viernes, 24 de diciembre de 2010

EVANGELIO PARA JÓVENES: “Se ha revelado el amor misericordioso de Dios" (Tito 2,11)


José Feliciano - Niño Jesús

“Les anuncio una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy ha nacido en la Ciudad de David (Belén, Casa del Pan) el Salvador, el Mesías y Señor” (Lucas 2,10-11).

Navidad es alegría y agradecimiento por el Don recibido.

Navidad es compromiso de huir de la impiedad y de la corrupción mundana.

Navidad es hacernos pequeños para los demás, ponernos a su altura, encarnarnos, hacernos uno de tantos.

Navidad es darnos gratuitamente sin pasar factura.

Por esto tenemos que defender el mensaje y el genuino sentido de Navidad, como dice el obispo Pere Casaldàliga. Porque hay demasiados anuncios que lo contradicen. Demasiados refugiados que no encuentran lugar para ellos. Demasiados mártires todavía. Pero “las estrellas sólo se ven de noche. Y de noche surge el Resucitado”.

El Niño desnudo y fajado de pañales. El Crucificado en la cruz, de quien se discute si tuvo o no un trapo que le tapara las vergüenzas. El Hombre Nuevo Resucitado, transparente y transgénico.

“Seamos cada día Navidad. Cada día seamos Pascua”.

O como cantábamos en aquel villancico del borícua Toni Croatto, haciendo tanta algarabía y poniéndole ganas a más no poder, en aquellos maravillosos años 90 de las comunidades de base latinoamericanas:

“Jesús hermano, Jesús, amigo Jesús extraño, Jesús vecino, Jesús el barrio, Jesús la gente, Jesús la vida… ¡Sencillamente!”

Jesús, la VIDA, ¡humana y divinamente!

¡Muchas felicidades!

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