, comparó la conciencia de los cristianos españoles con la esterilidad de un desierto, pues que no advertían los pecados gravísimos cometidos a diario.

DENUNCIA PROFETICA

"Para dároslo a conocer me he subido aquí, yo que soy voz de Cristo en el desierto de esta isla... Esta voz, dijo él, que todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigado... ? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine... ? ¿Estos, no son hombres? ¿No tienen almas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened, por cierto, que en el estado en que estáis no os podéis salvar más que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo" (Sermón del 21 Diciembre 1511).


Oyendo el sermón "les parecía que ya estaban en el Juicio Divino". En un año la comunidad había pasado de la predicación de la gloria a la del infierno prometido. La valiente denuncia "a todos dejó atónitos; a muchos, como fuera de sentido; a otros, más empedernidos; y a algunos, algo compungidos, pero a ninguno convertido".

Ante las airadas protestas de los colonos, Pedro de Córdoba reafirmó que el sermón se había hecho "después de muy bien mirado y conferido entre ellos y con mucho consejo y madura deliberación". No temían la expulsión, pues su equipaje pudiera "quizá caber todo en dos arcas". Y añadió que en adelante negarían la absolución sacramental a todo el que tuviera indios encomendados.

Los colonos recurrieron al ardid de enfrentar frailes contra frailes. Enviaron al superior de los franciscanos fray Alonso de Espinal para que desacreditara a los dominicos ante la corte española.

Estos respondieron a su vez, enviando a Montesinos. "Partieron cada uno en un navío diverso, el uno con todo el favor del mundo; el otro, desfavorecido de todos, pero puesta su confianza en Dios".

El rey convocó juntas de juristas y teólogos. Los pleitos fueron innumerables. Los dominicos enviaron a fray Pedro de Córdoba en persona para que se explicara ante su provincial y ante el rey, y respaldara a Montesinos.

Mirando los resultados, podemos decir que los dominicos fueron importantes en la teoría -que se consolidó y difundió-, pero ineficaces en la práctica. Los indios no se pudieron salvar. Y, sin embargo, se consiguió algo invalorable: Transmitir desde los orígenes de la evangelización un rostro de Dios defensor de los oprimidos y de una Iglesia continuadora de la causa de Jesús.

RECURSOS: Una mirada actual al Sermón de Montesino

Los Obispos Dominicanos escribieron un magnífico Mensaje (27.2.2011) que actualiza el sermón de Montesinos. Veamos algunos fragmentos:

“Este Sermón cambió el destino de América, dio inicio a la lucha contra la opresión y el exterminio de los pueblos aborígenes del Nuevo Mundo. Desde entonces, Fray Antón Montesino es símbolo de la defensa de la justicia y de los derechos humanos. La dignidad de la persona humana es lo que está en la base de nuestro Sermón. “Ese profundo estupor respecto al valor y a la dignidad del hombre se llama Evangelio, es decir, Buena Nueva. Se llama también cristianismo” afirmaba Juan Pablo II”.

“Una voz clama en los nuevos desiertos de nuestra República Dominicana y nos pregunta ¿con qué derecho y con qué justicia tenemos a nuestro pueblo en tal cruel y horrible servidumbre?:

• ¿Con qué justicia se mantiene en la insalubridad a poblaciones enteras de nuestros campos que con un poco de ayuda y asistencia técnica harían ellos mismos sus propios sistemas de almacenamiento y distribución del agua potable?

• ¿Con qué justicia permitimos a una inmensa población que viva sin condiciones sanitarias en sus viviendas?

• ¿Con qué derecho se mantiene a una población dominicana, que se estima más de 20% sin declarar?

• ¿Con qué derecho…, podemos permitir que hayan personas analfabetas, sin el derecho a saber leer y escribir?

• ¿Con qué justicia se consiente que nuestros hermanos vivan en casas indignas, construidas en las riveras de ríos y cañadas?

• ¿Con qué justicia se tolera que jóvenes no tengan oportunidad de educación?

• ¿Con qué derecho se permite que niños y niñas deambulen por las calles, sin ningún tipo de protección?

• ¿Con qué justicia se permite que mujeres, niñas y niños sean abusados, maltratados y explotados?

• ¿Con qué derecho permitimos que empresas foráneas realicen sus acciones comerciales sin que se respeten nuestras leyes que protegen la naturaleza?

Hoy también el profeta nos pregunta ¿con qué autoridad hemos hecho estas detestables guerras?:

• ¿Con qué autoridad el Estado propicia que se siga llenando el País de bancas y todo juego de azar?

• ¿Con qué autoridad se permite que se asignen sueldos de lujo, cuando hay tantos salarios de miseria?

• ¿Con qué autoridad se aprueban salarios injustos?

