lunes, 6 de noviembre de 2017

El Viaje de Papá-Buelo y Mamá-Buela contado a sus nietos: No podemos esclavizarnos (2)


                       
 Re-lectura de la fe de los Patriarcas (Génesis 12-25)1. Primer Proyecto: Las tentaciones de NY

            
           Cuando papá Quin llegó a Manhattan era un hombre joven. Quedó deslumbrado por el tren de vida americano, y en su corazón decidió buscársela como un toro.
            "Voy a ser como uno de ellos", pensó. Aceptó los trabajos más duros y las situaciones más humillantes. Buscando resolver, se metió en negocios con la mafia y no le hizo ascos a la droga ni a otras clandestinidades... Llegó a dormir en la calle, ajumao, calentado por los brazos de mujeres de una noche.
            De ese camino sin retorno lo salvó el compadre Sergio, que era diabético y no podía trabajar. Muchas tardes se dejaba caer por el barrio, abría la Biblia y acababa leyéndole la historia de Abrahán:
            "Abrahán le dijo al Señor: Señor, ¿de qué me sirven tus dones si soy estéril y Eliezer de Damasco, según la costumbre del país, será el amo de mi casa? Pero el Señor le contestó: No confíes más en las costumbres que en mí. No te heredará un extranjero, sino uno salido de tus entrañas" (Gn 15, 2-4).
          "Mira, Quin", le decía Sergio con aquella voz medio apagada. "Todos nosotros llegamos aquí emigrando como Abrahán y Sara. Estamos tentados de seguir un modo de vida extraño y brillante, como el patriarca que confiaba dejar su herencia al extranjero Eliezer. Sí, ya sé que muchos venderían su alma por ganar dinero fácil. Pero no te olvides que esto no fue lo que nos trajo aquí. Tú haz lo que quieras, pero yo no olvido lo que aprendí de mis viejos. Rema contra corriente, si quieres llegar a buen puerto; rema a brazo partido, aunque tengas que hacerlo en solitario... Aquí en New York hay demasiadas tentaciones".

2. La juventud dominicana en NY
           Informe que A. Fortunato (delegado de la juventud dominicana en NY) llevó a un Congreso organizado por Sábado Cultural y Convivencia:
           “Los jóvenes dominicanos que residen en EEUU viven en un desasosiego, que se fundamenta en la alta tasa de criminalidad, originada por la grave crisis económica y la secuencia de vicios que la corroen, como el uso, tráfico y consumo de drogas, pandillas que se disputan el mercado y en incesantes atracos a mano armada, con sus consecuencias de muertes y desapariciones, sin que las autoridades estén en capacidad para frenar esta situación.
               En cuanto a la educación se pretende aislar al máximo a los jóvenes pertenecientes a los grupos minoritarios, de no permitirles su pleno desarrollo intelectual. La educación no tiene como uno de sus objetivos principales resaltar los valores propios del individuo, sino que al contrario, trata de desnaturalizarlos, y propio de la superestructura de este sistema presenta sus valores como supremos. 39.3% de los estudiantes que desertaron de los liceos de la ciudad de NY son de origen latino.
              A pesar de que más de 25 millones de la población total de EEUU es negra, existe un racismo institucionalizado contra la comunidad latina y de manera particular contra los dominicanos. Esto se refleja en los pésimos trabajos y los bajos salarios que tienen, obligando a vivir a nuestros hermanos en condiciones deprimentes”[2].


Analicemos la situación

¿Conoces algunos jóvenes que vivan en el extranjero?
¿Qué te parece el diagnóstico publicado en 1989? ¿Qué cambiarías?
Comenta las palabras del periodista Vianco Martínez:        “La partida es el eterno  destino de los dominicanos. La nuestra parece una patria en transición, una eterna parada de guaguas, un permanente baile de despedida”[3]



Abramos la Biblia: Conozcamos a Eliezer de Damasco (Gn 15,1-6)

Como Abraham no tenía hijos, decidió adoptar a este extranjero,según  cos-tumbre de la época. Pero Dios no quería que se apoyara más en una costumbre que en Dios, en Sara y en sí mismo.

Comenta esta frase: “La libertad hay que conquistarla como lo hizo Abrahán, hay que trabajarla, no cae del cielo, es difícil de alcanzar, es punto de llegada y es meta”[4].

