sábado, 28 de noviembre de 2015

Tiempo de Adviento: Alzad vuestra cabeza (1 Adviento: Lucas 21, 25-28. 34-36).



(Resumo un poco el comentario de X. Pikaza)
En medio de grandes desastres, bajo la amenaza de bombas turcas o rusas, de ISIS o Francia (¡todas tan iguales, tan distintas!) podemos levantar nuestras cabezas, porque Dios quiere nacer como Emmanuel entre/con nosotros”.

Un texto antiguo, pero extrañamente actual: Como si lo hubiéramos escrito hace unas horas, conmocionados por los asesinatos de ISIS en París, que han despertado todos nuestros miedos... Conmocionados porque sabemos que estamos envenenando el agua limpia de la tierra y el aire del cielo…
Éste es un texto mundial de miedo y de esperanza, muy apto para nuestro tiempo. Este pasaje recoge la experiencia de Jesús y de las primeras comunidades cristianas, nos sitúan en la raíz de la esperanza del principio del cristianismo. Éste debe ser un texto mío, un texto nuestro… Cada uno de nosotros debemos elaborarlo, situándolo dentro de nuestras esperanzas, miedos y alegrías.

Primera escena: Un contexto de miedo
a. Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas;
b. y en la tierra la angustia se apoderará de los pueblos,
c. asustados por el estruendo del mar y de sus olas
Un desquiciamiento cósmico, que se expresa en la tríada celeste cósmica: cielo, tierra, mar.-  El mar destruye sus "amarras”.   Ahora esos límites los estamos rompiendo nosotros, creando un tsunami mucho más violento, la polución del agua de las fuentes y los mares, un calentamiento atmosférico que nos puede llevar a la muerte.-  Un miedo que se va extendiendo como cáncer.
Segunda escena. Superar el miedo: llega el Hombre
(a) Los hombres se morirán de miedo, al ver esa conmoción del universo;
(b) pues las potencias del cielo quedarán violentamente sacudidas
(c) Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con gran poder y gloria.
Los hombres pierden el alma, el valor, las ganas de la vida.- Morimos de miedo, de miedo a nuestro propio satán, que somos nosotros mismos. - Entonces “verán al Hijo del Hombre...”. es decir, a la humanidad verdadera (que para los cristianos está centrada en Cristo)… Éste es el misterio del nacimiento.

Tercera escena. Levantad la cabeza
(a) Cuando empiecen a suceder estas cosas,
(b) cobrad ánimo y levantad la cabeza,
(c) porque se acerca vuestra liberación

Ahora, en estos últimos años, es miedo a la bomba y al sida, y, todavía más, es miedo al gran derrumbamiento económico, que puede llevarnos no sólo a la falta de trabajo, sino a la falta de comida...-  Miedo a la bomba de ISIS, que ha sacudido las calles de París y puede sacudir las nuestras, porque el ISIS lo llevamos dentro.-  Miedo a la destrucción del cosmos porque estamos envenenando el agua y el aire, como nos decía Francisco.
Lo que nos dice el texto, que elevemos los ojos y queramos vivir… Creer en Dios significa elevar la cabeza.  Porque se acerca la liberación…
Cuarta escena: Parénesis o advertencia
(a) Procurad que vuestros corazones no se emboten
por el exceso de comida, la embriaguez y las preocupaciones de la vida,
(b) porque entonces ese día caerá de improviso sobre vosotros.
(c) Ese día será como una trampa en la que caerán atrapados todos los habitantes de la tierra.
El tema es el corazón más que la cabeza: Mantener el corazón abierto, tenso hacia la vida, fresco al amor, dispuesto a la ternura… ¡ Vivir en dimensión de corazón!.
Quinta escena: Conclusión. Estad en vela
(a) Velad, pues, y orad en todo tiempo,
(b) para que os libréis de todo lo que ha de venir
(c) y podáis presentaros sin temor ante el Hijo del hombre.

