lunes, 20 de noviembre de 2017

El viaje de Papá-Buelo y Mamá-Buela contado a sus nietos: Poder de resucitar (5)

 Re-lectura de la fe de los Patriarcas (Génesis 12-25)


1. La cumbre del sacrificio

            Parece que la cuesta se empinó demasiado sobre todo después de la elección de Trump. Evidentemente la crisis ya venía de atrás, tanto en Dominicana como en EEUU la política se puso bien agria, y la gente no sabía a quién votar. La empresa donde trabajaba Quin pasaba un mal momento y los más viejos empezaron a ver el futuro con incertidumbre. Las nuevas leyes inmigratorias impedían que se reunificara la familia. 
       En el entretanto los hijos habían crecido y no todos siguieron el camino correcto. Una de las muchachas se enamoró de un tipo irresponsable que vivía en la calle…  El mayor fue encarcelado por un asunto de drogas y, después de muchas gestiones infructuosas, deportado a Dominicana. Cuando los padres viajaron a la isla, se encontraron las lomas de su campo desoladas. Ahora que tenían escuela y liceo, no hay alumnos suficientes. La capilla, que fue la primera en tener sagrario, no tiene quién lo cuide. Ahora que han conseguido carretera, los campesinos han bajado a la ciudad…
      Después de conseguirse unos ahorritos con tantos sudores, no encuentran dónde invertir con un poco de seguridad. Se vertieron lágrimas ante el derrumbe de tantos proyectos. ¿Valdría la pena tanto sacrificio o sería mejor echarse atrás?
"El Señor provee", dijo Papá Quin, bajito, como si rezara el rosario. "Esta es la loma del sacrificio donde el Señor provee".
     Mamá Mery dijo: "Vamos a bautizar a la primera nieta con el nombre de MORIA. Se lo merece: El monte del Sacrificio donde el Señor provee".
           
     El viejo Quin levantó la vista cansada hacia las estrellas, desde la loma se divisaba un amplio horizonte con la ciudad que velaba con muchas lucecitas  prendidas, y suspiró: "-Pues no nos quedará más remedio que resistir, buscar un rincón en la ciudad y continuar avanzando a tientas. Si el Señor me pide este sacrificio a mis años no me puedo negar... Volveré a empezar, aunque ya no sirva para gran cosa... "
     Como mamá Mery andaba medio enferma de los nervios, el abuelo pidió al hijo más pequeño que leyera Hebreos 11: "Por la fe respondió Abrahán al llamamiento de salir para la tierra que iba a recibir en herencia, y salió sin saber adónde iba. Por la fe emigró a la tierra prometida como un extranjero... Por la fe recibió vigor para fundar una descendencia con Sara, aunque le había pasado la edad... Con fe murieron todos éstos, sin recibir lo prometido, nada más viéndolo y saludándolo de lejos y confesando ser extranjeros y peregrinos en la tierra... Por la fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac, y era su hijo único... estimando que Dios tiene poder hasta para levantar de la muerte... "


2. Analicemos la situación: Las minorías abrahámicas

    El famoso obispo brasileño Helder Cámara, después de recorrer medio mundo, escribió que hay una energía moral liberadora a punto de estallar. Son “las minorías abrahámicas”.

  “Fíjense en ese grupo de hombres, de cualquier país, de cualquier raza o religión. Es fácil, es posible encontrar hoy algunas personas, una minoría, que no se tienen por mejores, ni por más grandes, ni por más inteligentes que los demás, pero que han sido marcados por el mismo Dios. Son hombres nacidos para los demás, para la dedicación, para la entrega, para darse sin cálculo ni medida.

