domingo, 4 de enero de 2015

PLEGARIA ANTE EL NIÑO

En estos días en que el año da sus primeros pasos, hago mi oración como una receta culinaria de “olla vieja”. Quiero decir,  con los restos de lo que me he llevado a la boca y al corazón en esta Navidad y en otras Navidades pasadas.


Me inclino ante el Niño sentado en su sillita, que contempla una anciana: “¡Nunca había visto a un Niño tan mono!”, me dice sonriendo, le saca una foto. Es su manera de adorar y de invitarme a contemplar lo que ella admira con sus ojos expertos.

En el principio era la Palabra. Dios busca comunicarse desde siempre, Dios Trinitario y Comunicativo. Todo lo crea con su Palabra. Dios tiene un Plan de Salvación. Ha creado al hombre y a la mujer, los únicos con los que puede conversar. Y también nosotros debemos comunicarnos más en el diá-logo y superar los monó-logos.

Nosotros somos bendecidos porque nos ha hecho hijos e hijas, no esclavos, y nos hace participar de su herencia. Si Dios está con nosotros, ¿quién nos podrá dañar?

Su Palabra era Vida, no vacía ni banal. Su Palabra era Luz de los hombres, otro nombre de la Verdad. Todo el que busca la Verdad pertenece a Su Reino. Estamos llamados a acoger la Luz, a dejarnos transformar por su resplandor y vencer a las tinieblas que quieren invadirlo todo.

La Palabra se hizo carne y puso su tienda entre nosotros. Se llamará Emmanuel, Dios-con-nosotros, Dios que acampa en nuestro mismo campamento y atraviesa con nosotros el desierto.  Se ha hecho carne en un Niño, se manifiesta en la impotencia y en la debilidad de los pequeños. Junto al Dios Omni-potente, invoquémosle con el atributo de Dios Omni-impotente, débil hasta el extremo. El signo que se da a los humildes es el que guió a los pastores, que encontraríamos a un Niño fajado, en un pesebre, sin poderse mover.

Los hay que predican a un Dios sin carne y sin cruz, Dios conocido por la razón, pero no encarnado. Nuestro Dios es el crucificado en un madero. Lo reconoceremos en las heridas de los pies y de las manos, sobre todo en la del costado. No nos hemos de avergonzar de la carne de Dios, de mostrarle ternura, como él hacía: acariciando sus arrugas y curando sus llagas.

Nuestro Dios apacienta en un mismo rebaño al león y al cordero. Reina como un Niño desde su inocencia, su pureza y sobre todo su bondad. No le hemos de temer a la revolución de la ternura.

Nuestro Niño juega con la bola del mundo, como si fuera una pelotita; con las virutas del taller de su padre, el carpintero. Sentado en su silla, levanta su manita para reclamarnos atención. Va creciendo, con el poder del Espíritu de Dios. Defendámoslo de todo peligro, que nos está encomendado. 

Dejémosle crecer. Pero no olvidemos nunca que la historia del Dios hecho Hombre empieza en el vientre de María, sobre las pajas del establo, en la sillita chica de nuestros niños y que se explica en la bienaventuranza de los puros de corazón. Hagámonos niños, pequeños servidores de todos, para entrar en su Reino.

Foto: Niño Jesús sentado de nuestra iglesia de Palma.

viernes, 26 de diciembre de 2014

125 aniversario de la Fundaci'on MSSCC


En estas fechas de NAVIDAD,  cuando se nos revela la bondad y la ternura del Corazón de Dios con la humanidad (cfr. Tito 3,4). A punto de estrenar el AÑO NUEVO, les queremos comunicar que el próximo 17 de Agosto de 2015 celebraremos el 125 aniversario del NACIMIENTO de nuestra Congregación. En la montaña mística de Randa, tan ligada a la herencia del beato Ramon Llull, el P. Joaquim Rosselló i Ferrà soñó unos Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María que fuéramos hombres contemplativos y de celo apostólico para predicar en los pueblos de la isla y más allá.

Todos los que os consideráis amigos nuestros, ayudadnos a dar gracias a Dios que contó con nosotros en sus designios de amor.  En marcha con su Pueblo, a través de una sociedad que sufre “desertificación espiritual”,  nos esforzaremos por ser “oasis de verdor”,  agua que brota del manantial del Corazón de Jesús (cfr. EG 86). 

Al Obispo, nuestro Pastor, y al presbiterio de la Iglesia local, renovamos nuestro compromiso de construir una Iglesia de corazón abierto, como abiertos están en nuestro escudo los corazones de Jesús y su Madre (cfr. EG 47). 