Vivir en “vela”, es decir, a mantener la humanidad. “Vivir a cuerpo”, de un modo directo, sin armaduras de miedo y engaño.¡Vivid a corazón abierto” . Mantener el corazón en vela de amor con todos y la mente en diálogo de verdad con el Dios de la vida…


sábado, 14 de noviembre de 2015

Hoy resulta fàcil hablar del Apoclipsis (Dom XXXIII T.O, Mc 13,24-32)

Esta noche hemos dormido poco con los atentados terroristas de París. Pero también nos quitan el sueño las guerras interminables y el nuevo éxodo bíblico que provocan: Medio millón de refugiados que lo arriesgan todo por entrar en Europa, que nuestro Mediterràneo se haya convertido en un cementerio... El cambio climático que sacude los astros del cielo. El fracaso de la guerra contra el hambre, contra el capitalismo inhumano, contra el paro...

El discurso apocalíptico parece que fue respuesta a la gran Tribulación de los primeros 70 años del siglo Iº, sobre todo cuando Marcos escribe el evangelio de hoy motivado por las primeras persecuciones de los cristianos, por las sangrientas conquistas de Vespasiano, cuando Tito aplasta la revuelta independentista, conquista Jerusalén y no deja piedra sobre piedra.

¿Cómo podemos vivir en estos tiempos apocalípticos? ¿Cuándo llegará el final? ¿Qué podemos hacer los cristianos?

La respuesta es sencilla y comprometedora: 

1. Estén seguros de que la historia tiene un final. Los super-astros que dominan el poder se tambalean y se apagarán. 

2. Entonces los que tengan un "ojo pelao" para mirar con fe verán al Hijo del Hombre: Jesús de Nazaret, que pasó haciendo el bien, con signos de un Reino que no es según los valores de este desorden presente, sino según la Voluntad del Padre.

3. Y enviará a sus ángeles, que somos nosotros sus seguidores, a reunir a sus elegidos de los cuatro vientos.  Esta es nuestra misión, recoger a todos los dispersos. 

4. Aprendamos de la higuera, mientras tanto, un árbol tan mediterráneo y humilde: Cuando brotan las yemas, deducimos que el verano se acerca... Busquemos también nosotros los brotes de vida, por tiernos que sean; allá donde florece la vida amenazada en su fragilidad, cuidémosla con mimo. Dios es amante de la Vida y nos la regalará plena y eterna. Promesas divinas que no pasarán. 

5. No es tiempo de distraernos con el día y la hora y los asuntos banales. Lo de París puede repetirse mañana entre nosotros. Cada momento es decisivo. ¡Hoy mismo se juega el resultado entre nosotros!

lunes, 9 de noviembre de 2015

Com ens interpel·laria avui en Ramon Llull?



Aquesta és la pregunta que ens acaba de plantejar al Caixafòrum del Gran Hotel el filòleg i professor de literatura i columnista de La Vanguardia A. Puigvert i Romaguera.

Ens ha volgut parlar en la seva condició de periodista i observador del món d’avui i tots hem entès, també, de gran admirador del beat, “català de mallorques”. Primer ens ha presentat la seva figura amb uns trets gruixuts i suggestius: Ramon, lo foll; Ramón, lo savi; Ramon, l’incansable; Ramon, novel·lista; Ramon,  lo convertit; Ramon, teòleg, místic i missioner. 

Un bon retrat d’un coneixedor entusiasta que ens agradaria adquirir per fer-lo part del nostre patrimoni. El conferenciant ha subratllat que l’últim sentit de la utopia lul·liana era convertir-se en l’amic amat de l’Amat. Que l’Església mai es deixa reformar fàcilment. Que, en tot cas i temps, abans de reformar els altres, cal cercar de reformar-nos nosaltres mateixos. Que el diàleg sempre és vàlid i que, per a evangelitzar i dialogar, sempre haurem d’utilitzar el llenguatge que la gent coneix. 

Ha passat després a fer el diagnòstic de la nostra època, 700 anys després.  Parlava de Catalunya, pensant que aquí, a les Illes, no deu esser molt diferent.  A  la nostra societat “Déu ha mort”, encara que hi hagi grups de creients i encara sigui notable la influència de l’Església. Holanda i Catalunya són els campions universals de la laïcitat.