   Me dirán: ¿Cómo esperar que esas minorías llenas de buena voluntad, de entrega, pero totalmente desprovistas de fuerza, consigan derribar pacíficamente las estructuras de la esclavitud? Yo les contesto que si, sin admitir demoras, los hombres de buena voluntad hicieran el esfuerzo de descubrir y de poner en relación las minorías abrahámicas de cada región, de cada país, de cada continente, a nivel internacional, quién sabe si no desencadenaríamos, arrancando del amor y persiguiendo el bien de la humanidad, una fuerza comparable a la de la energía nuclear…

     Si me preguntan por qué llamo a estas minorías “abrahámicas”, les diré que porque, siguiendo el ejemplo de Abrahán, tienen que esperar contra toda esperanza”[2]


En resumen, ¿quién es, entonces, hijo de Abrahán?
Abrahán es todo aquel que, en nombre de su fe en Dios y por causa de su amor a la vida, se levanta contra una situación de injusticia y de maldición creada por los hombres, y que, para cambiar esta situación, está dispuesto a abandonarlo todo, a cambiar lo cierto por lo incierto, lo seguro por lo inseguro, lo conocido por lo desconocido, el presente por el futuro.

¿Dónde está el secreto?
“Yo sé de Quién me he fiado” (2 Tim 1,12), Dios, que siempre cumple sus promesas.

Este es el viaje del patriarca Abrahán y la matriarca Sara.
El viaje de papá Quin y mamá Mery, nuestros abuelos en la fe.
Tu viaje y el mío, que empezó hace miles de años y continuará mientras haya hombres y mujeres que caminen –en presencia del Señor- y quieren construir una Tierra prometida para todo el pueblo.


                                                    PARA ORAR: El sacrificio de Isaac (Gn 22)

                                                                                        
Acabemos comentando las palabras-clave de la obediencia de Abraham:
Aquí estoy”. “El Señor proveerá”. “Nuestro padre y nuestra madre en la fe”. “Él puede resucitar de la muerte”. “Esperar contra toda esperanza”.

¿Qué te han enseñado estas lecturas bíblicas sobre la fe de nuestros patriarcas y matriarcas?



[1] Usaremos sobre todo Reynés, MSSCC, J.,  Génesis. Lecturas liberadoras de la Biblia. Amigo del Hogar. Santo Domingo, 1993, ps. 75-96, que hace una relectura dominicana del librito de C. Mesters, Abrahán y Sara. Paulinas. Madrid, 1981.

[2] Cámara, H., El desierto es fèrtil. Síguee. Salamanca, 1972.

sábado, 18 de noviembre de 2017

El viaje de Papá-Buelo y Mamá-Buela contado a sus nietos: ¿Cuándo llegará el tiempo de reir? (4)



Re-lectura de la fe de los Patriarcas (Génesis 12-25)                                       
1. Tercer Proyecto: Los buenos tiempos

      Su amor se hizo tan fecundo que parieron más de lo que hubieran deseado. Por cada don recibido dieron gracias al Señor. No dejaron de frecuentar la iglesia participando activamente en un grupo hispano. Se propusieron con mucho esfuerzo que los hijos estudiaran en una escuela católica. Sus sueldos eran bajos y siempre sintieron que eran ciudadanos de segunda. 
   En su contacto con los hispanos, a veces se planteaban preguntas muy serias. Decían: "¿Por qué ha de haber tantas diferencias en el mundo? ¿Por qué reina la violencia y la muerte entre nosotros? El trabajo ¿es una maldición o una bendición divina, que los ricos impiden que llegue hasta los infelices? ¿Cómo se explica que trabajemos tanto y cobremos tan poco? ¿Por qué falla la comprensión en tantos hogares y hay tantos enfermos, mientras los remedios quedan fuera de nuestro alcance? ¿Cuál será el futuro de nuestra juventud?"
     Papá Quin explicaba algo de lo que aprendía en un curso para animadores comunitarios y juntos buscaban la respuesta en las primeras páginas de la Biblia (Gén 1-11).
   Así descubrieron que el mundo es una babel, o sea, un tollo. Queremos dominar, ser dueños del mundo como si fuéramos Dios, subir sobre las espaldas de los demás. No entendemos su lenguaje  porque no los miramos a la cara como personas que son.
     Los viejos decían: "Se cumplen las profecías", “el cambio climático lo ha reburujado todo”, “nos gobiernan muchachos”, “nadie se compadece del pobre”… “¿Será que vuelve el diluvio?” La maldad crece igual que el lodo después de una tormenta tropical. Hay gente que usa y abusa de las cosas de Dios y de la religión en provecho propio.
Gobierna la ley de Caín. "¿Tú me das un golpe? Pues yo saco el machete y te parto la cara". ¿A esto se le llama progreso?
     El pecado original, explicaba Papá-Buelo, es como el gusano que come la raíz de un árbol y lo mata. Nos separamos de Dios, no escuchamos su Palabra, alargamos la mano a todo lo prohibido... Si no reconocemos a Dios como Padre, ¿a santo de qué vamos a reconocer a los otros como hermanos?
           
