lunes, 20 de junio de 2011

Novena Digital a los Sagrados Corazones: P. Joan Arbona

Mes de Junio, mes del Corazón de Jesús para la Iglesia, y para nosotros: mes de los Sagrados Corazones.

Sí, en plural, cuántas veces lo habremos repetido. Parece que decir Corazón de Jesús o Corazón de María es más fácil para la mayoría de gente o, por el contrario, es una novedad, y la gente no lo entiende o les sorprende o les resulta más complicado. Pero incluso a veces hermanos de la misma Congregación, lo pronuncian mal. No digamos gente de Iglesia, nuestros feligreses, sacerdotes, Obispos y hasta un Santo Padre que al saludarle respondió: " ah misioneros del Sagrado Corazón?" Le respondieron: " no, de los Ss.Cc.", y añadió: " ma... è lo stesso". Pues no, Santo Padre, no "es lo mismo".

¿Recuerdan que este dircurso ja lo tuvo el Fundador de joven con su ayo espiritual Hno. Trigueros? Preguntó: ¿Dice que seré Misionero del Corazón de Jesús o de los Sagrados Corazones? Y el Hno. profeta matizó: "De los SS. Corazones".

¿Qué tendrá de profético, evangélico, novedoso este "PLURAL"?

Y cada uno tendría que poder hacer su sincera y familiar reflexión en este mes.

Son dos amores unidos: Amor de Hijo y amor de Madre. Amor de varón y amor de mujer. Amor más completo, más cercano al Trinitario que es la plenitud. Amor divino y amor humano. Amor sublime, profundo y amor tierno, cercano. Que nos hace descubrir y sentir la belleza del amor creador. Amor del padre-madre de Isaías, de los salmos, de la parábola del Padre misericordioso, de la mujer adúltera, del perdón a los que le están ajusticiando, de la promesa al ladrón que reconoce su inocencia...

Amor de Pentecostés, amor de la Primera Comunidad. Amor de la Iglesia-Madre.

¿Y cómo podremos saber si estamos en sintonía con este amor que el P. Fundador nos exige: "Ámense como los Ss.Cc. se aman y nos aman"? Descubriendo la familia, la Comunidad, la comunión y discerniendo si estamos en este proceso. Y creyendo que el amor de Dios es gratuito, generoso, sin medida, universal, siempre plural, nunca solitario. Y si vamos declinando: El Padre es el YO, el Hijo es el Tú y el Espíritu el NOSOTROS.

Y con esta convicción repasaremos las actitudes de amor del matrimonio bien vivido que habla de "nuestros" hijos, pero cuando hay bronca:de "tus" hijos... En la familia, en la comunidad, en los grupos apostólicos la mayoría de veces se habla de nosotros y "ellos", signo que no hemos descubierto el amor de los Sagrados Corazones que son iconos de Comunidad, comunión total al estilo de la Trinidad. Ellos nos ayudan a superar individualimos y a crear familia, comunidad, Iglesia...

Cuando acompañamos nuestros grupos de Laicos M.Ss.Cc. o de Concordia, o eclesiales, nuestro ideal, nuestra utopía nos tendría que exigir proyectar hacia este "plural", el "nosotros". En los Hechos de los Apóstoles se nos dirá: "El Espíritu Santo y NOSOTROS..." También el Corazón de Jesús y de María, no son un yo y un tú, son un NOSOTROS...

Que este mes de los Ss.Cc. y preparación al Capítulo General, el fuego del Espíritu nos purifique, "sane nuestras heridas", como hemos rezado en la oración pre-Capitular, y nos convenza de que nuestra gente nos exige este testimonio. Hagamos del "nosotros" opción de vida. Descartemos de nuestro vocabulario el "ellos". Miremos más lo que nos une que lo que nos separa. Que tengamos una mirada más de Dios que de los hombres. Que nos convenzamos de aquello tan básico que nos presenta en el Evangelio la liturgia de la Trinidad en Jn. 3, 16-18: "Dios amó TANTO al mundo... envió a su Hijo a salvar, no a condenar". Que nuestro crecimiento en la fe y en el AMOR de Dios manifestado en los Sagrados Corazones nos haga discípulos y misioneros del amor del "Dios compasivo y misericordioso lento a la cólera y rico en bondad".