Lo que se jugaba: “Tenía que elegir entre Eliezer, el heredero designado, y un posible hijo que nacería de sus entrañas; entre una costumbre segura y aprobada de la época y una promesa vaga y sin garantía; entre su propio proyecto y el de Dios, que caminaba con él. Para ser fiel a este Dios, tenía que cambiar lo seguro por lo inseguro, dar un paso en la oscuridad y empezar a navegar contra corriente. El futuro que Dios le prometía tenía que nacer del propio Abrahán. No estaba permitido buscar un sustituto”[5]

¿Tú procuras conocer el pasado de tu familia, el legado de tu pueblo? ¿Te animas con el ejemplo de los mayores?
¿Crees que eres esclavo de las costumbres y las modas?

Oremos con Gn 15,2-6:  Quejarse a Dios ya es un modo de orar
«Esperando contra toda esperanza, Abraham creyó y llegó a ser padre de muchas naciones» (Rom 4,18)... Es bella la virtud de la esperanza; nos da tanta fuerza para ir en la vida. Pero es un camino difícil. Y llega el momento, también para Abraham, de la crisis de desaliento... El tiempo ha pasado, pero el hijo no llega, el vientre de Sara permanece cerrado en su esterilidad. Y Abraham, no digo que pierde la paciencia, sino se queja ante el Señor. Y esto aprendemos de nuestro padre Abraham: quejarnos ante el Señor es un modo de orar: “Señor, respondió Abraham, […] yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco (Eliezer era quien gobernaba todas las cosas)”...  Entonces el Señor le dirigió esta palabra: “No, ese no será tu heredero; tu heredero será alguien que nacerá de ti”. Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: “Mira hacia el cielo y si puedes, cuenta las estrelles... Así será tu descendencia”. Abraham creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación» (Gen 15,2-6).
La escena se desarrolla de noche, afuera está oscuro, pero también en el corazón de Abraham está la oscuridad de la desilusión, del desánimo, de la dificultad de continuar esperando en algo imposible... ¿Cómo continuar confiando?
Ya este reclamo suyo es una forma de fe, es una oración. .. La fe es también luchar con Dios, mostrarle nuestra amargura, sin “pías” apariencias. “Me he molestado con Dios y le he dicho esto, esto, esto” Pero Él es Padre, Él te ha entendido: ve en paz. ¡Tengamos esta valentía! Y esto es la esperanza. Y la esperanza es también no tener miedo de ver la realidad por aquello que es y aceptar las contradicciones.
Abraham pues, en la fe, se dirige a Dios para que lo ayude a continuar esperando. .. Y aquel signo que Dios dona a Abraham es una invocación a continuar creyendo y esperando: «Mira hacia el cielo y cuenta las estrellas […] Así será tu descendencia» (Gen 15,5). Es todavía una promesa, es todavía algo de esperar para el futuro. Dios saca afuera de la carpa a Abraham, en realidad de sus visiones restringidas, y le muestra las estrellas. Para creer, es necesario saber ver con los ojos de la fe; no solo estrellas, que todos podemos ver, sino para Abraham deben convertirse en el signo de la fidelidad de Dios.
Si también a nosotros nos queda como única posibilidad mirar las estrellas, entonces es tiempo de confiar en Dios. No hay una cosa más bella. La esperanza no defrauda”                      
(Catequesis del Papa Francisco[6]) 






[1] Usaremos sobre todo Reynés, MSSCC, J.,  Génesis. Lecturas liberadoras de la Biblia. Amigo del Hogar. Santo Domingo, 1993, ps. 75-96, que hace una relectura dominicana del librito de C. Mesters, Abrahán y Sara. Paulinas. Madrid, 1981; cfr. también Feliz Lafontaine, A., "Resistir y autoafirmarse... Releyendo la Historia de Agar desde la Resistencia de algunas Mujeres de Los Alcarrizos y Pedro Brand" en CIB/SD 96. 
[2] Amigo del Hogar 505(1989)36-37.
[3] El Nacional, 18/11/1990.
[4] Ávila, Rubén, Biblia y liberación. Paulinas. Bogotá, 1973.
[5] Mesters, C, l.c. 88.
[6] https://www.portaluz.org/papa-francisco-valora-el-orar-como-abraham-para-fortalecer-la-esperanza-2062.htm

viernes, 3 de noviembre de 2017

El viaje de Papá-Buelo y Mamá-Buela contado a sus nietos: Introducción (1)