   Los muchachos crecían a buen ritmo y se abrigaban esperanzas. La investidura presidencial de Barack Obama de 2009, presidente negro, se celebró con el lema de  "un nuevo nacimiento de la libertad". Acudieron más de un millón de personas, parecía llegado el tiempo de reír. Prometieron defender a los más vulnerables, una ley de inmigración más abierta, buscar la paz entre las naciones con un nuevo estilo.
      Claro que no faltaron quienes pedían un gobierno más fuerte y decían que los yanquis no cambian. “Ya somos viejos para hacernos ilusiones".
     Papá Quin recordaba la historia de Abrahán y Sara que el compadre Sergio les leía en New York. Como ya tenía la vista muy gastada, mamá leía en voz alta para toda la familia: "Sara se rio por lo bajo, pensando: Cuando estoy seca, ¿voy a tener placer, con un marido tan viejo? Pero el Señor dijo a Abrahán: ¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: ¿Cómo voy a tener un hijo a mis años? ¿Hay algo difícil para Dios?" (Gn 18, 13-14).
     A los pequeños les encantaba ver que mamá Mery se echaba a reír, y preguntaban qué cuántos años tendría Abrahán por aquel entonces. El abuelo siempre respondía lo mismo: "Más de cien años, muchachos. Toda una vida, toda una historia... "
    Bailaban de alegría al comprobar que Dios se acuerda de los pobres. El sueño de conseguir una familia, una tierra, una comunidad... estaba a punto de realizarse. Cualquiera diría que el viaje estaba a punto de acabar. Habría un futuro para sus hijos.

2. Analicemos la situación:

     J. J. Sánchez (de la comunidad santiaguera del Guano) escribió una carta en 1982 que se pretendía paradigmática de lo que pasaba en general:
     “Hay una comunidad sedentaria y nómada, amante de la libertad y el progreso, laboriosa y humilde. Una comunidad que se disgrega para existir y dispersar en viajes al vapor por mar y cielo, para existir en barriadas marginadas de campesinos sin tierra. Hoy, disgregada, crecen en ella hombres, mujeres y niños que comienzan a perder la fe en sus organizaciones. Muchas veces he oído clamar a los ancianos: “Lo mejor es no votar por nadie. No podemos seguir como pavos electoreros”.
     Hay una comunidad situada en la frontera de una gran mina de cascajo, de donde sale una flotilla de camiones del Ayuntamiento de Santiago para asfaltar barrios residenciales. Hay una comunidad donde la lámpara humeadora es luz. Donde el río sucio es acueducto. El precipicio es carretera. El lodo o polvo es pavimento y el camino es play.
     Hay una comunidad donde decir la verdad es ser agitador o comunista y hacer promesas incumplidas es ser demócrata. Donde por ser pobre y sin influencias no se construyen obras.
Hay una comunidad de carne y hueso, no somos pavos con plumas y carne. Somos seres humanos con cuerpo y alma.
     Es que mi campo, con los que se fueron y dejaron su estilo de vida, su amor al trabajo. Sus votos en las urnas, se sigue preguntando: ¿Hasta cuándo amasaremos lodo? ¿Hasta cuándo no tendremos la tierra? ¿Hasta cuándo será la luz de humo y luna? ¿Hasta cuán el deporte será la nada? ¿Hasta cuándo el agua será impura? ¿Hasta cuándo durará el triste éxodo hacia Nueva York?
      Ahí va mi comunidad. Se volvió campesino sin tierra que vive marginado, que vuela como ave viajera lejos de su nido con pichones o sin ellos. Mírala, se volvió tórtola que quiso hacer su nido colectivo detrás de la alambrada sur, norte, este y oeste”[2].