Así entenderemos lo que significa vivir la espiritualidad que el P. Fundador nos dejó en herencia y que nosotros debemos tener la osadía de traducir a nuestras culturas y a nuestro HOY y AQUÍ. Será un Carisma vivo, dinámico y que sigue actual y dando verdaderos frutos en nuestra sociedad.

Cordialmente, Joan Arbona msscc, misionero en la Patagonia Argentina y con la ceniza del volcán Puyehue en los pies.

viernes, 17 de junio de 2011

CORAZóN DE JESúS, LA IMAGEN MáS BELLA (Novena digital)


Ya hemos cruzado la mitad de Junio. Estamos a pocos días de estrenar el Verano, la estación de los calores. Otros años hemos hecho Novenas y Triduos al Sagrado Corazón o al Inmaculado Corazón de la Madre, coronamos el curso con la Fiesta de los Sagrados Corazones.

Se me ocurre que este año podríamos celebrar una Novena Digital. Invito a todos y a todas los devotos del Sagrado Corazón, los que se identifican con la Espiritualidad del Traspasado, los que han puesto su Esperanza en los Corazones de Jesús y de María, los JLmsscc, los LMSSCC... Colguemos nuestra imagen preferida, si es verdad que creemos que el Sagrado Corazón es la Imagen más bella del Amor de Dios, que el Traspasado es la que nos habla más elocuentemente de su Misericordia, que los Corazones unidos de Jesús y María expresan la Utopía de la Iglesia y la Esperanza de los pobres, que es el Reino.

Colguemos la música que nos ha llegado más adentro (un hit, una canción compuesta en grupo, un video) porque “la fe es una sinfonía”.

Colguemos un texto breve, pero expresivo (una oración, una frase, un verso, una estrofa) propio o apropiado.

Entre tu música y la mía, entre tu pintura y mi símbolo, con las oraciones de todos y todas podremos convertir la red en el Oficio, la Novena, la Hora Santa de la Comunidad que supera las distancias y las diferencias. Desmintamos a los que creen que Corazón de Jesús es cosa de mojigatos y carcas. Ayudémonos entre todos a contemplar al Traspasado, desde nuestras heridas abiertas, desde el compromiso de servirlo en los traspasados de la historia.

Hagamos entre todos nuestra Novena Digital en este mes de Junio, mes del Sagrado Corazón.

miércoles, 15 de junio de 2011

EVANGELIO JUVENIL: Hacerse personas a imagen de la Trinidad (Jn 3, 16-18)

Celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad, que es el misterio central de la fe y de la vida cristiana (Catecismo de la Iglesia Católica, 234).

Pero muchos cristianos “viven como si no existiera la Trinidad” (K. Rahner). “Para muchas personas el tema de la Trinidad carece de interés. Forma parte de esas reliquias de las que hemos oído hablar, pero que tienen muy poco que ver con la vida de cada día. Tal vez sirva todavía para las personas religiosas que tienen garantizadas las necesidades básicas y que pueden darse el lujo de pensar en esas cosas. Pensar en la Trinidad sería algo superfluo y que no merece nuestra reflexión ante los angustiosos clamores de tantas personas amenazadas por el hambre, las enfermedades, el desempleo, las guerras, la falta de sentido para vivir. La Trinidad nada tendría que ver con el abandono de menores, con la falta de tierra, con la opresión de las mujeres, con la exclusión de los indígenas y negros, con el exterminio de jóvenes y niños” (I. Gebara).

Y, sin embargo, cada vez son más los que afirman que “la doctrina trinitaria contiene una fuerza explosiva para la sociedad” y “una imagen revolucionaria del mundo” ( J. Ratzinger). Algunos textos catequísticos, especialmente de A.L., afirman que LA Trinidad constituye el modelo arquetípico de la vida interpersonal, familiar, comunitaria y social. Es necesario “regresar del exilio” a la Trinidad y convertirla en la “patria de los cristianos”.