                       

Re-lectura de la fe de los Patriarcas (Génesis 12-25)
Proponemos una nueva serie de Lecturas Liberadoras de la Biblia 
distribuída en 5 temas, para hacer en grupo 
o siguiendo una “manera muy dominicana” de leer la Biblia[1] 
(Preparado por Jaume Reynés Matas, MSSCC)



I-             INTRODUCCIÓN

1. Una familia de "dominican-york"

            Papá-Buelo y mamá-Buela son de los que marcharon a New York. Por su gusto jamás hubieran emigrado, cambiando su paisito por los países. Tenían que haberlos conocido, tan criollos como eran los dos viejitos... Dominicanos de pura cepa...
            Pero la verdad es que la piña se puso tan agria que ya no les daba ni pá comer. Entonces pensaron: "Salir de esta tierra, que ya no es nuestra; dejar la casa paterna y los parientes; mudar de aires... Total, la cosa ya no puede empeorar. A lo mejor hasta conseguimos un buen trabajo y podemos ahorrarnos unos chelitos... ¡Dios no nos fallará!"
            Salieron de la loma sin papeles y sin cuartos, rumbo a lo desconocido, en una aventura que -después de cuarenta años- todavía no ha podido cerrarse, como las películas americanas, con la palabra END (fin).

          Dicen que New York es la segunda capital de la república, y que algunos pueblos tienen más residentes entre los "dominican-york" que en el suelo patrio.
            Papá Quin y Mamá Mery entraron a formar parte de la gran masa de los desubicados: Los asilados, los refugiados, los desterrados, los indocumentados de todo género... Los empujados por el desequilibrio socio-político a nivel nacional e internacional. Los productos del imperialismo, de la crisis, del abandono del campo, de los brotes revolucionarios o represivos, del choque de culturas...
            La larga marcha de los emigrantes. Un pueblo fantasma, sin geografía definida en el mapa, sin conciencia de pueblo, sin voz ni nombre y, sin embargo, tan real, tan sufrido, tan valiente...
            Esta es la historia: El viaje de Papá-Buelo y mamá-Buela contado a los nietos, para que no lo olviden.

2. Los dominicanos en el exterior

“Desde la muerte de Trujillo hasta el presente, más de dos millones de dominicanos y dominicanas han emigrado a distintos países de América y Europa, empujados por situaciones internas adversas, pero atraídos por el espejismo de los países industrializados que incentivan los flujos migratorios que ocurren alrededor del mundo…
Las cifras más recientes, cortadas al año 2010, hablan de que en Puerto Rico viven más de 200 mil dominicanos; en España 150 mil; en Italia, más de 24 mil; en las Antillas neerlandesas, más de 14 mil; en Venezuela, casi 14 mil; en Haití, más de 9 mil 500; en Panamá, casi 8 mil 500; en Alemania, casi 8 mil; en Suiza, más de 6 mil; en Bélgica, más de mil 400; en Reino Unido, casi 700; en Canadá, más de 7 mil 500 y en otros países, más de 16 mil 500, para un sub total superior a los 554 mil dominicanos[2].
La inequidad social, la desigualdad en la distribución de las riquezas y las frustraciones políticas han sido las causas que incentivaron a más de dos millones de dominicanos a residir en numerosos países de América y Europa. Un 57 por ciento de la población dominicana vive ahora entre la pobreza y la extremo pobreza, mientras el 20 por ciento recibe el 80 por ciento de los ingresos. El desempleo, que afecta más a la población joven, ronda el 15 por ciento de la población en edad productiva. El 60 por ciento de las y los trabajadores devengan salarios por debajo de los 10 mil pesos, unos 245 dólares al mes. La informalidad representa el 57 por ciento de las actividades económicas del país.
Un cuadro social y económico tan adverso es la primera causa de expulsión de millones de dominicanos que ahora deambulan por más de 20 países del mundo. La segunda causa está en la ilusión que emana de los países receptores, casi siempre del mundo industrializado, donde el inmigrante tiene mayores posibilidades de conseguir mejores oportunidades de trabajo, de servicios y seguridad. Y la tercera causa habría que buscarla en la frustración política vivida en los últimos 50 años por una amplia franja de la población dominicana que ha visto pasar a tantos gobiernos que agravaron su existencia” (Carlos Luis Baron)[3].