Con los hermanos  religiosos y religiosas, en este Año de la Vida Consagrada, renovaremos la pasión de la primera generación y jamás renunciaremos a la esperanza, cediendo a la tentación de los números y de la eficiencia (cfr. Carta a todos los consagrados, III/3).

Saludamos, finalmente, a todo el pueblo que nos ha sido confiado, y especialmente al laicado que comparte con nosotros ideales, espíritu y misión (cfr. Id. III/1).  Unos como contratados en nuestras obras y muchos otros y otras  de manera voluntaria, también se sienten hijos del P. Joaquim Rosselló.  Vosotros nos exigís, nos enriquecéis y nos potenciáis. El futuro de nuestra Congregación va muy ligado a todos vosotros y vosotras. En la Misión Compartida descubrimos el soplo del Espíritu que nos renueva.


Felices Pascuas de Navidad, 2014.


Delegació de Mallorca MSSCC


NADAL 2014



Germans, alegrem-nos perquè ens ha nascut el Salvador. Donem glòria i alabança al Déu que vingué, que vé i que vendrà.
1.      
1. VINDRA
Tota la nostra vida és un pelegrinatge cap a Déu. Tots nosaltres som criats i porters que esperam l’amo de casa per obrir-li la porta quan torni a l’hora més impensada. Vetlau, no vos despisteu!, és la consigna que ens han donat. És el missatge que la tradició mallorquina ha conservat com un tresor en el cant de la Sibil·la, que acabam d’escoltar. La Sibil·la és un cant d’origen medieval que anuncia el Judici Final no en boca d’un profeta bíblic, sinó d’una dona pagana, la Sibil·la d’Eritrea. Encara que parla un llenguatge evangèlic, és un missatge universal.
“El jorn del judici – parrà qui haurà fet servici”. Parrà pareix que significa: Llavors es veurà, quedarà clar qui haurà estat bon servidor o qui haurà estat un corrupte de l’administració confiada. Jesucrist, Rei, Jutge universal “del cel vindrà per a jutjar i a cada u lo just darà”. “Als mals dirà molt agrament: Anau, maleïts, en el turment! Als bons dirà : ¡Fills meus, veniu ! » I tots, tremolosos, insegurs, sentint-nos pobres pecadors, demanam: « Oh humil Verge ! A vostro Fill vullau pregar », que la Mare de Jesús intercedesqui per nosaltres perquè portem una bona vida i tenguem una bona mort.2. vingu

2. VINGUE
Nadal no és motiu de por, sinó d’alegria perquè Déu té cara d’Infant. S’ha revelat l’amor de Déu, la seva misericòrdia. Déu s’ha fet un de nosaltres, el Pastor s’ ha fet una ovella, Déu omnipotent s’ha fet un Nin dèbil amb les galtes bufarelles. La Mare de Jesús és la nostra mare, tots som de la família de Déu, tots som germans.
3
3. VE
Nadal tendrà sentit si nosaltres sabem reconèixer-lo present avui i aquí. A Déu no l’hem de cercar només a les pàgines arnades de la Bíblia, a les rondalles d’infants. Avui al nostre món, vé el Messies, el Senyor, anem-hi a adorar-lo. M’agradaria acabar amb les paraules d’un franciscà Santiago Agrelo, que és bisbe a Tànger, a la frontera entre Espanya i Àfrica, allà on el betlem es fa més actual:
“La Palabra se hizo carne”:
“La Palabra”, el artífice del universo, la sabiduría que mueve los mundos, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, esa Palabra eterna “se hizo carne”, debilidad de debilidad, finitud de finitud, Dios despojado de sí mismo, Dios nacido de mujer, Dios niño, Dios emigrante, Dios escondido, Dios empujado hasta la muerte. 