El cristiano ha de crecer a imagen de la Trinidad

Vean esta cita del magnífico libro de E. Cambón, La Trinidad, modelo social (Ciudad Nueva. Madrid, 2000): “Los seres humanos reflejamos al Padre, que en la Trinidad es fuente y origen eterno del Amor, en la medida en que somos también nosotros, personal y socialmente, fuente de amor desinteresado para los demás. Reflejamos al Hijo, que en la Trinidad es acogida transparente del Amor con gratitud infinita, en la medida en que sabemos `dejarnos amar´, acoger con gratitud el amor de los demás: no es divino solamente el dar, sino también el recibir por amor. Reflejamos en nuestra vida al Espíritu Santo, reciprocidad del Amor entre el Padre y el Hijo (según la tradición latina) y Amor del Padre y del Hijo que se desborda en la creación (tradición oriental), en la medida en que, entre los seres humanos, los sectores sociales, las Iglesias, los pueblos, existe la reciprocidad del amor, no de modo exclusivo y egoísta sino `extrovertido´, `desbordante´, abierto al bien de todos. Podría sintetizarse esta perspectiva diciendo que, para vivir en sentido trinitario, en el amor fraterno hay que tomar siempre la iniciativa, acoger siempre, unir siempre” (13).

5 leyes trinitarias

Hasta aquí lo básico, pero todavía podemos avanzar más, aunque el lenguaje sea cosa fina y el paso, a tientas. ¿Cómo sabemos si un cristiano madura según el modelo de la Trinidad? Cambón recomienda que nos fijemos en los 5 binomios que se dan en nuestras relaciones inter-personales:

Persona-relación, unidad-distinción, totalmente-totalmente, altruismo-reciprocidad, vaciamiento -plenitud.

Son como las 5 leyes de madurez en el estilo trinitario

PERSONA-RELACIÓN: “La felicidad está más en el dar que en el recibir” (Hch 20,35).

1ª ley trinitaria: “En la vida trinitaria cada persona es ella misma dándose a las otras, es ella misma a través de las otras”.

Una persona aislada no sólo es un contrasentido, sino que es el modo altruista el que le permite al ser humano realizarse plenamente. Para desarrollar la propia personalidad hay que saber “perderse” por amor para encontrarse. “Sin el amor la persona no existe”.(E. Mounier).

UNIDAD – DISTINCIÓN: “Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí” (Jn 14,11; 14,20: 10,38).

2ª ley trinitaria: “Cada persona, en el amor unitrinitario, se encuentra a sí misma en la otra, haciendo que la otra sea ella misma”.

Un indicador de la madurez trinitaria de un grupo es, no sólo la capacidad de socializar, sino también la de ser personas con individualidad propia, libres y autónomas. “La verdad es sinfónica” (H.U. von Balthasar).

TOTALMENTE – TOTALMENTE: “El que me ha visto, ha visto al Padre” (Jn 14,9).

3ª ley trinitaria: “La plenitud de Dios se encuentra totalmente en cada Persona y totalmente en la unidad de las tres”.

En cada iglesia local se hace presente la Iglesia universal. “Es necesario orar como si todo dependiera de Dios y actuar como si todo dependiera de nosotros” (C. Lubich).

ALTRUISMO – RECIPROCIDAD: “Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío” (Jn 17,10)

4ª ley trinitaria: “Las personas (y análogamente las comunidades, las instituciones, las naciones, etc.) actúan en un sentido trinitario cuando viven con los demás, para los demás, en los demás y gracias a los demás”.

Es la conjunción de estas cuatro actitudes lo que construye una auténtica compenetración.

VACIAMIENTO – PLENITUD: “Que sean uno como nosotros somos uno” (Jn 17,22).

5ª ley trinitaria: “No puede existir unidad trinitaria sin una kénosis recíproca, o sea sin el mutuo `vaciarse´, sin el `perderse´ uno en el otro por amor, que hace que cada uno sea plenamente él mismo”.