Analicemos la realidad

El periodista Wilson Suazo le preguntó al presidente Joaquín Balaguer: “¿Qué dice usted de este drama dominicano y la vigencia del éxodo en los dominicanos que quieren salir de su Patria?”
Respuesta del Presidente: “Después de oírlo, me parece que he oído a Jeremías. Los que se van en yola son todos los que tienen sed de aventuras o sed de mejorar su situación, y son generalmente los más infelices.Yo no sé de ningún potentado en este país que e haya ido jamás en yola. Esos no se van en yola, siguen explotando al pueblo dominicano” (Listín Diario, 05/10/1990).
Otra respuesta del Presidente a la periodista Sara Savarín: “Aquí hay ya muchos dominicanosque han envuelto sus maletas y se han ido a vivir al extranjero con sus familiares. Esos derrotistas son los que nunca han tenido fe en su país, que han tenido confianza en sus instituciones. Esos no son dominicanos de corazón. Los dominicanos de corazón moriremos aquí de cara al sol, en defensa de nuestro país y de las instituciones dominicanas” (Hoy, 19/10/1990).

  • ¿Qué opina usted de las respuestas del Presidente? Los emigrantes que usted conoce, ¿opina que no son dominicanos de corazón?
  •     ¿Será que no existe futuro para los pobres, una tierra, un trabajo honrado, una casa?
  •     En las sociedades desarrolladas ¿no queda lugar para el Dios de los padres? 




Abramos la Biblia: Leamos la historia de Abrahán y Sara

  • ¿Quiénes eran Abrahán y Sara?        
            "Lo que a nosotros nos interesa no es tanto la figura histórica de Abraham (un pastor nómada de hace casi 4000 años), sino lo que de Abraham nos ha transmitido la tradición bíblica: Su figura, lo que Dios ha hecho con él, lo que representa para todos aquellos que se disputan su paternidad. Porque Abraham no es sólo un individuo, sino un "tipo". Representa al Israel que busca a Dios; es el hombre que busca a Dios, es una multitud, todos aquellos que buscan a Dios. Es cada uno de nosotros que busca a Dios para cumplir su palabra" (Carlo Martini).
           
  • ¿En qué sentido es "nuestro padre en la fe"?
En cuanto, como creyentes, estamos ontológicamente incorporados a Cristo, somos verdaderos hijos de Abraham (cfr. la genealogía de Mt 1). Como quien habla con su padre difunto, podemos preguntarle: Abraham ¿qué pensabas?, ¿cómo te has portado?, ¿por qué hiciste eso?, ¿qué se movía en tu interior?, ¿qué has visto? También es nuestro padre en el sentido de maestro que nos enseña el camino y de ejemplo para nuestro comportamiento.
           
Nuestro padre en aquella actitud de la que dice el Vaticano II "por la fe el hombre se entrega entera y libremente a Dios" (DV, 5). Por la fe que es un proceso por etapas, una peregrinación. La Biblia pone un espejo ante nuestra vista. Pueden servirnos de inspiración para el camino.  
     
Caminamos con él si comparamos quién era Abraham y quién soy yo, sus miedos y mis miedos, las promesas que recibió y mis promesas, el comportamiento social, la plegaria, las pruebas, la consolación, la esperanza.







[1] Usaremos sobre todo Reynés, MSSCC, J.,  Génesis. Lecturas liberadoras de la Biblia. Amigo del Hogar. Santo Domingo, 1993, ps. 75-96, que hace una relectura dominicana del librito de C. Mesters, Abrahán y Sara. Paulinas. Madrid, 1981. 
[2] Natalia Rivero: Estado de las migraciones dominicanas en 2012. Estudio elaborado para el Observatorio de Migrantes del Caribe, reseñado por Cynthia Abreu, periódico HOY, 29 de agosto, 2013, p. 12 A.
[3] https://archivo.elnuevodiario.com.do/2014/01/12/los-dominicanos-en-el-exterior


domingo, 29 de octubre de 2017

Génesis Taíno - Génesis Cristiano: El Pecado original (6)




El teólogo Christian Duquoc ha escrito: “Si el pecado es resultado del entretejido de las decisiones personales y colectivas, se hace innecesario imaginar una falta original, que condicione negativamente toda la historia. También es innecesario imaginar un paraíso original, si de hecho el paraíso es el término final de una historia construida por la responsabilidad de todos, tanto en lo negativo como en lo positivo”[1]

En el post anterior, sin embargo, nos resultó fructífero comparar el paraíso de los dos Génesis. Y en éste, para concluir la serie de Lecturas liberadoras, convendrá resaltar que la codicia desmesurada del oro fue el originante de los males originados hasta el día de hoy.