L’Església catalana dels anys 60-70 donà suport a l’antifranquisme, s’identificà amb el canvi democràtic, amb la revolució cultural, amb el compromís amb els pobres.  S’apropà als hippy, als Beatles, als socialismes. No liderà, però fou comparsa dels canvis polítics i culturals. Ara hem vist quela gent es passà a la política i deixà l’Església. No passà el mateix a França, que fou més lul·liana: Més conreu de l’estudi, de l’espiritualitat; més laica abans que nosaltres, però més dialogant amb la modernitat; més segur de la seva pròpia identitat, com Ramon Llull!

Ara la nostra Església ha quedada encastellada i qui la “desencastellarà”? Els sermons apocalíptics o moralitzants? Ramon Llull pretenia reformar l’Església de cap a baix (cinc estaments a imitació de les cinc llagues de Crist, i la vida ermitana a dalt de tot). Volia cristianitzar la societat, però després de molt d’estudi i reflexió i vida mística. Diàleg missioner que arribàs a tothom, emprant el llenguatge de l’altre.

La nostra Església té la temptació de tancar-se en la defensa de la tradició. Preservar més la seva presència pública que la presència de l’Esperit. Tant perillós fou per l’Església espanyola assumir el nacionalcatolicisme com per l’Església catalana assumir el catalanisme.

El conferenciant ha comentat després que el discurs de Ratzinger era més lul·lià, defensant la racionalitat de la fe, la relació entre Logos i Àgape, no Logos i Eros.  Però Bergoglio està en la línia del Blaquerna de Ramon Llull quan diu que la fe no és una ideologia i vol reformar la cristiandat. A ell li hagués agradat la descripció de l’Església com una mena d’hospital de campanya, oberta a tothom. Gairebé fanàtic del diàleg sense límits, compromès amb una reforma radical, des d’un cristianisme franciscà. Són d’aquells homes que, com Jesús, no vengueren a portar la pau sinó l’espasa.  Denunciadors del carrerisme eclesiàstic, de la “globalització de la indiferència” dels poderosos davant les víctimes. Que prediquen la combinació de l’amor amb el discerniment. 

Don Xavier Salinas ha comentat entusiasta alguna de les aportacions. Crec que no estan gens malament aquestes crides que ens arriben de fora, en nom de Ramon Llull, el Rodamón. De la boca i la ploma d’un seglar català, periodista i literat, és a dir, predicador ambulant i apassionat com el nostre Ramon Llull.


sábado, 31 de octubre de 2015

Festa de la Mare de Déu de Lluc a Ciutat (Tots-Sants 2015)



(en català)
Quan entram a la Basílica del Santuari de Lluc, a la primera capella dedicada al baptisteri, hi trobam una espècie d’iconostasi (d’exposició d’icones) de tot el santoral mallorquí.

El bisbe de Mallorca don Jesús Murgui va escriure:  “Són dels nostres pobles, porten llinatges comuns entre nosaltres. Reberen el Baptisme a les nostres parròquies, i la primera catequesi i la Confirmació i l’Eucaristia. En la nostra Església refermaren la vocació cristiana i reberen l’específica de cadascun a la vida religiosa, en Congregacions d’origen mallorquí. Trobaren la fe dins les seves famílies. Venim d’una casta de màrtirs”. D’una raça de sants.

Tres figures resplendeixen al cel de Mallorca : SANTA CATALINA THOMÀS GALLARD, canonesa agustina del convent de Santa Magdalena (Valldemossa, 1531-Palma, 1574).- SANT ALONSO RODRÍGUEZ GÓMEZ (Segòvia, 1533-Palma,1617), jesuïta després d’enviudar i  mallorquí d’adopció.-  SANT JUNÍPER SERRA, franciscà, gran missioner i colonitzador de Califòrnia (Petra, 1713-Carmel, 1784), acabat de canonitzar pel papa Francesc. 
Par damunt de tots els sants mallorquins n’excel•leix un de barbaflorida, per la seva importància i la seva universalitat. Canonitzat per la devoció popular, esperam que prest sigui finalment declarat Beat i Doctor de l’Església: BEAT RAMON LLULL, seglar  (Ciutat de Mallorca, 1232-1316). 