“Sólo quien ha comprendido que cada dolor debe ser transformado en nuevo amor, porque todo sufrimiento (toda kénosis) es una llamada a un amor más grande, es capaz

de `pasar de la muerte a la vida´ constantemente, recomenzando siempre. Sólo una persona que ha comprendido y vive esta dinámica de vida, puede transformarse en `constructor´ de vida trinitaria... Ya que amar trinitariamente implica el recíproco darse para que el otro sea él mismo, Dios `se retira´, `desaparece´ en la creación para `dejarle sitio´, para dejar que sea plenamente ella misma. Esto es típico de la vida trinitaria: `no ser´ para que el otro sea” (Cambón, 50-51).

Test trinitario

“Si Dios es Trinidad, el ser humano debe ser, de algún modo, trinidad también él” (G.M. Zanghí).

1. ¿Tenemos un carácter cerrado o altruista? ¿Somos capaces de perder por amor en el juego de las relaciones?

  1. Además de ser sociables, ¿tenemos una personalidad propia, libre y madura, o somos muy dependientes de los demás?

  1. ¿Cómo respetamos a los demás? ¿Les dejamos que sean ellos mismos?

  1. ¿Somos personas “constructoras de comunidad”?

  1. ¿Somos envidiosos o disfrutamos viendo felices a los demás? Nota: En la primera pintura el Espíritu Santo está figurado por la clásica paloma blanca, en la segunda por una mujer. Queremos expresar que nuestro Dios es Familia, el modelo para construir nuestras relaciones.

jueves, 9 de junio de 2011

EVANGELIO JOVEN: Pentecostés, el Viento del Espíritu (Hechos 2,1-11)

Acabamos el tiempo de Pascua

Quisiera coronar estos 50 días litúrgicos con un poema de Amado Nervo:

Jesús no vino del mundo de «los cielos».
Vino del propio fondo de las almas;
de donde anida el yo: de las regiones
internas del Espíritu.
¿Por qué buscarle encima de las nubes?
Las nubes no son el trono de los dioses.
¿Por qué buscarle en los candentes astros?
Llamas son como el sol que nos alumbra, / orbes, de gases inflamados… Llamas
nomás. ¿Por qué buscarle en los planetas? / Globos son como el nuestro, iluminados
por una estrella en cuyo torno giran. / Jesús vino de donde
vienen los pensamientos más profundos / y el más remoto instinto.
No descendió: emergió del océano / sin fin del subconsciente;
volvió a él, y ahí está, sereno y puro. / Era y es un eón. El que se adentra
osado en el abismo / sin playas de sí mismo, / con la luz del amor, ese le encuentra”.

No significa que Jesús sea una mera creación del subconsciente, un fruto de nuestras fantasías. Pero podemos llamarlo en verdad “Deseo de los collados eternos” porque él encarna el Reino que todas las generaciones buscaban a tientas. Jesús no se fue, lo encuentran quienes lo buscan en lo más profundo de nuestra interioridad (un abismo llama a Otro Abismo, rezaba san Agustín de Hipona). Quienes lo reconocen Exaltado por el Padre y lo glorifican. Nos regaló su Espíritu para que no nos sintiéramos huérfanos, y este es el Misterio que celebramos en Pentecostés.

El misterio del Viento y del Fuego

Voy a copiar un fragmento del comentario de X. Pikaza a la lectura de los Hechos de los Apóstoles 2,1-11 de este domingo:

“Según ese relato, en el comienzo está el Espíritu de Dios, que alienta como viento huracanado y arde como lenguas de llama de fuego, que se posan sobre los discípulos, varones y mujeres (unos ciento veinte, dice el texto anterior Hch 1, 15), haciéndoles capaces de hablar en muchas lenguas, las lenguas de todos los pueblos reunidos en la “babel” de aquel momento.

El relato es conocido, no hace falta comentarlo por extenso, pero hay unos motivos que conviene recordar, conforme a la liturgia de este día, empezando por el tema intrigante y fecundo de la Plaza de todos los Pueblos, un lugar donde vinieron a juntarse gentes de muchas naciones y nacionalidades, de pueblos y autonomías, pero de manera que todos se entendieron.