  • Virgilio Apolinar (Polo) visitó El Guano 7 años después para decir que “El Guano es retrato fiel del campo dominicano… Luego nos preguntamos por qué han crecido tanto los barrios marginados. El campo maltratado y olvidado nos dará la respuesta”[3].
  • ¿Qué opinan ustedes de este diagnóstico en el día de hoy? 


          Abramos la Biblia: Escuchemos la risa de Sara (Gn 18,1-15)

 
Este capítulo encierra una esperanza muy grande para los pobres. Abrahán y Sara creyeron y el milagro se realizó. Nació un hijo de aquellos troncos secos, al que pusieron el nombre de Isaac que significa: “Dios me ha hecho reír, me ha hecho bailar de contento”.

“Para darte cuenta del sentido de todo esto, piensa en lo siguiente: Tú eres Abrahán, casado con Sara. Sara es este pueblo pobre e ignorante. Te llega la llamada de Dios que dice: “¡Tienes que creer en Sara! ¡De ella es de quien va a nacer el futuro!” Tú tal vez creas, pero te aseguro que el primero que va a reírse es Sara, ¡el propio pueblo! De hecho hoy hay mucha gente desconfiada como Sara y se ríe. Se ríe de sí misma y de los otros que intentan construir un futuro mejor para sí mismos y para los demás. No creen que de ellos pueda nacer algo que valga la pena. Prefieren a Eliezer o a Ismael. No creen que pueda nacer Isaac… ¡Quién sabe si no te has reído de ti mismo creyendo que es inútil trabajar por el futuro de los otros! Pero para realizar el futuro del propio pueblo, de este pueblo en que nadie parece querer creer, ni siquiera el propio pueblo”[4]



                PARA ORAR: La oración de Abraham de intercesión (Gn 18).

La oración de Abraham de intercesión (Gn 18).
Los Santos Abraham y Sara
Con gran valentía, Abraham plantea a Dios la necesidad de evitar la justicia sumaria: Si en la ciudad hay inocentes, estos no pueden ser tratados como culpables. No se limita a pedir la salvación para los inocentes. Abraham pide el perdón para toda la ciudad y lo hace apelando a la justicia de Dios: por amor a los cincuenta justos que hay en él. Obviamente no se pueden tratar a los inocentes como a los culpables, esto sería injusto, es necesario, sin embargo, tratar a los culpables como a los inocentes, realizando un acto de justicia “superior”, ofreciéndoles una posibilidad de salvación. Abraham no pide a Dios una cosa contraria a su esencia, llama a la puerta del corazón de Dios conociendo su verdadera voluntad. Es el perdón el que interrumpe la espiral de pecado, y Abraham, en su diálogo con Dios, apela exactamente a esto… y según es más pequeño el número, más grande se revela y se manifiesta la misericordia de Dios.
Así, por la intercesión de Abraham, Sodoma podrá ser salvada, si en ella se encuentran tan sólo diez inocentes. Esta es la potencia de la oración. Con su súplica, Abraham está prestando su propia voz, pero también su propio corazón, a la voluntad divina: el deseo de Dios es misericordia, amor y voluntad de salvación
La necesidad de encontrar hombres justos en la ciudad se vuelve cada vez más, en menos exigente y al final sólo bastan diez para salvar a la totalidad de la población. Y en la realidad enferma de Sodoma y Gomorra aquel germen de bien no estaba.
Pero la misericordia de Dios en la historia de su pueblo se amplía más tarde. El profeta Jeremías dirá, en nombre del Omnipotente, que basta sólo un justo: “Recorred las calles de Jerusalén, mirad e informaos bien; buscad por sus plazas a ver si encontráis un hombre, si hay alguien que practique el derecho, que busque la verdad y yo perdonaré a la ciudad” (Jer 5,1). Ni siquiera esto basta, y Jerusalén cae bajo asedio de los enemigos. Será necesario que Dios se convierta en ese justo. Y este es el misterio de la Encarnación: para garantizar un justo, Él mismo se hace hombre. Entonces la oración de todo hombre encontrará su respuesta , entonces todas nuestras intercesiones serán plenamente escuchadas.
(Benedicto XVI, 18/05/2011)