1.      Pecado “original” taíno


1.2 En capítulos anteriores vimos como la mitologia taína consideraba un atrevimiento (querer ser como dios) que el mayor de los gemelos quisiera robarle al padre el cazabe (pan de los pobres) y el arte cómo se produce (el fuego). Esto ocasiona un escupitajo airado en la espalda de Deminán, de la cual nace la tortuga hembra (la mujer).





Comparación con el Gn bíblico:


“Gn 3,22 interpreta también así el mito de la fruta prohibida: “Sólo le falta echar mano al árbol de la vida” y la ambición de levantar una Ciudad y una torre que alcanzara el cielo 11, 11,1-8.
La Biblia no rechaza el progreso, sino que quieran suplantar a Dios.

1.2 El incesto

Vamos a ver otro relato que recogió el lego fray Ramón Pané, y que podremos interpretar con la ayuda de J. J. Arrom[2]: el “pecado” del principio sería el incesto. Fue en una tercera edad, la más hermética de todas, en que ocurre la paulatina evolución del hombre natural en hombre social. 

“En los primeros tiempos de la creación del hombre los hijos e hijas de los Cuatro Gemelos y la Tortuga Hembra, no teniendo contacto alguno con otros grupos humanos, necesariamente
tuvieron que cohabitar entre sí para reproducirse. Luego, estando ya en las Antillas, aislados en la caverna de Cauta, viviendo en la etapa más primitiva del hombre natural, sin pautas para la convivencia social, continuaron ayuntándose sin tener en cuenta los vínculos de sangre que existían entre ellos. Ese fue su pecado original: haber transgredido la prohición del incesto. Precisamente por eso fueron castigados a que padeciesen la enfermedad que los españoles llamaban "el mal francés" (la sífilis).


Para romper el círculo vicioso de transgresión y castigo, Guahayona resolvió partir con todas las mujeres hacia otras tierras, instándolas a que sólo llevasen "mucho güeyo" (hierba medicinal) para lavarse las llagas producidas por la enfermedad que padecían…” Parece que fue en la estación de las lluvias y dentro del agua primordial cuando hallaron remedio…”


En el Gn taíno es curioso que la creación de las mujeres se vea más bien como remedio del pecado de los orígenes: La mujer tortuga y los maderos picados por los colibríes.  

En la tradición bíblica la mujer aparece más bien como culpable de la pérdida del paraíso y de que, por ella, entrara la muerte.



2.      La codicia como idolatria y pecado original de la conquista

En la cuarta edad, en la que la cultura taína alcanza su mayor desarrollo, cuando parece que vivían en armonía con la naturaleza y en paz con sus prójimos, “aparecieron por el horizonte tres extrañas naves, con extrañas gentes de extrañas cataduras y extrañas costumbres”. El 12 de octubre de 1492 llega el ocaso de su cultura.

Testimonio de Fray Bartolomé de Las Casas, testigo ocular que aplica la “manera muy dominicana” de leer la Biblia: "La causa porque han muerto y destruido tantas y tales y tan infinito número de almas los cristianos, ha sido solamente por tener por su fin último el oro y henchirse de riquezas en muy breves días y subir a estados muy altos en proporción a sus personas"[3].

Se disputa si esto es leyenda negra anti-española, si hubo o no “genocidio”. Podrán encontrar todos los argumentos que quieran, por las dos partes, en la red.  A mí me basta este argumento: No hace falta defender a los españoles porque entre ellos hay quienes defendieron a los indígenas y hasta dieron la vida por ellos[4].
Pero es cierto que ni siquiera Las Casas pudo superar este pecado original de pensar que los indígenas eran vasallos por naturaleza y cuando quiso salvarlos sugirió que se importaran negros (que ya eran esclavos/vasallos en España) y de lo que al final de su vida pidió perdón.