La Iglesia es una plaza abierta al viento y al fuego de Dios: Ésta es la primera Plaza de la Iglesia, que Plaza del Sol, que alumbra a todos, como había dicho el Cristo, Plaza de todas las Lenguas, que son riqueza de vida, para dialogar y comprenderse. Juntarse en la plaza, recibir el fuego, levantar la mano, par comprometerse todos con la vida. Aquí esta Pentecostés, con sus varios motivos:

b) Segundo es el motivo de fuerte huracán y del fuego que debe sacudirnos por dentro, Espíritu del Cristo, mensajero del Reino de Dios, asesinado por sacerdotes y gobernadores, Espíritu que arranca y que descuaja, que enciende y transforma, convirtiéndose en palabra (lenguas de fuego). Cristo entra así en el babel de confusión y enfrentamiento, de manera que todos pueden entenderse.

c) Tercer motivo es la palabra que vincula. Hablan los galileos de Jesús, sorprendidos y recreados por su Espíritu. Hablan como saben, con el amor que Jesús les ha dejado, con el fuego de pasión que han recibido. Hablan de Dios y sus grandezas, de las maravillas de una vida que puede convertirse en comunión… y cada uno de los hombres y mujeres que han llegado a las fiestas confusas de la vieja Jerusalén (la gran Babel) les comprende en su propia lengua.

d) Así nace la Iglesia, una comunión de amor donde se juntan y comprenden gentes de lenguas diferentes: partos, medos, elamitas… A nadie se le fuerza, a nadie se le impone una lengua o cultura diferente. Cada uno escucha y atiende en su lengua, y todos en la Dios (el Dios de Jesús) que habla en muchas lenguas, para que todos se entiendan, cada uno en la suya, y aprendan todos a dialogar.

Éste es un tema de fondo de este domingo del Espíritu Santo, con la gente entusiasmada de la Plaza del Viento y del Fuego de Dios en Jerusalén, un lugar abierto a todas las dificultades y esperanzas de las gentes”.

María Pentecostés

El obispo del Mato Grosso Pere Casaldàliga tiene un famoso poema con este título. Los tiempos del Espíritu son la Edad de Oro de la Iglesia que buscamos: Pobre y libre, fogosa, fuerte por el testimonio, por el gozo de compartir y los milagros. Cuando todos vivimos (ya, pero todavía no) la plena Resurrección. Repitámoslo en nuestra oración hasta que nos lo aprendamos de memoria.

“María Pentecostés, / cuando la Iglesia aún era
pobre y libre / como el Viento del Espíritu.

María Pentecostés, / cuando el fuego del Espíritu / era la ley de la Iglesia.

María Pentecostés, / cuando los Doce exhibían / el poder del testimonio.

María Pentecostés, / cuando era toda la Iglesia / boca del Resucitado”

Ilustraciones tomadas de la red: El manga ha creado un arte juvenil que expresa los vientos huracanados con la cabellera desgreñada y los poderes con los grandes cuernos...

miércoles, 1 de junio de 2011

EVANGELIO JOVEN: Ascensión de Jesús al cielo (Efesios 1,17-23; Mateo 28,16-20).


(Diálogo en forma de plegaria con Jesús que regresa al Padre, con las palabras de un poema de Manuel Alonso Alcalde)

“A contraluz subías; lentamente

ibas subiendo a contraluz; subías

milímetro a milímetro como una

mazorca de maíz, doradamente,

y Tu corporeidad, al remontarse,

resbalaba su sombra por los rostros

de los que habían ido a despedirte.”

Nosotros, con las caras ensombrecidas de quienes te despedimos hoy, al celebrar la fiesta de tu gloriosa ascensión a la gloria. Nos dejas un poco perplejos, Señor Jesús. ¿Por qué te vas ahora cuando más te necesitamos? ¿Cómo podremos continuar tu obra, si nuestra fe es tan débil y los vientos tan contrarios?