[1] Usaremos sobre todo Reynés, MSSCC, J.,  Génesis. Lecturas liberadoras de la Biblia. Amigo del Hogar. Santo Domingo, 1993, ps. 75-96, que hace una relectura dominicana del librito de C. Mesters, Abrahán y Sara. Paulinas. Madrid, 1981; cfr. también Feliz Lafontaine, A., "Resistir y autoafirmarse... Releyendo la Historia de Agar desde la Resistencia de algunas Mujeres de Los Alcarrizos y Pedro Brand" en CIB/SD 96. 
[2] Resumen de la carta publicada en Amigo del Hogar 427(1982)128-129.
[3] La Información, 12/05/1989.
[4] Mesters, 97-98.

martes, 14 de noviembre de 2017

El viaje de Papá-Buelo y Mamá-Buela contado a los nietos: Ser bendición para los demás (3)



Re-lectura de la fe de los Patriarcas  (Génesis 12-25)               


 1.  Segundo Proyecto: Una familia que camina en presencia del Señor   
      A Mamá-Buela se le ocurrió lo del matrimonio por conveniencia. "Así muchos lograron visa, residencia, un puesto de trabajo más seguro... "
     El abuelo se casó con una mulata puertorriqueña, que se las sabía todas. La conoció dos días antes de pasar por el civil, pero no faltó el flu de etiqueta, ni el reportaje fotográfico de la ceremonia, el hotel y la cama nupcial. Seguramente Quin se pasó un montón porque había bebido mucho, ella parecía dispuesta y el contrato no tenía límites bien definidos. De esta relación nació el primer chamaquito, pero Papá Quin se encontró en la calle, solo en el vientre de una ciudad desconocida, con un idioma que se le resistía. 
     Sin saber cómo ni dónde, un día se fue a encontrar con Dios. Cuando se ha caído tan hondo, ya solo se puede remontar. Comprendió que su vida era una farsa. Estaba disgustado consigo mismo. Aquello no era amor, sino interés, y, además, no podía recibir lo más grande. Así que pensó en llamar a Mery, la dominicana, esposa de su juventud. 
     Ella viajó contenta después de esperar una eternidad, decidida a compartir lo que fuera pero en pareja. Pronto quedó embarazada. La risa volvió a iluminar aquel apartamento frío y oscuro del Bronx, a donde se habían mudado. Juntos aprendieron otra vez a alabar al Señor, a caminar en su presencia, y todo cobró sentido. 
     El compadre Sergio volvió a leerles la historia de Abrahán y Sara: "Saray, la mujer de Abrán, no le daba hijos; pero tenía una sierva egipcia llamada Hagar. Y Saray dijo a Abrán: Llégate a mi sierva a ver si ella me da hijos. Abrán aceptó la propuesta... Pero Dios replicó: No; es Sara quien te va a dar un hijo" (Gn 16, 1-2; 17, 19).
    Mamá comentaba: "Es lo mismo que nos pasó a nosotros, Joaquín. Abrahán no ha muerto, sólo ha cambiado de nombre. Antes teníamos un proyecto individualista e interesado. No respetábamos el matrimonio. Ahora estamos aprendiendo lo que significa ser hijos de Abrahán y confiar en el Señor. Éramos sólo dos emigrantes en tierra ajena. Ahora empezamos a ser una familia que camina como Pueblo de Dios".

      2. Analicemos la situación: Bendición para los demás

        Monseñor Ramón de la Rosa, que por entonces era obispo auxiliar de Santo Domingo, visitó  la Gran Manzana para celebrar la fiesta de La Altagracia con la colonia dominicana: “Dominicanos, somos bendición de Dios en este país. Vamos a serlo de verdad. Vamos a tomar este compromiso en serio.
     Es cierto que algunos de los nuestros se han descarrilado: La ambición desmesurada y el choque con una nueva cultura los desviaron. Pero esos no son la mayoría, ni su conducta debe acomplejarnos. 
     Algunos han actuado mal, pero la mayoría. Incluso sus familiares, son bendición de Dios. En cada hogar dominicano debe haber una Biblia, un crucifijo y una imagen de La Altagracia, como señal de su pertenencia a esta Iglesia viva. Cada dominicano debe participar activamente en la vida de la Iglesia norteamericana: es la Iglesia en la que están viviendo ahora… Conserva y aporta a este país tu fe, tus valores de hombre alegre, trabajador y acogedor, amante de la familia.
Conserva y aporta tu música vibrante. Aprende también inglés, pero preocúpate de que tus hijos aprendan también el español… Recibe de este país todo lo bueno que tiene y aprende a rechazar cuanto tiene de negativo. Has venido a producir bienes. Toma entonces ese objetivo como responsabilidad y trata de alcanzarlo. 
     Los latinos pueden aportar una manera nueva de manejar el dinero; hay que producir riquezas, pero con un sentido social y de solidaridad. Los bienes no se pueden adquirir haciendo daño o aplastando a otro… La solidaridad con los que permanecen allá debe mantenerse. Hay que ser solidarios, y cuando las condiciones lo permitan, invertir en nuestro país y producir con sentido social. 
     Amen a la Virgen de La Altagracia en esta tierra, porque ella vino con ustedes”.