Esa alegría que se te anuncia para que la comulgues, si la recuerdas nacida en Belén, se llamaba Jesús, y era un niño al que su madre envolvió en pañales y recostó en un pesebre. Esa misma alegría, si la celebras nacida hoy para ti, la llamarás ‘Mi Salvador’, y es el Mesías, es tu Señor.
“Y hemos contemplado su gloria”:

En el niño de María, en la comunidad de los fieles, en los que no tienen el pan de cada día, en hombres, mujeres y niños a los que excluimos de nuestros derechos, en el rostro de los desechados porque no son de los nuestros, en todos ellos reconocemos a la Palabra hecha carne, en todos contemplamos su gloria, y en todos la recibimos con el mismo amor con que la comulgamos en la Eucaristía. 
Hemos nombrado sacramentos de la vulnerabilidad de Dios, en los que vemos brillar el resplandor de su gloria: Un niño, una comunidad, un rostro humano, un pan.
Sólo la fe puede ver que la gloria de Dios se ha hecho huésped discreta de ese niño que contemplas recostado en el forraje de un pesebre. Y el corazón te dice que un día tu fe ha de ver esa gloria romper como un torrente de luz por las heridas de un crucificado. 
Sólo la fe puede ver la gloria de Dios en el cuerpo humilde de la comunidad eclesial. Sólo la fe puede ver en el pan de la eucaristía, fruto humilde de nuestra tierra y del trabajo del hombre, la gloria de Cristo resucitado.

Sólo la fe puede ver en el rostro de los pobres un sacramento de la venida de Cristo a nuestro encuentro. Por la fe podrás decir que “has visto al Señor”, cuando lo hayas abrazado y cuidado en el hambriento, en el sediento, en el abandonado al borde del camino, en el emigrante, en el enfermo, en el encarcelado, en el esclavizado; y si no lo supiese decir tu fe, te lo dirá el Señor cuando él te reciba en la hora en que todo se verá con claridad: “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.

“Alegrémonos todos”:

Que nadie quede fuera de nuestra alegría, pues es para todos este sacramento de ternura e inocencia, y nadie ha sido excluido de la gracia que el cielo regala a la tierra.
“Alegrémonos todos”: Lo dice nuestra comunidad reunida para la Eucaristía, lo dice en Cristo y con Cristo, lo dice a una voz con todos los que son de Cristo, con los que están cerca y los que están lejos, con los que viven y también con los que en Cristo han muerto. 
“Alegrémonos todos”: No hay vallas que impidan a los pobres la entrada en esta alegría, no hay cuchillas que cierren el camino a quienes buscan la Navidad, no hay leyes de extranjería para quienes llamen con los nudillos de su esperanza a las puertas de nuestra vida.
“Alegrémonos todos”, porque Dios es de todos, y, como documento de entrada en su alegría, todos llevamos la imagen de su Hijo con el sello de su Espíritu. Feliz Navidad. 

Foto> Obra de Just Nicolas

martes, 9 de diciembre de 2014

EL MISTERIO DE MARÍA (CON MOTIVO DE LA CELEBRACIÓN DE LA INMACULADA Y DESPUÉS DE PARTICIPAR EN UN DRAMA MEDIEVAL DE LA ASUNCIÓN)

1.      “Cristo Nos lleva a María porque no quiere que caminemos sin una madre, y el pueblo lee en esa imagen materna todos los misterios del Evangelio” (EG, 285). En la homilía de hoy he leído los párrafos que el papa Francisco dedica a Santa María, al final de su exhortación “Evangelii Gaudium”.


“Ella es la que sabe transformar una cueva de animales en la casa de Jesús… Ella es la esclavita del Padre… Ella es la amiga siempre atenta… Ella es la del corazón abierto… Como madre de todos, es signo de esperanza para los pueblos… Ella es la misionera…” (EG, 286). Yo no sé cómo sentirán estas palabras los amigos y amigas que han dejado nuestra Iglesia Católica. A muchos de ellos, que probablemente antes no se significaban en la comunidad, ahora se proclaman enamorados y enamoradas del mismo Jesucristo. Me pregunto cuáles serán las razones de que hayan tenido que alejarse de la Iglesia que los engendró en la fe. Si ahora no sabrán qué hacer con la figura de María Madre, la que decimos nosotros que mantiene el calor de hogar dentro de la Iglesia católica. Y también me alegro de que ahora los siento más cercanos en la nueva familia de Jesús.

2.      Me llegaban estos pensamientos a la mente cuando anoche venía de la Catedral de Palma de participar en “el Misteri de la Selva”. Un drama medieval sobre la asunción de María. Cuando en adviento empieza la historia de María de Nazaret, y voy pisando la alfombra de hojas otoñales, vengo de celebrar el último misterio glorioso, su coronación en el cielo, de manos de su Hijo, en el coro que describe el Apocalipsis.