“Eran las ocho en punto de la tarde,

justo empezando a anochecer.”

Repetimos lo que te dijeron los compañeros de Emaús: “Quédate junto a nosotros que la tarde está cayendo”. La Iglesia ha envejecido mucho. Se han perdido los obreros, los intelectuales, muchos jóvenes y ahora también muchas mujeres disgustadas, que eran sostén de las comunidades. Escasean las vocaciones comprometidas. Pocos los cristianos y las cristianas creíbles que anuncien tu evangelio. El pesimismo nos deja tocados.

“Subías

despacio, retrasando los adioses

últimos; ascendías gota a gota

lo mismo que la savia por las vides,

porque era triste abandonarlos ahora,

precisamente ahora, en que empezaban

a apagarse las luces de las fábricas

y a oler a humo triste en los suburbios.”

Estamos defraudados de los políticos. No le vemos salida a esta crisis económica, que es mundial. Aumenta el número de los indignados. Y tu Iglesia, tu Cuerpo en la tierra, parece que ya no apuesta tan fuertemente por los pobres. Los pobres a quienes declaraste los preferidos de tu Reino. Las bienaventuranzas, que eran tu programa.

“Tú hacia lo alto, colgado por los hombros

de la barquilla de Tu globo de oro,

y ellos, allí, en el suelo, los que habían

compartido contigo su tartera.

Eran los mismos, los de siempre. Y tristes:

jornaleros, mineros, pescadores,

peones, emigrantes —los de siempre—,

viendo tu remontar irremediable.”

También los campesinos de las lomas, los residentes en los barrios y arrabales, montón de mujeres doblemente pobres por mujeres y por pobres… Ah, y la gente de color y los indígenas…

“Los de siempre, los Tuyos, contemplando

Tus alpargatas, Tu mahón gastado

de carpintero.”

Contemplando Tus chancletas y Tu cachucha, Tus botas y Tu overol.

“Que te ibas, y ellos

se quedaban allí sin comprenderlo,

con miedo, como niños, de la vida.”

¿Por qué nos dejas, Señor? ¿Acaso piensas que ya nos hicimos bastante mayores para llevar tu Causa? ¿No ves que nos faltan más pastores como Óscar Romero? ¿No te das cuentas que son pocos los sacerdotes jóvenes? ¿No aprecias que faltan relevos para los puestos de misión en las fronteras? ¿Qué haremos con unas comunidades más carismáticas que evangelizadoras, más conservadoras que comprometidas?

“Y dicen: ¡vuelve!, y sigues; y repiten:

¡vuelve!, y, como una piedra en un estanque,

la tarde, en ondas, por Tu frente abierta,

se cierra sin respuesta para siempre.”

Ilumina los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llamas, cuál la riqueza de gloria que reservas en herencia para tus fieles, y cuál la extraordinaria grandeza de tu poder para nosotros. Auméntanos la fe en la eficacia de la fuerza poderosa, que te resucitó de entre los muertos. Comunícanos el Espíritu que sea nuestro Abogado Defensor, el Maestro que nos explique tus palabras, el Viento que sacuda nuestras perplejidades. Te repetimos: ¡Vuelve, Señor Jesús, que te esperamos!

miércoles, 25 de mayo de 2011

EVANGELIO JOVEN: El regalo de un buen Abogado Defensor (VIº Pascua Jn 14,15-21)

Estoy preparando estos días a un muchacho para la primera comunión. Supongo ya habrán visto el enlace de la carta de González Faus, quejándose amargamente de la desnaturalización de esta fiesta infantil: “Cuando os reunís para las primeras comuniones, eso ya no es celebrar la Cena del Señor... ¿Es que no tenéis otros días del año para todas esas fatuidades? ¿O es que despreciáis a la Iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen?”