Comentar las señales de pertenencia a la Iglesia que propone monseñor.
Comentar los valores dominicanos y los valores sociales que señala. 

¿Participamos activamente en la vida de la Iglesia?
En resumen, ¿a los dominicanos se nos considera bendición o maldición allá donde estamos?


Abramos la Biblia: Conozcamos a Hagar, la egipcia (Gn 16)


“Te prefiero compartido”, decimos muchas veces. Pero Dios no acepta la falta de fe.
“Y nuevamente Abrahán optó por Dios, cambió lo seguro por lo inseguro y recomenzó todo de nuevo, ¡a los cien años de edad! Desistió de querer encajar a Dios en su propio proyecto e intentó encajar él mismo dentro de la visión de Dios que él, por ahora, no entendía. Caminaba a oscuras. Su única luz era la promesa divina que le hacía creer en Dios, en Sara y en sí mismo, sin saber cómo”[2] 


PARA ORAR: Dios escucha a Ismael (Génesis 21,17)
 

     Muchas veces nosotros también buscamos hacer la voluntad de Dios a nuestra manera y luego le pedimos que nos dé el visto bueno. Tenemos miedo de decirle a Dios, “Que se haga tu voluntad”. Preferimos hacer algo nuestro y luego decir a Dios, “Por favor, bendice esto que estoy haciendo”. Abraham sintió angustia despidiendo a su hijo. ¿Cuánto dolor nos causamos por no hacer la voluntad de Dios? ¿Por no escucharlo, tener fe y seguirlo cuidadosamente? 

     Hasta el día de hoy se sigue pagando el precio por el error que Abraham y Sara cometieron al buscar un hijo por medio de Agar, ya que los descendientes de Ismael (los árabes) y los de Isaac (los judíos) son enemigos hasta la actualidad. Sin embargo, Dios puede, si es su voluntad, trabajar con nuestros errores, convirtiéndolos en bendición. Dios prometió bendecir a Ismael, haciendo de él una gran nación, por su relación con Abraham (“porque es un hijo tuyo”, 21.13).

    ¿Podemos considerar el llanto de Ismael en el desierto como una especie de oración? A veces el llanto puede ser la única oración que podemos pronunciar. Romanos 8.26-27 dice que en nuestra debilidad humana “no sabemos qué pedir…" pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios”. A veces los “gemidos” del Espíritu traducen la angustia de los hijos de Dios, llevando nuestras preocupaciones ante el Padre. Y Él nos comprende.


[1] Usaremos sobre todo Reynés, MSSCC, J.,  Génesis. Lecturas liberadoras de la Biblia. Amigo del Hogar. Santo Domingo, 1993, ps. 75-96, que hace una relectura dominicana del librito de C. Mesters, Abrahán y Sara. Paulinas. Madrid, 1981; cfr. también Feliz Lafontaine, A., "Resistir y autoafirmarse... Releyendo la Historia de Agar desde la Resistencia de algunas Mujeres de Los Alcarrizos y Pedro Brand" en CIB/SD 96.  
[2] Mesters, l.c. 93-94.

lunes, 6 de noviembre de 2017

El Viaje de Papá-Buelo y Mamá-Buela contado a sus nietos: No podemos esclavizarnos (2)


                       
 Re-lectura de la fe de los Patriarcas (Génesis 12-25)1. Primer Proyecto: Las tentaciones de NY