• ¿Con qué autoridad se excarcelan criminales ricos, narcotraficantes y poderosos?

miércoles, 9 de noviembre de 2011

500 años del sermón de Montesinos: Análisis de la realidad (II)

Cuenta el P. Las Casas que, al poco tiempo de estar aquí, "ya los religiosos de Santo Domingo habían considerado la triste vida y aspérrimo cautiverio que la gente natural de esta isla padecía... Viendo, mirando y considerando, por muchos días, lo que los españoles hacían a los indios... los religiosos comenzaron a juntar el hecho con el derecho, como hombres espirituales y muy amigos de Dios, y a tratar entre ellos de la fealdad y enormidad de injusticia nunca oída".

Su contacto con los oprimidos les suscitaba preguntas muy inquietantes: “¿Estos no son hombres? ¿Con estos no se deben guardar y cumplir los preceptos de la caridad y de la justicia? ¿Estos no tenían sus tierras propias y sus señoríos? ¿Nos han ofendido en algo? ¿No estamos obligados a predicarles la ley de Cristo y a trabajar para convertirlos? Pues, ¿cómo siendo tantos y tan innumerables gentes las que había en estas islas, según dicen, han perecido tan cruelmente en tan breve tiempo, que es obra de quince o dieciséis años?"

Su formación tomista les proporcionaba los mejores recursos para profundizar el análisis: "¿Pero tenía el Papa potestad para hacer la donación? ¿Era legítima la soberanía de la Corona de Castilla sobre aquellas tierras y sus riquezas? ¿En virtud de la donación del Papa? ¿Por el hecho de ser príncipes cristianos y los nuevos pueblos ser infieles? ¿En virtud de qué principios se les podía declarar la guerra? ¿Con qué derecho, con qué justicia y autoridad?" (Charria Angulo, 50-51).

Fray Pedro de Córdoba abre su Doctrina con estas palabras: "Muy amados hermanos, sabed y tened por muy cierto que os amamos de mucho corazón, y por este amor que os tenemos tomamos muy grandes trabajos, viniendo de muy lejanas tierras y pasando grandes mares, poniéndonos a muchos peligros de muerte por veniros a ver y por deciros los grandes y maravillosos secretos que Dios nos ha revelado... "

Las cartas que los dominicos mandaron a Castilla y las innumerables obras del P. Las Casas son exponente de este análisis de la realidad, hecho con "mucho corazón". Las Casas subraya: "Son cosas que yo vi... Yo, con mis propios ojos, he visto... Yo soy testigo porque me escapé de la muerte... "

Luego no quedaban en postura de buen samaritano, sino que se planteaban muchos interrogantes hasta averiguar las causas de "esta aspérrima servidumbre".

Método de conversión

Los dominicos aplicaron el mismo método de "análisis de la realidad" en la concientización crítica de otros predicadores más ingenuos. Así, por ejemplo, "convirtió" Montesinos al franciscano fray Alonso de Espinal, enviado a la corte para enfrentar "frailes contra frailes".

Fray Antón buscó a este "celoso y virtuoso religioso pero no letrado" y lo encaró con una batería de preguntas similar a la que usaban para ellos: "¿Vos buscáis otros bienes más que servir a Dios? ¿Por qué os enfrascáis con esos tiranos? ¿Vos no veis que os han tomado por cabeza de lobo, para sustentarse en sus tiranías? ¿Por qué estáis contra aquellos tristes indios desamparados? ¿Vos no habéis visto mejor que yo las detestables crueldades... ? ¿Por qué, padre, queréis perder tantos años en los que habéis traído a cuestas ese hábito en tantas penitencias y religión, por algo con que no echáis nada en vuestra bolsa, sólo agradando, con los ojos cerrados, a los que no se hartan de beber sangre humana, no viendo el daño tan manifiesto que hacéis a aquellos desventurados... ? Tornando en sí -pues al fin y al cabo era un buen religioso y pecaba sólo por ignorancia- le dijo fray Alonso: Padre, os agradezco la caridad que me habéis hecho en alumbrarme. Yo he andado engañado... Respondióle: Padre, en todas vuestras obras, pareceres y palabras defended de esta y esta manera a los indios. Y estad siempre contra esos españoles pecadores... " (Historia de las Indias III, cap. 7).

Desde entonces los dominicos y los franciscanos de la isla trabajaron unidos en la evangelización.

Informar bien al Papa

"... a restitución nos parece que deben vuestras reverencias, con mucha diligencia, dar manera como el Sumo Pontífice sea informado de todas las cosas que han pasado en estas islas e tierras, desde que se tomaron, que no podrá ser corta, sino muy larga, la tal información, si ha de ser suficiente: y aún nos parece que no bastarán por escrito, sino que sería menester una persona o dos que tuviesen experiencia larga de las cosas de acá, y las supiesen muy bien, para que aquellas voces, viva voce, informase a Su Santidad, y le respondiesen a lo que cerca de la materia Su Santidad preguntase, que serán hartas cosas, lo cual no podrá hacer la letra scripta: para que siendo Su santidad muy bien informado, remediáse a los unos e a los otros, cristianos e indios" (Carta dirigida a los PP. Jerónimos).