Carlos Marx escribió en El Capital:   "La acumulación primitiva (anterior a la acumulación capitalista) desempeña, en la economía política, casi el mismo papel que el pecado original en la teología"[5] En términos marxianos, el proceso de acumulación primitiva de capital es el determinante económico de la conquista, su pecado original y originante. 

Y Gustavo Gutiérrez, llamado “el padre de la liberación”, comenta de parte cristiana: "En última instancia el oro ocupa el lugar de Cristo, en tanto que intermediario del amor del Padre; porque gracias al oro los indios pueden recibir la fe y salvarse; en cambio, sin él se condenarían”[6]

“Económicamente, el "descubrimiento" y conquista del "Nuevo Mundo" significan, para Europa: el origen de sus imperios coloniales, el desarrollo del capitalismo comercial (mediante la acumulación originaria de capital y el mercado de manufacturas) y la confirmación de su carácter de líder de la "historia universal".  Para las colonias significa: el origen de la dependencia, la creación de clases burguesas comerciales ("criollos"), el bloqueo de todo desarrollo industrial autónomo, la despoblación de los territorios, la sobre-explotación de la fuerza de trabajo local y la distorsión monoexportadora.

Culturalmente significó, para Europa, la condición de posibilidad de la Edad Moderna.  Para América Afroindohispana, el descentramiento, la precariedad y el desarraigo.

Teológicamente, tanto para Europa como para América, significa el aún irredento dominio de un pecado original cometido en nombre de mammón-marte-satán, la anti-trinidad del poder, y bautizado como obra justa por un tipo de cristianismo invertido (invertido con respecto al Evangelio de Jesús, que sólo reconoce como justo el poder del amor fraterno)”[7].

Enrique Dussel, filósofo de la liberación: "El pecado originario de la modernidad fue el haber ignorado en el indio, en el africano, en el asiático, al "otro" sagrado y el haberlo cosificado como un instrumento dentro de la dominación nordatlántica". ¿Estás de acuerdo? 

¿Crees que seguimos cometiendo este pecado hoy?
¿En qué sentido la codicia se convierte en idolatria y llega a constituir el pecado original?
¿Qué hemos aprendido de la comparación del Génesis Taíno con el Génesis Cristiano?







[1] “Pecado original y transformaciones teológicas” en sociales en http://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol18/72/072_duquoc.pdf
[2] Arrom, J.J. Tiempo y espacio en el pensamiento cosmológico taíno l.c.
[3] Brevísima relación, p.30.
[4] Jorge L. Alvarado Pisani: “Las Casas no era una golondrina sola.  Recordemos, entre otros, a Pedro de Córdoba y Antonio de Montesinos, en La Española; Antonio Valdivieso, en Nicaragua; Cristóbal Pedraza, en Honduras; Pablo Torres, en Panamá; Juan del Valle, en Popayán; Fernando Uranga, en Cuba; Tomás Casillas, en Chiapas; Bernardo Albuquerque, en Oaxaca; Pedro Angulo, en Verapaz; Pedro Agreda, en Coro; Juan Simancas, en Cartagena; Domingo de S. Tomás, en La Plata; Pedro Peña, en Quito; y Agustín de la Coruña, en Popayán…” en  “Una interpretación de la conquista del Nuevo Mundo”, en XILOTL, Rev. Nicaragüense de Teología, Managua, 8(1991) 9-36.
 [5] Marx, Carlos, El Capital, Ed. Cartago, Buenos Aires, 1973, tomo I, cap. XXVI, p.689.
[6] Gutiérrez Merino, Gustavo: Dios o el oro de las Indias. Siglo XVI, Sígueme, Salamanca 1990, p. 124.
[7] Alvarado Pisani, 35.

lunes, 23 de octubre de 2017

Génesis Taíno – Génesis Cristiano: El Paraíso (5)

Atrapasueños (Wikipedia)
      1. Los pueblos originarios de América fueron grandes buscadores del Paraíso[1].

Los aztecas mexicanos hablaban de una región de extraordinaria riqueza y exhuberancia (Tlapallan), donde habrían vivido los primeros padres. Los quichés creían que en “la tierra entre la caída de las aguas” (Pan-paxil-pacayala) “ni se podían contar los frutos ni calcular la cantidad de miel y de alimentos”.

Durante siglos los nativos de Cuba, Yucatán y Honduras salieron al mar en busca de las aguas de la juventud. Si no regresaban, sus parientes pensaban que tal vez habían sido retenidos por el hechizo de la Tierra Prometida.