El “Misteri de la Selva” (Camp de Tarragona) es una “representació de l’Assumpció de Madona Santa Maria” del siglo XIV. Escrito en un catalán medieval espléndido, cantado sin acompañamiento musical con melodías gregorianas o polifónicas llenas de unción. De la misma época en que los antiguos gremios levantaban la seo de Mallorca a orillas del mediterráneo y el maestro Ramon Llull componía sus versos trovadorescos para cantar el amor divino. Más de un centenar de personajes, la mayoría jóvenes, con sus vestes litúrgicas:  Las casullas rojas y verdes, las albas, las estolas moradas, las capuchas puestas o quitadas, los cirios prendidos, el incensario… escenificaban el icono de todo un Pueblo sacerdotal. Ángeles y apóstoles, santos y coros que entonaban alabanzas, los lavados en la sangre del Cordero.


      3.  “Hay un estilo mariano en la actividad evangelizadora de la Iglesia. Porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño… Ella es la que pone calidez de hogar en nuestra búsqueda de justicia… Esta dinámica de justicia y ternura, de contemplar y caminar hacia los demás, es lo que hace de ella un modelo eclesial para la evangelización” (EG, 288).


Nuestra Señora (“Nostra Dona”, María) llena de dulzura, muere de añoranza de su Hijo, con la autoridad de matriarca en la primera comunidad apostólica. Dialogando con el ángel, recibiendo en su mano la palma bajada del cielo (“el ram polit”), durmiéndose serenamente en el lecho que será llevado en procesión, su delicado despertar en brazos de Jesús. No me sentí cómodo del todo con el festejo de su coronación, en el paso de madre a reina proclamada. Ocupando su sitio a la derecha del Hijo, con la corona real en la frente, distinguida y un poco distante. Tal vez será por esto que la obra acaba con una proclama real que ella hace a todo el pueblo, prometiendo su constante protección. Hierática, como las imágenes de los presbiterios románicos y góticos. Pero todos nos sentimos arropados  en la misma comunión de los santos pidiéndole a la “Marededéu i mare nostra” refugio y refrigerio (“algun refreschament”) para el camino.
 


Una buena celebración del misterio de María, desde el anverso y el reverso, desde la íntima experiencia inicial de su fe (anunciación) que no podemos penetrar, hasta la resurrección y la exaltación (glorificación en la comunión de los santos) que nos atrevemos a esperar.

miércoles, 1 de octubre de 2014

HA MUERTO VALE, QUE DESCANSE EN DIOS







Anoche recibí la noticia que venía esperando hace muchos días de la muerte de José Celestino Mercado, en República Dominicana, a quien todos llamábamos “el Vale”.  

Era uno de los grandes patriarcas de Jacagua, como el viejo Abraham. Natural de Los Higos, yo lo conocí en 1975, cuando me hicieron pastor de la parroquia de Fátima (El Ejido) en Santiago de los Caballeros. Formaba parte de un grupo de hombres de fe, recios  como caóbanas, con sus mujeres a la sombra animando y empujando siempre. Junto a su esposa Mery, con don Tinto (el que iba alante), y Otilia, con Cuco y Socorro, Rafael y Brígida... y otros varios y varias. También hubo una mujer en ese primer grupo de hombres de pelo en pecho: doña Tatica y su esposo Chicho,que fue asesinado por su falta de  miedo y su sentido de responsabilidad.



Luego se añadieron más, que continuaron llevando su espíritu. Se formaron en los cursos de catequesis de Pontón y en aquellas inolvidables reuniones de Presidentes de Asamblea y de Promotores del Movimiento para el Desarrollo de la Montaña.

Vale me consideraba un padre, y él era más que un hermano para mí. De corazón muy sentimental, tenía la lagrimita fácil, y decía que amigo es el que ha comido con nosotros un cajón de sal, en las duras y en las maduras.



Gran padre de familia, y sino escuchen el testimonio que dan en estos días sus 5 hijos y numerosos nietos. Él se responsabilizaba y sufría por todos ellos, de tal modo que a veces le escondían los problemas para que no padeciera tanto su corazón. Hombre alegre, de grandes carcajadas, alegraba la vida.

Hombre de Iglesia, estaba orgulloso de tener una hija monja. Sumamente tímido, no buscaba protagonismos, le gustaba más estar en segunda fila. Le costaba hablar en público y metía muchas eses extraviadas, como los campesinos, pero nunca rehuyó las responsabilidades. Siempre lo encontrabas en los lugares difíciles y oscuros, como el Níspero, el Pley o la Búcara o en las campañas que se hacían... Nadie le pagará todo lo que hizo por las comunidades de la loma.