Comptam també amb la BEATA Sor FRANCINAINA CIRER, Germana de la Caritat (Sencelles, 1781-1855). I amb un estol de màrtirs de la guerra del 36, 7 en total: BEAT PERE GELABERT AMER, Jesuïta (Manacor, 1887-Tavernes,1936).- BEATA MARIA DELS ÀNGELS GINARD MARTÍ, Zeladora del culte eucarístic (Llucmajor, 1894- Madrid, 1936).- Quatre MSSCC, relacionats amb la nostra Congregació i amb aquesta Església de Palma, P. SIMÓ REYNÉS SOLIVELLAS  (Mancor de la Vall, 1901-Barcelona, 1936). P. MIQUEL PONS RAMIS (Llubí, 1907-Barcelona, 1936), antic blauet. G. FRANCESC MAYOL OLIVER  (Vilafranca de Bonany, 1871-Barcelona, 1936).  G. PAU NOGUERA TRIAS  (Sóller, 1916-Barcelona, 1936). Donaren la vida juntament amb dues franciscanes filles de la misericordia: Sor CATALINA CALDÉS SOCIAS (Sa Pobla , 1899-Barcelona, 1936). Sor MIQUELA RULLAN RIBOT (Petra, 1903-Barcelona, 1936).- P. Jesús Eduard Massanet Flaquer (Capdepera, 1899-Lleida, 1936), mercedari.

“Llavors un dels ancians em va preguntar: Aquests que van vestits de blanc, ¿qui són i d’on vénen? Jo li vaig respondre: Senyor meu, vós ho sabeu. Ell em digué: Aquests són els qui vénen de la gra tribulació”.

(castellano)
Pero el retablo principal de la Basílica de Lluc está dedicado a aquella que los payeses de Sa Pobla llaman “sa Santa”, la Reina de les Muntanyes de Lluc.  Subir a Lluc es como penetrar en el Salón del trono y del Cordero, acompañados por la Reina Madre, a recibir audiencia del Hijo bendito de su vientre, nuestro Hermano Mayor.

Capella de la Mare de Déu de Lluc de Palma
A todos nosotros nos hace siempre bien subir al Santuario de Lluc, antesala del paraíso, donde se respira  lo que el poeta llamó “una saba antiga i pura, que fa el cor més mallorquí” (aquella savia antigua que hace nuestro corazón más mallorquín). Nosotros que vivimos en los “últimos tiempos”:  No porque sepamos que el mundo ya se va acabar, sino porque hemos llegado a una novedad que no habíamos imaginado, a un ritmo vertiginoso que no podemos seguir. Venimos de una crisis universal que cuestiona todos los valores que considerábamos intocables y que pone nuestro planeta en peligro de una gran catástrofe si no somos capaces de corregir el rumbo. “Las predicciones catastróficas ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía. A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad” (Papa Francisco, Laudato Si,161).  Todos venimos “de la gran tribulación”. Marcados en la frente como siervos de Dios, seguidores del Hijo que lleva en brazos nuestra madre Santa María. Necesitamos subir a su Santuario (Hogar de nuestra familia mallorquina y espiritual) para volver a escuchar las Bienaventuranzas que nos hacen herederos de los santos, nuestros antepasados.

Hoy las acabamos de proclamar en la versión del Sermón de la Montaña, y yo quisiera repetirlas ahora con un aire lucano: “Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. La Virgen de Lluc que “se va fer petita per inspirar més amor”, que se hizo Morena “per les passades dolors”, que nos enriquece con sus bendiciones y nos señala el camino de la humildad.
“Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados”. Es lo que pide la salve que la escolanía entona cada día en nuestro nombre: “A ti clamamos, a ti suspiramos gimiendo y llorando”. Nos han encomendado enjugar todas las lágrimas que podamos.
Sant Juníper Serra

“Dichosos los sufridos (los que aguantan, los resistentes), porque ellos heredarán la tierra”. Los que se comprometen en el cuidado de esta “Casa común” que es la isla de Mallorca y la quieren proteger y defender de los que la venderían por intereses corruptos.

“Dichosos los misericordiosos (los que se sitúan cerca de los que sufren, los que saben perdonar, los que aman con ternura), porque ellos alcanzarán misericordia”. Esta es nuestra identidad en un mundo que a veces parece ha perdido el corazón. 

“Dichosos los que trabajan por la paz y los perseguidos por la justicia (por atrevernos a cambiar las estructuras pecaminosas que oprimen a los pobres…) Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos”.