            
           Cuando papá Quin llegó a Manhattan era un hombre joven. Quedó deslumbrado por el tren de vida americano, y en su corazón decidió buscársela como un toro.
            "Voy a ser como uno de ellos", pensó. Aceptó los trabajos más duros y las situaciones más humillantes. Buscando resolver, se metió en negocios con la mafia y no le hizo ascos a la droga ni a otras clandestinidades... Llegó a dormir en la calle, ajumao, calentado por los brazos de mujeres de una noche.
            De ese camino sin retorno lo salvó el compadre Sergio, que era diabético y no podía trabajar. Muchas tardes se dejaba caer por el barrio, abría la Biblia y acababa leyéndole la historia de Abrahán:
            "Abrahán le dijo al Señor: Señor, ¿de qué me sirven tus dones si soy estéril y Eliezer de Damasco, según la costumbre del país, será el amo de mi casa? Pero el Señor le contestó: No confíes más en las costumbres que en mí. No te heredará un extranjero, sino uno salido de tus entrañas" (Gn 15, 2-4).
          "Mira, Quin", le decía Sergio con aquella voz medio apagada. "Todos nosotros llegamos aquí emigrando como Abrahán y Sara. Estamos tentados de seguir un modo de vida extraño y brillante, como el patriarca que confiaba dejar su herencia al extranjero Eliezer. Sí, ya sé que muchos venderían su alma por ganar dinero fácil. Pero no te olvides que esto no fue lo que nos trajo aquí. Tú haz lo que quieras, pero yo no olvido lo que aprendí de mis viejos. Rema contra corriente, si quieres llegar a buen puerto; rema a brazo partido, aunque tengas que hacerlo en solitario... Aquí en New York hay demasiadas tentaciones".

2. La juventud dominicana en NY
           Informe que A. Fortunato (delegado de la juventud dominicana en NY) llevó a un Congreso organizado por Sábado Cultural y Convivencia:
           “Los jóvenes dominicanos que residen en EEUU viven en un desasosiego, que se fundamenta en la alta tasa de criminalidad, originada por la grave crisis económica y la secuencia de vicios que la corroen, como el uso, tráfico y consumo de drogas, pandillas que se disputan el mercado y en incesantes atracos a mano armada, con sus consecuencias de muertes y desapariciones, sin que las autoridades estén en capacidad para frenar esta situación.
               En cuanto a la educación se pretende aislar al máximo a los jóvenes pertenecientes a los grupos minoritarios, de no permitirles su pleno desarrollo intelectual. La educación no tiene como uno de sus objetivos principales resaltar los valores propios del individuo, sino que al contrario, trata de desnaturalizarlos, y propio de la superestructura de este sistema presenta sus valores como supremos. 39.3% de los estudiantes que desertaron de los liceos de la ciudad de NY son de origen latino.
              A pesar de que más de 25 millones de la población total de EEUU es negra, existe un racismo institucionalizado contra la comunidad latina y de manera particular contra los dominicanos. Esto se refleja en los pésimos trabajos y los bajos salarios que tienen, obligando a vivir a nuestros hermanos en condiciones deprimentes”[2].


Analicemos la situación

¿Conoces algunos jóvenes que vivan en el extranjero?
¿Qué te parece el diagnóstico publicado en 1989? ¿Qué cambiarías?
Comenta las palabras del periodista Vianco Martínez:        “La partida es el eterno  destino de los dominicanos. La nuestra parece una patria en transición, una eterna parada de guaguas, un permanente baile de despedida”[3]



Abramos la Biblia: Conozcamos a Eliezer de Damasco (Gn 15,1-6)

Como Abraham no tenía hijos, decidió adoptar a este extranjero,según  cos-tumbre de la época. Pero Dios no quería que se apoyara más en una costumbre que en Dios, en Sara y en sí mismo.

Comenta esta frase: “La libertad hay que conquistarla como lo hizo Abrahán, hay que trabajarla, no cae del cielo, es difícil de alcanzar, es punto de llegada y es meta”[4].