Hombre de comunidad de base, sujeto de la teología de la liberación, respiraba la espiritualidad de liberación campesina. Fue el alma de la cooperativa, del camión comunitario, de la defensa de la loma . Bajó a vivir en Gurabo, de cara a la loma, pero su corazón quedó sembrado en el campo. Me encantam sus última palabras que ha recogido su hija Belkys: “cuando está más oscuro es que va a amanecer”.



Tuvo que convivir con una dolorosa enfermedad al final de sus días, que seguramente lo debió purificar mucho. Yo no estaba cerca, pero lo tenía muy presente. Desde aquí lo saludo y no lo despido. Envío un abrazo y un beso de consolación para todos sus hijos e hijas: Lucía, Belkys, Chacho, Rudy, Fátima, mi ahijado Jaime. A todos sus nietos y nietas. Estoy seguro de que ahora lo vamos a tener más cerca. Que intercederá por todos nosotros. Descansa en paz. Hasta pronto, Vale. 

sábado, 23 de agosto de 2014

IMAGEN DE UNA NUEVA VIDA RELIGIOSA “EN SALIDA”

Es lo que deduzco de la contemplación de esta fotografía reciente. 

El domingo 17 de Agosto de 2014, en el 124 Aniversario de la Fundación de los MSSCC. Lugar: La Ermita de Sant Honorat, en la mística montaña de Randa, cuna de la Congregación, en el corazón de la isla de Mallorca. 

Hippolyte Voka, congoleño, de 45 años, ya es un hombre maduro; no un jovencito como nosotros que profesábamos con la adolescencia todavía sin superar. 

Ante los Sagrados Corazones que una devota señora regaló al P. Joaquim Rosselló i Ferrà en su primera misa y que tantas veces lo acompañaron en la predicación de misiones populares por todos los pueblos.  También se divisa la talla de la “Moreneta” de Lluc, Patrona de nuestra Congregación, título bien merecido ya que su Santuario cobijó a los primeros congregantes, allí nos formamos los Estudiantes durante muchos años y en aquellas cumbres aprendimos a “volar como Salvador Gaviota” en los cielos de la isla y más allá. En presencia del Visitador General, del Delegado de los MSSCC de Mallorca y de los Padres de la Congregación aquí presentes. Ante una significativa representación del laicado que también se siente misionero (familiares, colaboradores, amigos y amigas…).


El P. Emilio, en una homilía bien cuidada, subrayó la importancia del momento presente, cuando nuestras vocaciones son sobre todo africanas, buscamos el enraizamiento en el carisma y experimentamos que el árbol de la Congregación, como sucede en la comunidad de Sant Honorat, está formado por dos ramas: la clerical y la laical.

Hippolyte, que se expresa bien en francés e inglés, rwandés, español y catalán, y creo que estudia alemán, hizo su profesión en la lengua de esta Congregación mallorquina por sus orígenes.

Se le preguntó con el ritual en la mano si se sentía llamado a ser un contemplativo del Dios Vivo, por los caminos del Amor que arde en los Corazones de Jesús y de María. Si quería ser signo permanente del Amor de Dios a la humanidad y a los traspasados de la historia de manera particular. Si se comprometía a contribuir para que nuestras comunidades fueran oasis de fraternidad en medio de un mundo inmisericorde. Si estaría disponible para ir a los lugares más necesitados como Misionero para ayudar a crear Iglesias locales allá donde germina el grano de mostaza del Evangelio.


Después de invocar a todos los santos, el profeso leyó públicamente su Profesión Perpetua.  El Visitador General le entregó el crucifijo misionero, y le dijo: “Confirmo que formas parte de muestra comunidad y eres miembro de esta Congregación de MSSCC, para que de ahora en adelante  todo  lo tengas en común con nosotros. Cumple fielmente el ministerio que la Iglesia te encomiende, ejercítalo en su nombre, como competente socorro y hiedra arrimada al báculo del Obispo”.  

Creo que todos pudimos experimentar de alguna manera lo que significa esta "Iglesia en salida", "Iglesdia en éxodo", de que nos habla el papa Francisco. 

lunes, 21 de julio de 2014

El perill de dissoldre l’encarnació per un embut


(Articlet que he publicat a la revista sacerdotal catalana Bon Pastor 55-56, a la secció "Anunciar la Paraula")


Joan resumeix la fe cristiana en un sol verset: "La Paraula s’ha fet carn, i ha habitat entre nosaltres" (1,14). Però “no tots l’han reconegut”. Més tard, sant Agustí arribarà a dir que en els filòsofs pagans ell podria trobar paral·lels de tot el NT, excepte per aquest punt: "El Logos es va fer sarx (carn, realitat humana)".