RECURSOS

Fr. Felicísimo Martínez, O.P. pide que apliquemos nosotros el mismo método que usaron los dominicos, pues es ” verdadera parábola o metáfora de lo que debe ser la relación entre la comunidad eclesial y la predicación del Evangelio”.

1. El comienzo de aquella historia que llevó hasta la predicación de Montesinos no fue una inspiración divina. Fue, más bien, una lectura seria de los signos de los tiempos (valga el anacronismo) y un golpe fuerte de compasión. De seguro que aquellos religiosos escucharon los gritos directos de las víctimas, pero también escucharon a los testigos de tanta injusticia y tanta crueldad (p.ej. de Juan Garcés, que tras asesinar a su esposa hizo penitencia por los montes tres o cuatro años.)

2. Aquella contemplación nació de un ejercicio de fe y desembocó en un ejercicio de compasión, en una compasión reactiva. No es lo mismo echar sermones que predicar. Sin la compasión la predicación se convierte en una profesión, que se aprende con entrenamiento y se ejercita con rutina. ¿Nos conduce a algún sitio dicha compasión? Si nos conduce a ningún sitio, cabe dudar de su autenticidad.

3. Quizá sea el rasgo más peculiar de aquella comunidad y de aquella predicación. Y quizá sea uno de los desafíos que tienen hoy las comunidades cristianas: devolver a la predicación su carácter esencialmente comunitario, que es mucho más que preparar la homilía en común, aunque esto tenga su importancia. El predicador fue Montesinos, pero la predicación fue el resultado de una deliberación comunitaria. Estudio de la Palabra de Dios actualizada y contextualizada: ¿qué nos dice hoy, aquí y ahora? Todos lo firmaron con sus nombres para que quedara claro que no era sermón de quien lo había de predicar sino que “era de parecer y deliberación y consentimiento y aprobación de todos” (Historia de las Indias, III, 3). El mensaje que predica Montesinos no es su mensaje, sino el mensaje evangélico orado, estudiado, discernido por toda la comunidad.

4. Su predicación está acreditada y respaldada, no sólo por la buena conducta moral de sus miembros –que no es poco-, sino también y sobre todo por la vida evangélica de toda la comunidad:El cultivo de la experiencia de Dios. La pobreza evangélica. La fraternidad

Hoy, para que la Iglesia sea creíble, debe incorporar en todos sus ministerios la causa de la justicia, la paz, los derechos humanos de todas las mayorías y minorías que padecen la violación de los mismos. Andar en esas causas no es hacer política; es hacer Evangelio, es sacar las consecuencias públicas y políticas del mensaje evangélico que predicamos. Con razón afirmaba Pablo VI que la justicia es hoy el nombre de la caridad universal.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

500 años del sermón de Montesinos: Primera Evangelización ¿? (I)

El próximo 4 de Diciembre 2011 se cumplirán 500 años del Sermón de Montesinos. A esta famosa homilía dominicana (”primer grito de defensa del mundo indígena” en Santo Domingo, adviento de 1511) vamos a dedicar el comentario de los cuatro domingos de noviembre.

“Yo creo que hay dos preguntas de fondo. Una de carácter histórico, pero sumamente ilustrativa: ¿qué tipo de comunidad produjo aquel tipo de predicación? O ¿qué tipo de predicación produjo aquel tipo de comunidad? Y la segunda, de carácter más histórico y hasta ético: ¿en qué nos ilustran aquella comunidad y aquella predicación hoy, y a qué nos desafían en este mundo global? La comunidad dominicana de la Española es toda una parábola de la relación entre la comunidad y la predicación del Evangelio. Pero, sobre todo, es una parábola del puesto que debe desempeñar la defensa de la justicia en el ministerio de la evangelización”( Felicísimo Martínez, O.P.).

0. La bibliografía que podemos consultar es abundante. Yo usaré básicamente mi libro Reynés, J. Historia de la Salvación desde América Latina. Ed Amigo del Hogar-Paulinas, ps. 182-191 y el Mensaje de los Obispos Dominicanos CED, “500 años en defensa de la Dignidad Humana” (27.2.2011).- Para ampliar pueden consultar: Martínez, F., “El Sermón de Montesinos (Comunidad, Predicación y defensa de la Justicia)"; Charria, B., Primera comunidad dominica en América, defensora del indígena. CELAM. Bogotá, 1987; Medina, M. A., Una comunidad al servicio del indio. La obra de fray Pedro de Córdoba. Instituto Pontificio Teológico. Madrid, 1983; Las Casas, B., Historia de Indias en Obras escogidas de Fr. Bartolomé de Las Casas. B. A. E., t. I-II; Pérez, J. M. ., Estos ¿no son hombres? Fund García Arévalo. Santo Domingo, 1984.

1. La Primera evangelización ¿fue Buena o Mala Noticia?

A comienzos de septiembre del año 1510 "la Divina Providencia trajo la Orden de Santo Domingo a esta isla (Española), para lumbre de las tinieblas que en ella entonces había... " La primera expedición estaba compuesta por fray Pedro de Córdoba, fray Antonio de Montesinos, fray Bernardo de Santo Domingo y el Hermano fray Domingo de Villamayor. Todos castellanos.