Los caribes decían que “en el principio la tierra era blanda, el sol después la ha endurecido al igual que la del cielo; pues allí en lo alto hay más bellos huertos que los de aquí, bellas sabanas y bellos ríos; el uicu (especie de cerveza) allí corre sin cesar, y no se bebe agua; los bohíos, las casas comunales, están mejor hechas allí, donde viven sus cemís, y también ellos, después de la muerte; allá tienen más mujeres que aquí y cantidad de hijos. Allí no se trabaja, todo brota sin sembrarlo; no se hace más que beber y danzar, y no se está enfermo jamás”[2].

Los tupís-guaraníes suspiraban por la “Tierra sin males”, un mito que sigue vivo en la literatura, la música, la espiritualidad...
Buscando las islas del Japón (Cipango)
    
          2. También Colón buscaba el Paraíso

y estaba convenido de ser elegido por Dios para descubrir el Paraíso Terrenal: “Bien dijeron los sacros teólogos y los sabios filósofos (escribió al regreso de su primer viaje, según testimonio de Las Casas) que el Paraíso Terrenal está en el fin de Oriente, porque es lugar temperadísimo”[3]

Así bautizó un lugar en la Costa Noroeste de la Española como Valparaíso y otro como Jardines (¿del Edén?) en las costas de Paria.



¿Dónde está el Paraíso?

Pervive este antiguo mito en los dominicanos que cantan a Quisqueya: “No hay tierra tan hermosa como la mía”. O en el canto a América de Nino Bravo: “Cuando Dios hizo el Edén pensó en América”...

“El Paraíso no está en Paria – como creyó don Cristóbal Colón – “... muy lindas tierras, atán fermosas y verdes – como las Huertas de Valencia en Marzo...” – Ni – en Antigua donde la temperatura no sube de 80º - y el baño es casi perfecto, y hay electricidad – y no hay malaria, y hay tres campos de golf – ni en Santa Lucía – paraíso de los pintores y fotógrafos – ni en la Isla del Caimán (sin impuestos sobre la renta) – donde Ud. puede todavía buscar un tesoro de pirata – y vivir en un hotel por $6.00 Dls. al día ...”[4]
  • ¿Ha existido nunca en Santo Domingo un paraíso parecido al que soñaban los indígenas y el Almirante?  
  • ¿Vale la pena perder el tiempo hablando del Paraíso?


3. El Paraíso bíblico

Rudolf von Ems, Regensburg, ca. 1400-1410
Como dice Cardenal, el poeta nicaragüense: “Yo he añorado el paraíso, toda mi vida, lo he buscado como un guaraní, pero ya sé que no está en el pasado (un error científico en la Biblia que Cristo ha corregido) sino en el futuro”.

Tampoco no ha existido nunca un Paraíso terrenal en los términos que nos propone el Génesis bíblico.

“El paraíso no es algo que ya pertenece al pasado, sino más bien al futuro... El paraíso es como la maqueta del mundo. Es el plano de la construcción que debe realizar el arquitecto que es el hombre. Es un proyecto que desafía constantemente la fe y la valentía del hombre. Está colocado al comienzo de la Biblia, porque antes de que alguien haga cualquier cosa, debe saber lo que quiere, y debe elaborar un proyecto que se puede realizar... Por eso puede decirse que el paraíso es una profecía, proyectada en el pasado”[5].



Los profetas nos describen el Sueño-la Utopía-el Paraíso de Dios sobre el mundo: Por ej. Isaías 11,6-9.
  • ¿Cómo imaginaríamos nosotros el Paraíso en términos modernos?
  • ¿Qué podemos hacer para encontrarlo?




[1] Sobre este tema se puede consultar mi librito Génesis. Lecturas liberadoras de la Biblia, 29-34.
[2] Borde, Señor de La, “La relación sobre los caribes del señor de La Borde”, publicada por M. Cárdenas Ruiz en Eme Eme 26(1976)69.
[3] Diario de a bordo, Historia 16. Madrid, 1985, 208.                                                  
[4] Cardenal, E., Cántico cósmico. Trotta. Madrid,1992, p.108.
[5] Mesters, C. Paraíso terrestre. ¿Nostalgia o esperanza? Paulinas. Bogotá, 1989, 40-41.