Lo que se jugaba: “Tenía que elegir entre Eliezer, el heredero designado, y un posible hijo que nacería de sus entrañas; entre una costumbre segura y aprobada de la época y una promesa vaga y sin garantía; entre su propio proyecto y el de Dios, que caminaba con él. Para ser fiel a este Dios, tenía que cambiar lo seguro por lo inseguro, dar un paso en la oscuridad y empezar a navegar contra corriente. El futuro que Dios le prometía tenía que nacer del propio Abrahán. No estaba permitido buscar un sustituto”[5]

¿Tú procuras conocer el pasado de tu familia, el legado de tu pueblo? ¿Te animas con el ejemplo de los mayores?
¿Crees que eres esclavo de las costumbres y las modas?

Oremos con Gn 15,2-6:  Quejarse a Dios ya es un modo de orar
«Esperando contra toda esperanza, Abraham creyó y llegó a ser padre de muchas naciones» (Rom 4,18)... Es bella la virtud de la esperanza; nos da tanta fuerza para ir en la vida. Pero es un camino difícil. Y llega el momento, también para Abraham, de la crisis de desaliento... El tiempo ha pasado, pero el hijo no llega, el vientre de Sara permanece cerrado en su esterilidad. Y Abraham, no digo que pierde la paciencia, sino se queja ante el Señor. Y esto aprendemos de nuestro padre Abraham: quejarnos ante el Señor es un modo de orar: “Señor, respondió Abraham, […] yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco (Eliezer era quien gobernaba todas las cosas)”...  Entonces el Señor le dirigió esta palabra: “No, ese no será tu heredero; tu heredero será alguien que nacerá de ti”. Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: “Mira hacia el cielo y si puedes, cuenta las estrelles... Así será tu descendencia”. Abraham creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación» (Gen 15,2-6).
La escena se desarrolla de noche, afuera está oscuro, pero también en el corazón de Abraham está la oscuridad de la desilusión, del desánimo, de la dificultad de continuar esperando en algo imposible... ¿Cómo continuar confiando?
Ya este reclamo suyo es una forma de fe, es una oración. .. La fe es también luchar con Dios, mostrarle nuestra amargura, sin “pías” apariencias. “Me he molestado con Dios y le he dicho esto, esto, esto” Pero Él es Padre, Él te ha entendido: ve en paz. ¡Tengamos esta valentía! Y esto es la esperanza. Y la esperanza es también no tener miedo de ver la realidad por aquello que es y aceptar las contradicciones.
Abraham pues, en la fe, se dirige a Dios para que lo ayude a continuar esperando. .. Y aquel signo que Dios dona a Abraham es una invocación a continuar creyendo y esperando: «Mira hacia el cielo y cuenta las estrellas […] Así será tu descendencia» (Gen 15,5). Es todavía una promesa, es todavía algo de esperar para el futuro. Dios saca afuera de la carpa a Abraham, en realidad de sus visiones restringidas, y le muestra las estrellas. Para creer, es necesario saber ver con los ojos de la fe; no solo estrellas, que todos podemos ver, sino para Abraham deben convertirse en el signo de la fidelidad de Dios.
Si también a nosotros nos queda como única posibilidad mirar las estrellas, entonces es tiempo de confiar en Dios. No hay una cosa más bella. La esperanza no defrauda”                      
(Catequesis del Papa Francisco[6]) 






[1] Usaremos sobre todo Reynés, MSSCC, J.,  Génesis. Lecturas liberadoras de la Biblia. Amigo del Hogar. Santo Domingo, 1993, ps. 75-96, que hace una relectura dominicana del librito de C. Mesters, Abrahán y Sara. Paulinas. Madrid, 1981; cfr. también Feliz Lafontaine, A., "Resistir y autoafirmarse... Releyendo la Historia de Agar desde la Resistencia de algunas Mujeres de Los Alcarrizos y Pedro Brand" en CIB/SD 96. 
[2] Amigo del Hogar 505(1989)36-37.
[3] El Nacional, 18/11/1990.
[4] Ávila, Rubén, Biblia y liberación. Paulinas. Bogotá, 1973.
[5] Mesters, C, l.c. 88.
[6] https://www.portaluz.org/papa-francisco-valora-el-orar-como-abraham-para-fortalecer-la-esperanza-2062.htm