Pedro de Córdoba, el superior, contaba sólo 28 años, y era "hombre lleno de virtudes, a quien Dios nuestro Señor dotó de muchos dones y gracia espirituales y corporales... Hubiera llegado a ser sumo letrado, si por las penitencias que hacía no cobrara grande y continuo dolor de cabeza... Y lo que moderó en el estudio, acrecentólo en el rigor de la austeridad y la penitencia todo el tiempo de su vida, cuando las enfermedades le dieron lugar. Fue también devoto y excelente predicador.

El fraile lego retornó pronto a Castilla y quedaron sólo los tres. Comenzaron luego a dar suave olor de religión y de santidad. Fueron recibidos por un buen cristiano, vecino de esta ciudad, llamado Pedro Lumbreras. Les dio una choza, en que se aposentasen, al cabo de un corral suyo, porque no había entonces sino casas de paja y estrechas. Allí des daba de comer cazabe de raíces, que es un pan de muy poca substancia si se come sin carne o pescado. Solamente se les daban algunos huevos y, de cuando en cuando, lo que era rarísimo, algún pescadillo, si acaecía pescarlo. Algún plato de berzas, muchas veces sin aceite y sólo con ají, que es la pimienta de los indios, porque era grande la penuria de todas las cosas importadas de Castilla. Pan de trigo o vino, aun para la misa, no lo había sino con dificultad. Dormían en unos lechos de horquetas y varas. Los colchones eran de paja seca, que echaban encima. Por vestido usaban un hábito muy áspero y una túnica de lana mal cardada. Con esta vida y este deleitable mantenimiento aun ayunaban siete meses al año, según la tenían constituido por su Orden".

Fray Pedro se estrenó predicando "un sermón de la gloria del Paraíso que tiene Dios para sus escogidos... Sermón alto y divino, que yo oí, y por habérselo oído me tuve por muy feliz... " (B. de las Casas). En seguida empezó a catequizar a los indígenas por medio de intérpretes. Los materiales de evangelización usados por fray Pedro de Córdoba se publicaron en México en 1544, y constituyen "la primera Doctrina Cristiana escrita en el Nuevo Mundo". Uno de los primeros libros escritos en nuestra isla.

En 1511 llegó fray Domingo de Loaysa y Mendoza con una segunda expedición de dominicos. Ya eran una docena de apóstoles. "Todos los que entonces venían eran religiosos señalados. A sabiendas y voluntariamente se ofrecían a venir, teniendo por cierto que acá habían de padecer sumos trabajos: que no habían de comer pan, ni beber vino, ni ver carne, ni andar los caminos cabalgando, ni vestir lienzo ni paño, ni dormir en colchones de lana... Aquí se renovó la primitiva Orden de Santo Domingo".

2. ¿Qué pensar de los Primeros Evangelizadores?

Juan Pablo II planteó a las iglesias latinoamericanas el desafío de "una evangelización que continúe y complete la obra de los primeros evangelizadores... Una evangelización nueva: nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión" (Al CELAM, Haití 9. 3. 1983).

Los Obispos Dominicanos (Documento citado, n. 8-12) defienden la visión positiva del papa: “Con la llegada de los primeros misioneros en el segundo viaje de los descubridores comenzó la evangelización propiamente dicha. Se iniciaba así la siembra del don precioso de la fe. Los misioneros franciscanos, dominicos y mercedarios, vinieron desde España, al igual que los encomenderos, pero con sensibilidad y finalidad diferente. Ellos llegaron a estas tierras a difundir el mensaje de la salvación, a implantar la Iglesia, a dar frutos de amor, cumpliendo el mandato de Jesucristo «Id por todo el mundo y proclamad el evangelio a toda creatura» (Mc 16,15).

De estos misioneros nos dice el Papa Juan Pablo II en el Documento de Santo Domingo: “Damos, pues, gracias a Dios por la pléyade de evangelizadores que dejaron su patria y dieron su vida para sembrar en el Nuevo Mundo la vida nueva de la fe, la esperanza y el amor. No los movía la leyenda de «El Dorado», o intereses personales, sino el urgente llamado a evangelizar unos hermanos que aún no conocían a Jesucristo. Ellos anunciaron «la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a los hombres» (Tit 5,4) a unas gentes que ofrecían a sus dioses incluso sacrificios humanos… Ellos testimoniaron, con su vida y con su palabra, la humanidad que brota del encuentro con Cristo. Por su testimonio y su predicación, el número de hombres y mujeres que se abrían a la gracia de Cristo se multiplicaron «como las estrellas del cielo, incontables como las arenas de las orillas del mar» (Hb 11,12)” (Discurso Inaugural, 3).