Este es el Libro abierto en brazos del Niño Jesús  que nos muestra la Virgen de Lluc. De la A a la Z, resumen del  evangelio,  itinerario para los cristianos. Hagamos el propósito de releerlo y re-cordarlo (que significa, pasarlo por el corazón continuamente). Y así esta celebración de nuestra Patrona, en la fiesta de Todos los Santos, nos ayudará a avanzar por el camino de la santidad todos los días. Muchas bendiciones.
 

sábado, 22 de agosto de 2015

¿También vosotros os queréis marchar? (21 Tiempo Ordinario - B (Juan 6,60-69) 23 de agosto 2015)

Las dos lecturas de hoy nos piden que tomemos una decisión  en un momento particularmente difícil. Ante el espectáculo de tanta gente que abandona: Y nosotros ¿qué queremos hacer?


1ª lectura: En un momento capital de la constitución del pueblo de Dios, después de la salida de Egipto, de la travesía del desierto, de la entrada en la Tierra Prometida. Josué reúne a las 12 tribus de Israel: ¿A quién queréis servir: a los dioses de Egipto que os esclavizaron; a los dioses de la tierra que habéis ocupado: baales y astartés que se veneran con orgías y sexo sagrado…; o al Dios de nuestros padres Abraham, Isaac, Jacob, Moisés?

Josué se define valientemente: Yo y mi casa estamos bien decididos: ¡serviremos al Señor! El pueblo respondió: También nosotros serviremos al Señor: ¡es nuestro Dios, que nos ha acompañado siempre! ¡No cambiaremos al Dios de nuestros padres por una caterva de dioses extranjeros!

Y el Pueblo de Israel firmó un Pacto con su Dios, la Antigua Alianza.- Es importante que hoy también nos sepamos definir ante las generaciones jóvenes: Escoged a qué Dios queréis servir, que yo serviré al Dios de nuestros padres!

2ª lectura: Otro momento determinante: “Muchos discípulos de Jesús dijeron: Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso? Desde entonces, muchos discípulos se echaron atrás y no volvieron a ir con él”. Entonces Jesús nos pregunta lo que dijo a los Doce: “¿También vosotros queréis marcharos?”

Pregunta de tremenda actualidad. Todos tenemos parientes, amigos, conocidos, personajes públicos y privados que abandonan:  “¿También vosotros queréis marcharos?”

Aclaremos porqué la gente siente la tentación de abandonar. En tiempo de Josué, la Biblia lo dice claramente: “En Egipto no éramos libres, pero teníamos las cebollas y los ajos y las ollas de carne seguras. Ahora nos han sacado al desierto, a luchar con riesgo y penalidades por la libertad”. Tienen miedo a la libertad adulta y responsable.

En el Evangelio, conclusión del capítulo 6 de Jn proclamado en estos meses de verano: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo. Disputaban  los judíos entre sí: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”.

Durante mucho tiempo la respuesta que se daba era contra los protestantes: La dificultad está en la falta de fe en la eucaristía. Hay que creer que comulgamos el cuerpo de Cristo. Pero hoy descubrimos un sentido más profundo: “El espíritu es quien da la vida; la carne no sirve de nada”. Tampoco basta con comulgar la hostia consagrada si no vivimos del Espíritu de Jesús. “Las palabras que os he dicho son espíritu y vida”.

J.A. Pagola escribe: “«Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, algunos de vosotros no creen». Es cierto. Jesús introduce en quienes le siguen un espíritu nuevo; sus palabras comunican vida; el programa que propone puede generar un movimiento capaz de orientar el mundo hacia una vida más digna y plena.  La verdadera crisis en el interior del cristianismo siempre es esta: ¿creemos o no creemos en Jesús?¿Quiénes se echan atrás y quiénes permanecen con él, identificados con su espíritu y su vida? ¿Quién está a favor y quién está en contra de su proyecto?¿Qué queremos nosotros? ¿Por qué nos hemos quedado? ¿Es para seguir a Jesús, acogiendo su espíritu y viviendo a su estilo? ¿Es para trabajar en su proyecto?