Les cartes de Joan donen la clau per superar "el perill de la mala interpretació":

1Jn 4, 1-3 “Estimats, no us refieu de qualsevol que sembli inspirat; més aviat poseu-lo a prova per veure si és de Déu, perquè corren pel món molts falsos profetes. Reconeixereu
l’Esperit de Déu d’aquesta manera: l’esperit que confessa que Jesucrist ha vingut realment en la carn (s’ha fet realment home), és de Déu, però l’esperit que nega Jesús no és de Déu; aquest és l’esperit de l’Anticrist. Heu sentit a dir que arribava, i ara ja és al món…”

«A Joan, li preocupa en particular l'esperit enganyós (Mt 7,15) i vol oferir un criteri senzill per discernir (com Pau a 1Co 12,3). La pedra de toc és l'encarnació de Jesucrist, condició de la mort redemptora. És el que "vam veure i palpam" davant d'un docetisme incipient. En comptes de "no confessa" alguns manuscrits grecs i versions llegeixen "tot Esperit que dissol Jesús", és a dir, que dissol la seva realitat humana en aparença o separa la seva realitat humana de la funció messiànica» (L. Alonso Schökel).

Negar la realitat de l'encarnació té conseqüències molt greus: Jesús no hauria estat el nostre Salvador, ja que només un home pot salvar la humanitat. Ni el gran sacerdot que obre el nostre accés a Déu (cf. He 4,14). Ni hauria salvació del cos ni comunió real entre Déu i la persona. «No hi ha res al Cristianisme que sigui més central que la realitat de la humanitat de Jesucrist» (W. Barklay). «Al llarg dels segles ha suposat un obstacle per als que pretenen arribar a Déu mitjançant una sèrie de tècniques mentals i morals que menyspreen les limitacions de l'existència humana i busquen la salvació en el coneixement» (F. Martin).

El papa Francesc n’ha fet una relectura pastoral a l’Evangelii Gaudium, de la qual ressaltaré algunes formulacions que em semblen suggerents:

«Avui, que les xarxes i els instruments de la comunicació humana han aconseguit desenvolupaments inaudits» (87)… «Molts intenten escapar dels altres cap a la privacitat còmoda o cap al reduït cercle dels més íntims, i renuncien al realisme de la dimensió social de l’Evangeli. Perquè, així com alguns voldrien un Crist purament espiritual, sense carn i sense creu, també es pretenen relacions interpersonals només per mitjà d'aparells sofisticats, per pantalles i sistemes que es puguin encendre i apagar a voluntat. Mentrestant, l'Evangeli ens invita sempre a córrer el risc del trobament amb el rostre de l'altre, amb la seva presència física que interpel·la, amb el seu dolor i els seus reclams, amb la seva alegria que contagia en un constant cos a cos. La veritable fe en el Fill de Déu fet carn és inseparable del do de si, de la pertinença a la comunitat, del servei, de la reconciliació amb la carn dels altres. El Fill de Déu, en la seva encarnació, ens va invitar a la revolució de la tendresa»(88).

«El retorn al sagrat i les recerques espirituals que caracteritzen la nostra època són fenòmens ambigus. Més que l'ateisme, avui se'ns planteja el desafiament de respondre adequadament a la set de Déu de molta gent, perquè no busquin apagar-la en propostes alienants o en un Jesucrist sense carn i sense compromís amb l'altre»(89). «En altres sectors de les nostres societats creix l'estimació per diverses formes d’“espiritualitat del benestar” sense comunitat, per una “teologia de la prosperitat” sense compromisos fraterns o per experiències subjectives sense rostres, que es redueixen a una recerca interior immanentista» (90).

Ho repeteix sovint en comentar la Paraula: «Tocar la carn de Crist, prendre sobre nosaltres aquest dolor pels pobres. La pobresa, per a nosaltres cristians, no és una categoria sociològica o filosòfica i cultural: no; és una categoria teologal. Diria, potser la primera categoria, perquè aquell Déu, el Fill de Déu, s'abaixà, es va fer pobre per caminar amb nosaltres pel camí. I aquesta és la nostra pobresa: la pobresa de la carn de Crist, la pobresa que ens ha portat el Fill de Déu amb la seva Encarnació. Una Església pobra per als pobres comença amb anar cap a la carn de Crist» (A la Vigília de Pentecosta amb els moviments 18 de maig de 2013).