Sigue afirmando el Papa que “los datos históricos muestran que se llevó a cabo una válida, fecunda y admirable obra evangelizadora y que, mediante ella, se abrió camino de tal modo en América la verdad sobre Dios y sobre el hombre que, de hecho, la evangelización misma constituye una especie de tribunal de acusación para los responsables de aquellos abusos” (id., 4). La misión de la naciente Iglesia fue la predicación, la administración de los sacramentos, la enseñanza y la asistencia social.

Con los primeros misioneros vino también la defensa de la dignidad humana y de los derechos de los nativos. El mejor ejemplo fue el Sermón, que en nombre de su comunidad sacerdotal, pronunció Fray Antón Montesino y que ayudó a un encomendero a convertirse en Fray Bartolomé de las Casas, el gran defensor de los indígenas”.

Otras voces critican la visión demasiado europea de estos primeros evangelizadores. Por ej. J. Mª. Vigil, “Curso de Teología del Pluralismo Religioso”, cap. 4:

“El primer catecismo que se escribió en América (quizá entre 1510 y 1521), el de Pedro de Córdoba, comienza con la revelación de «un gran secreto que vosotros nunca supisteis ni oísteis»: que Dios hizo el cielo y el infierno. En el cielo están todos los que se convirtieron a la fe cristiana y vivieron bien; en el infierno están «todos los que entre vosotros murieron, todos vuestros antepasados: padres, madres, abuelos, parientes y cuantos existieron y pasaron por esta vida; y allá iréis también vosotros, si no os hiciereis amigos de Dios y no os bautizareis y tornarais cristianos, porque todos los que no son cristianos, son enemigos de Dios».

Con ocasión de la visita de Juan Pablo II a Perú en 1985, Máximo Flores, del Movimiento Indio de Kollasuyo (aymara), Emmo Valeriano, del Partido Indio (aymara) y Ramiro Reynaga, del Movimiento Indio TupacKatari (keshwa) entregaron al Papa una carta en la que escribían:

«Nosotros, indios de los Andes y de América, decidimos aprovechar la visita de Juan Pablo II para devolverle su Biblia, porque en cinco siglos ella no nos dio ni amor, ni paz, ni justicia. Por favor, tome de nuevo su Biblia y devuélvala a nuestros opresores, porque ellos necesitan sus preceptos morales más que nosotros. Porque, desde la llegada de Cristóbal Colón, se impuso a América, por la fuerza, una cultura, una lengua, una religión y valores propios de Europa. La Biblia llegó a nosotros como parte del proyecto colonial impuesto. Ella fue el arma ideológica de este asalto colonialista”.

3. RECURSOS

1. Vamos a decidir si nos interesa seguir y comentar las 4 entregas de Noviembre sobre el Sermón de Montesinos.

2. El expresidente S. Jorge Blanco decía: "Los dominicos son también dominicanos y los dominicanos somos también dominicos bajo el patrón común de Santo Domingo". ¿Por qué nos interesa un Sermón pronunciado hace 500 años por un dominico español? ¿Podemos decir que es la “homilía dominicana más internacional y actual”?

3. Se ve que la Evangelización puede ser ambigua. ¿Cómo sabremos si de verdad es Buena o Mala Nueva para el pueblo oprimido? ¿Cómo sabremos si anunciamos el Evangelio de Jesús o el de los Intereses de los Opresores?

4. Revisar alguno de los videos publicados en Youtube sobre el “Descubrimiento” (¿) de América y criticarlos.

viernes, 21 de octubre de 2011

EVANGELIO JOVEN: Todo se resume en amar (Dom XXX Mt 22,34-40; Slm 17)

“Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza;

Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador.

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,

mi fuerza salvadora, mi baluarte. Viva el Señor!” (salmo 17)

El salmo responsorial de este domingo me cuestiona: ¿De verdad amamos al Señor? En las dogmáticas clásicas, el «amor a Dios» se suele entender con la carga intelectual de «conocimiento de Dios» y «fe», “obediencia” y “cumplimiento de sus mandamientos”.

Pablo ha puesto en el centro la experiencia de filiación: “Han recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos permite llamar a Dios Abba, Padre” (Rm 8,15). Jesús se atreve a plantear el seguimiento en términos de enamoramiento: “Quien ame a su padre o a su madre o a sus hijos más que a mí, no es digno de mí” (Mt 10,37).

En mi viaje a S. Domingo he rescatado un libro de mística de E. Cardenal, “Telescopio en la noche oscura”, donde el Amor es el centro del cosmos y la experiencia de fe se compara a una relación erótica: “Como la pareja impaciente en el parque esperando la noche”... “Simplemente mi alma está acostada boca arriba / esperando que te eches sobre mí”. “La alegría de estar enamorado / ¿cómo la describiré? / Es no tener ya un corazón solo,/ aquella habitación deshabitada,/ ahora ocupada por quien uno ama./ Es que quien era uno ya son dos”.