La respuesta de Pedro es ejemplar: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna». Los que se quedan, lo han de hacer por Jesús. Solo por Jesús. Por nada más. Se comprometen con él. El único motivo para permanecer en su grupo es él. Nadie más.
Por muy dolorosa que nos parezca, la crisis actual será positiva si los que nos quedamos en la Iglesia, muchos o pocos, nos vamos convirtiendo en discípulos de Jesús, es decir, en hombres y mujeres que vivimos de sus palabras de vida”.

X. Pikaza insiste en otro aspecto: “ Necesario es el pan de trigo que los hombres han de compartir, necesaria la justicia para que ellos vivan sin matarse. Necesaria, por tanto, es también la eucaristía de pan y vino, por la que ellos reciben, regalan y comparten los bienes materiales (y en especial la comida) como signo del Dios que es Comunión en Cristo.

 Pero más necesario es el pan de la carne humana, la misma vida que se da y recibe de un modo gratuito. El hombre es el único viviente conocido que puede regalar su vida, viviendo de esa forma en unidad de amor con otros, el único que puede dar su sangre, siendo así sangre de los otros.
Comer la carne de Cristo y beber su sangre significa convertir la propia vida en alimento para los demás”.


¿Vivimos la comunión con Dios? ¿Nos lleva a comulgar con nuestros hermanos hasta dar la vida bocado a bocado?  

sábado, 1 de agosto de 2015

Un cristianismo en salida permanente (18 Domingo TO, ciclo B: Ex 16 y Jn 6,24-35)

Primera lectura: La experiencia del maná

El pueblo protesta porque Moisés lo ha sacado al desierto. En Egipto no gozaban de libertad, pero tenían aseguradas las ollas de carne, las cebollas y el pan aunque fuera duro. Prefiere la esclavitud a la libertad con sus riesgos.

Entonces  Moisés le ofrece la experiencia del maná. Alimento poco substancioso, pero que salva el mínimo vital. Provisional, no se puede almacenar ni congelar.  Exige ser compartido con los niños y ancianos. Seguramente sería una resina segregada por algunos arbustos de la península del Sinaí, al contraste entre las temperaturas bajo cero de la noche y el calor sofocante del día. Como si dijéramos: Sobrevivieron con bellotas  y bayas del bosque, con moras de torrente, con la humedad almacenada de los cactus. Pero fue providencial, verdadero don del cielo.

Después del concilio Vaticano II (50 años ya) hemos tenido la experiencia de perder las seguridades (el miedo al pecado, se deja todo a la conciencia de c/u). Añoramos aquellas iglesias llenas, cuando subíamos al santuario entre el tumulto de la gente.

Papa Francisco repite que “el cristiano tiene que estar siempre en éxodo permanente”. Aprender a vivir de la Palabra de Dios, que es espiritual. Cristianismo adulto y responsable que no se mueve por miedo al castigo, sino por un amor comprometido. Vivir en actitud de eucaristía, de comunión, de acción de gracias, de compartir gratis lo que gratis recibimos.

Evangelio: Un cristianismo más post-conciliar

“Me buscáis, no porque habéis visto signos (porque habéis tenido un proceso espiritual que os haya llevado a creer), sino porque comisteis hasta saciaros (por el interés del provecho y del beneficio materiales y espirituales que os reporta la fe)”.

“Trabajad por el alimento que perdura”. “Y ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere? Que creáis en Jesús, el Enviado”.

“¡Señor, danos siempre de este pan!” “Yo soy el pan de vida, el que cree en mí no pasará hambre, no morirá para siempre”.

No hace mucho me pidieron que dijera a un adolescente cómo tenía que orar para conseguir lo que pedía. Contesté que lo que Dios quiere es que no perdamos la confianza, aunque parezca que no nos otorga lo que pedimos.

Vivir la fe en salida de nosotros mismos (de nuestros intereses) hacia Dios y hacia los demás (especialmente hacia los pequeños y necesitados).

Vivir a la intemperie (tiempos adversos). Crecer en la fe (en nuestra adhesión personal a Jesús, aunque no lo veamos claro). “No lo hemos visto, pero creemos en Él”.

Vivir del sacramento de la Palabra de Dios, de la Eucaristía, del Compromiso con el hermano. Del Espíritu más que de la Ley. Apostar por un cristianismo post-conciliar.