Qué significan – en América y en Europa, dos continentes iguales y tan distintos- las palabras del maestro: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

Recuerdo la gente con que me he reunido estos 20 días en Santo Domingo para preguntarnos seriamente: En la Casa de Espiritualidad La Islita con religiosos y LMSSCC: ¿Cómo seremos discípulos misioneros, desde la espiritualidad de los Sagrados Corazones, en la familia, el trabajo, la parroquia, la fundación Concordia? ¿Cómo podemos ser competente socorro allá donde la vida reclama? - Con la Confederación de Religiosos/as en la Junta: ¿Seremos “exégesis viviente” de la palabra de Dios en la Vida Consagrada?.- Con los laicos jóvenes del Ensanche Altagracia, haciendo Lectio Divina en torno a la respuesta de Jesús “devuélvanle al César lo que es del César y a Dios lo que es Dios”.- En el matrimonio de Manolo y Brenda en la parroquia de Santa Rosa, atreviéndonos a proclamar: “Nosotros somos descendientes de santos y no podemos casarnos como los paganos que no creen en Dios”.

¿Somos conscientes de que, en el fondo, estamos preguntando: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?»

Pascual Ortiz, desde su puesto de frontera en Sabaneta, lleva la pregunta hasta el límite: “Vivir hoy los valores del Reino de Dios, desde la Espiritualidad de los Sagrados Corazones.. Es una oportunidad para curar los corazones, desde nuestra cotidianidad. el amor mutuo y solidario. El inmenso amor del corazón de Jesús, que llegó al extremo de sufrir y dar la vida por los que sufren. Y el amor de Maria, madre, amiga, de suprema virtud, para la humanidad de su tiempo y para la humanidad de hoy. Son muchos los elementos de distracción y desvinculación de la vida real. Hoy más que nunca está la vida de la humanidad en peligro de desaparecer. No está en juego el futuro de los jóvenes, no está en juego el futuro de los niños/as que nacen o nacerán, no está en juego la generación de ayer,... ESTA EN JUEGO TODA LA VIDA. No es el trabajo, la universidad, la novia, el novio, la casa, el carro, el agua, las ropas, ... ESTA EN JUEGO LA VIDA. No está en juego el 4%, los valores morales y cristianos, los partidos políticos, la sociedad, la economía, la libertad,...ESTA EN JUEGO LA MISMA SUB-SISTENCIA HUMANA. Ahí está el competente socorro, donde la vida nos reclama”.

¿Nos animamos a renovar nuestra profesión de fe y de amor a Dios por encima de todas las cosas? ¿A pesar de todas las crisis, estamos preocupados por ayudar al prójimo malherido, por atender la llamada que nos llega de todos los puntos donde la vida sufre violencia?

jueves, 20 de octubre de 2011

COMPETENTE SOCORRO: Jóvenes en el Hoy de nuestra historia


(Regresando de S. Domingo, publico los materiales de los Laicos Jóvenes que están preparando el VI Encuentro interparroquial de Jóvenes 2011 para el 30 de octubre en Montecristi. En Facebook pueden ver su magnífico vídeo: "Yo soy competente socorro en RD")

1. Entrando en oración.
Iniciemos nuestro momento de compartir con un silencio. Dejemos que la Palabra del Señor nos penetre. Nos conmocione. Leemos el verso de Mt. 6,33. Silencio. Lo leemos otra vez. Agradecemos al Señor este espacio y estos amigo/asen este día.

2. En torno a los términos.
Nos preguntamos entre nosotros, qué es eso de ser “competente”, y “socorro”. Qué significado tiene en nuestro lenguaje coloquial, en lo ordinario. Cuando usamos una de esas palabras, por qué la usamos, qué sentido poseen. Cada quien aporte un sinónimo, una idea, un me parece a…

3. Competencia y auxilio: P. Joaquim.

La expresión de “competente socorro” pareciera que desaparece con celeridad de nuestro vocabulario hasta quedar, amorfa, vacía, sin sentido. A “vuelo de pájaro” si preguntamos “sin ton ni son” que significa para nosotros hoy (sobre todo los más jóvenes) ser “competente socorro” al estilo del P. Joaquim, puede ser que nos quedemos navegando en un limbo de palabras vagas que no constituyan una vivencia real del servicio implícito que conlleva la expresión joaquiniana.
Sin embargo, este ser “competente socorro” en el P. Joaquim no viene dado como una frase o expresión de cuña bonita, sino que es el legajo de una vasta experiencia que se ha tenido a lo largo de unos cincuenta años de vida entregada en el corre y corre y los vaivenes de la Iglesia mallorquina del tiempo del Padre Fundador y a solicitud del obispo Cervera, se dio siempre la presencia entregada del P. Joaquim y de la pequeña y floreciente Congregación de padres misioneros. “Finalmente, la iglesia de Mallorca disponía de una comunidad que cumplía con aquellos sueños, de organizar el clero en su cuidado espiritual, en su formación teológica, en su comunión con el obispo y en su ardor misionero…”. Desde la óptica del obispo, podemos notar que “con aquella congregación se había dado respuesta mucho más que cumplida, de consolidar una casa de espiritualidad comarcal, para la renovación del clero”. “Y hasta se había pasado a abrirla a los laicos”. Si miramos más de cien años atrás, podemos notar una gran visión de futuro en el P. Joaquim.
El Santuario de Nuestra Señora del Lluc (regentado por la Congregación) “tenía una comunidad estable… la liturgia se dignificó. La atención a los peregrinos se adaptó a las frecuentes y más nutridas peregrinaciones… las celebraciones de la eucaristía y de la penitencia se volvieron a veces multitudinarias. …la Escolanía de blauets se reorganizó… El socorro a la diócesis también lo ofreció el P. Fundador, cuando la nueva feligresía de La Real había entrado en grave crisis”…

4. Y nosotros qué?
Podemos preguntarnos hoy, desde nuestro ser joven Caribeño: qué podemos nosotros ofrecer en nuestro barrio, sector, en nuestra zona, en nuestro grupo? En las convulsiones y desenfrenos de nuestro mundo actual, cuál sería nuestro ser competente, dónde vemos las carencias juveniles, qué engulle a nuestros jóvenes? Cómo podemos ser un socorro un auxilio? Con qué calidad ofrecemos nuestro ser jóvenes misioneros en nuestras parroquias? Cuál es nuestro deseo-celo apostólico? Se asemeja al del P. Joaquim?
Es tiempo de que nos tomemos en serio y empecemos a inventariar-contabilizar nuestro hacer (nuestro ser antes que todo). Verificar las obras nuestras cada día, las horas que invertimos en trabajos sociales, en acompañamiento a otros jóvenes de la comunidad, en ayuda-servicio, cuánto tiempo invertimos en reuniones eclesiales y sociales, qué hacemos para intentar resolver y hacer cada día más digna la vida de la gente. Es tiempo de que nos preguntemos de qué hablamos en nuestros grupos, no sólo en las reuniones formales, sino en lo informal, en el día, en torno a qué giran nuestras conversaciones, es acaso provechoso para la gente escuchar nuestras palabras? le ayuda a crecer como persona? Nos preguntamos si nuestras palabras dejan una sensación de vaciedad en quien busca de Dios? Ayudamos a que el Pueblo de Dios, con nuestras palabras en la Palabra, se sienta animado en la espera esperanzada. O somos “uno más del montón” que no sabemos ni siquiera lo que, en la Buena Noticia, vamos a comunicar de novedad gozosa a los hijos e hijas de Dios.

5. Es verdad

que el trabajo y la misión juvenil se hacen cada vez más fatigosos, las ofertas exteriores que tienen nuestros jóvenes parecen más atractiva que estar en una reunión o actividad en pro de la sociedad, pero la decisión del corazón fraguado al ardor del Corazón de Jesús no puede hacer otra cosa que no sea arder como el de los discípulos de Emaús.

(Publicado por Ana E. Frías en el grupo de Lìderes MSSCC)

sábado, 24 de septiembre de 2011

El papa habla de los Sagrados Corazones en Alemania

(El Papa Benedicto XVI, en el transcurso de su viaje apostólico a Alemania, visitó el santuario mariano de Etzelsbach (Eichsfels) el 23 de septiembre . Me parece interesante recoger su comentario sobre esta imagen de la Dolorosa, pues son reflexiones actualizadas sobre la espiritualidad de los Sagrados Corazones)

"Contemplemos su imagen. Una mujer de mediana edad, con los párpados apesadumbrados de tanto llorar, y al mismo tiempo una mirada absorta, fija en la lejanía, como si estuviese meditando en su corazón sobre todo lo que había sucedido. Sobre su regazo reposa el cuerpo exánime del Hijo; Ella lo aprieta delicadamente y con amor, como un don precioso. Sobre el cuerpo desnudo del Hijo vemos los signos de la crucifixión. El brazo izquierdo del Crucificado cae verticalmente hacia abajo. Quizás, esta escultura de la Piedad, como a menudo era costumbre, estaba originalmente colocada sobre un altar. Así, el Crucificado señala con su brazo derecho a lo que sucede sobre el altar, donde el santo sacrificio que llevó a cabo se actualiza en la Eucaristía.

Una particularidad de la imagen milagrosa de Etzelsbach es la posición del Crucificado. En la mayor parte de las representaciones de la Piedad, el cuerpo sin vida de Jesús yace con la cabeza vuelta hacia la izquierda. De esta forma, el que lo contempla puede ver su herida del costado. Aquí en Etzelsbach, en cambio, la herida del costado está escondida, ya que el cadáver está orientado hacia el otro lado. Creo que dicha representación encierra un profundo significado, que se revela solamente en una atenta contemplación: en la imagen milagrosa de Etzelbach, los corazones de Jesús y de su Madre se dirigen uno al otro, se acercan el uno al otro. Se intercambian recíprocamente su amor. Sabemos que el corazón es también el órgano de la sensibilidad más delicada para el otro, así como el órgano de la íntima compasión. En el corazón de María encuentra cabida el amor que su divino Hijo quiere ofrecer al mundo.

La devoción mariana se concentra en la contemplación de la relación entre la Madre y su divino Hijo. Los fieles han encontrado siempre nuevos aspectos y títulos que nos pueden esclarecer este misterio como, por ejemplo, la imagen del Corazón Inmaculado de María, símbolo de la unidad profunda y sin reserva con Cristo en el amor. No es la autorrealización la que lleva a la persona a su verdadero desarrollo, aspecto que hoy es propuesto como modelo de la vida moderna, pero que fácilmente puede convertirse en una forma de egoísmo refinado. Es, sobre todo, la actitud del don de si mismo, que se orienta hacia el corazón de María y con ello hacia el corazón del Redentor.

"A los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio" (Rom 8, 28), lo acabamos de escuchar en la lectura. En María, Dios ha hecho confluir todo el bien y, por medio de Ella, no cesa de difundirlo ulteriormente en el mundo. Desde la Cruz, desde el trono de la gracia y la redención, Jesús ha entregado a los hombres como Madre a María, su propia Madre. En el momento de su sacrificio por la humanidad, Él constituye en cierto modo a María, mediadora del flujo de gracia que brota de la Cruz. Bajo la Cruz, María se hace compañera y protectora de los hombres en el camino de su vida. "Con su amor de Madre cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y viven entre angustias y peligros hasta que lleguen a la patria feliz (Lumen gentium, 62). Sí, en la vida pasamos por vicisitudes alternas, pero María intercede por nosotros ante su Hijo y nos comunica la fuerza del amor divino.

Nuestra confianza en la intercesión eficaz de la Madre de Dios y nuestra gratitud por la ayuda continuamente experimentada llevan consigo de algún modo el impulso a dirigir la reflexión más allá de las necesidades del momento. ¿Qué quiere decirnos verdaderamente María cuando nos salva del peligro? Quiere ayudarnos a comprender la amplitud y profundidad de nuestra vocación cristiana. Con maternal delicadeza, quiere hacernos comprender que toda nuestra vida debe ser una respuesta al amor rico en misericordia de nuestro Dios. Como si nos dijera: entiende que Dios, que es la fuente de todo bien y no quiere otra cosa que tu verdadera felicidad, tiene el derecho de exigirte una vida que se abandone sin reservas y con alegría a su voluntad, y se esfuerce en que los otros hagan lo mismo. "Donde está Dios, allí hay futuro". En efecto: donde dejamos que el amor de Dios actúe totalmente sobre la vida, allí se abre el cielo. Allí, es posible plasmar el presente, de modo que se ajuste cada vez más a la Buena Noticia de nuestro Señor Jesucristo. Allí, las pequeñas cosas de la vida cotidiana alcanzan su sentido y los grandes problemas encuentran su solución. Amén".

jueves, 15 de septiembre de 2011

EVANGELIO JOVEN: Los pensamientos de Dios (Domingo XXV Mt 20,1-16)


1. Lee la parábola de Mt pausadamente, como si fuera la primera vez:

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: — «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar trabajadores para su viña. Después de contratar a los trabajadores por un denario al día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña, y les pagaré lo debido”. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, sin trabajo, y les dijo: “¿Por qué están aquí el día entero sin trabajar?” Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña”. Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: “Llama a los trabajadores y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado tan sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”. Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No quedamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.

Así los últimos serán los primeros y los primeros los últimos».

2. Reflexiona sobre su significado: ¿Qué dice para nosotros hoy?

Probablemente la parábola de Jesús insistía en que no trabajemos por el mérito de la recompensa, pues el Señor ama y paga a todos sobradamente. Los pensamientos de Dios no son los pensamientos de los hombres: Dios no se fija en méritos, sino en necesidad. Quien necesita de su amor lo obtiene, no quien crea que lo merece.

¿Somos envidiosos de las bendiciones que reciben los otros? ¿O vivimos felices y orgullosos de tener un Padre con un corazón tan bondadoso donde cabemos todos?

¿Estamos disgustados porque parece que Dios no nos paga como merecemos? ¿Nos creemos más merecedores que otros ante Dios porque somos cumplidores, super-apóstoles, cristianos de primera categoría?

Parece que Mateo añadiría después el tema de la inversión de rango (los primeros y los últimos ante Dios).

¿Quiere esta parábola consolar a los pequeños (muchas mujeres, los jóvenes, los cristianos de vocación tardía, los nuevos que llegaron a la comunidad hace poco, los que no se sienten preparados, los que piensan que hacen poco por el Reino de Dios, los pobres?

¿O se dirige a los grandes (los cristianos viejos, los comprometidos de siempre, los que han estudiado, los curas, los de los movimientos) para advertirles que en el Reino no habrá privilegios, aunque hayan trabajado más que los otros? ¿Dónde te colocas tú?

3. Reza el Salmo 144,2.8.17: “Cerca está el Señor de los que lo invocan”

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.

Pídele que te dé un corazón semejante al suyo.

Foto: Victòria Cànaves