Gracias a Dios, yo no suelo tener celebraciones con boato. Pero confieso que me preocupa cómo podemos comunicar a los preadolescentes lo que significa ese Regalo del Espíritu, Compañero de camino y Defensor para toda la vida. El significado de la consoladora promesa de Jesús: “No los dejo huérfanos”, ni ahora ni cuando crezcan, ni cuando falten estos lindos padres que son el árbol de sombra acogedora en el patio familiar. Cómo podemos dar a entender que eso de la fe es una cuestión de amor: “Quien cumple mis mandamientos, ése me ama. Y el que me ama será amado por mi Padre y yo lo amaré y me manifestaré a él”. De qué manera podremos lograr que esta catequesis y la celebración del sacramento les ayude a entrar en el círculo de amor de la comunidad cristiana.

Se me ocurre dirigirme a ellos con las palabras de Víctor M. Arbeloa, el mismo poeta navarro que nos acompañaba el domingo pasado:

“Primera comunión”

“¿Qué celebramos hoy? ¿Un cumpleaños?...

Vuestro día de haceros ya mayores, / de venir con nosotros a la fiesta del domingo,

a oír lo que dice el evangelio; / a cantar a Jesús, amigo que no falla,

que por todos nosotros / nació, sufrió, vivió, murió y vive ahora para siempre;

y a estar un ratico con él, de sobremesa.

Cuando andaba Jesús por este mundo, / le gustaba rodearse de chavales…

Aquellos chicos de entonces / lo vieron andar y sudar por caminos de polvo;

lo seguían, con sus padres y amigos, cuando hablaba a la gente

en las barcas del lago o sentado en el ribazo.

Decía unas cosas muy duras a los ricos,

a todo el que se hacía / el grande, el chulo, el mandamás.

Curaba a todos los enfermos que podía, / estaba con los pobres y los viejos

y decía a menudo / que Dios nos tiene preparada, si queremos,

una mesa así de grande, donde no falta nada,

una casa de todos, muy bonita, con flores y con agua,

y una vida más alegre y divertida / en el mundo de aquí y en el de allí,

después de muertos…

A veces se ponía a repartirles / pan y peces asados a la orilla del río,

pues quería que todos pudieran escucharlo / tranquilos y contentos,

y decía que la tierra es de todos, y las cosas

las puso Dios para todos los hombres y los pueblos,

como el sol y la lluvia que nos traen las nubes.

Y, ya sabéis, la noche antes / de que fueran a matarlo,

cuando estaba cenando con un grupo de amigos,

les dio un trozo de pan y una copa de vino

y les dijo: Comed y bebed / que esto es mi cuerpo, que será destrozado,

y mi sangre, que será derramada, / por vosotros y por todos,

para enseñaros / a vivir y a morir por Dios y por los hombres,

sin miedo a nadie ni a nada de este mundo.

Cuando os juntéis después de que me maten,

haced esto, acordándoos de mí, / y seremos amigos para siempre.


Pues esto es lo que hacemos ahora mismo.

Comulgamos: es decir, nos juntamos. Comemos de este pan,

que es Jesús, / que es de todos.

Comulgamos: es decir, oímos y cantamos y rezamos

y comemos / con todos los demás.

Hacemos fiesta juntos. / Hacemos corro juntos y saltamos

a la cuerda de la fe y de la esperanza.

Porque juntos vivimos en Mañeru, o en Pamplona, o donde sea.

Porque juntos sufrimos y gozamos.

y juntos andamos y juntos tropezamos.

Y juntos / hemos de arreglar, por mucho que nos cueste,

el pueblo y todo el mundo, / antes de morirnos un día, / casi juntos.

Además…, / también nosotros hacemos con vosotros / la primera comunión.

Hacemos todos siempre / la primera, / la única comunión.

Cada vez la comenzamos, / y luego la dejamos, a veces la rompemos,

y de nuevo volvemos a intentarla…, / proclamando nuestra fe,

con el deseo / de seguir viviendo en comunión / con el Dios de Jesús de Nazaret,

y los hombres que son nuestros hermanos”.

(V.M.Arbeloa, Cantos de Fiesta y de Lucha)

miércoles, 18 de mayo de 2011

EVANGELIO JOVEN: El Camino y la Piedra (Domingo Vº de Pascua: 1 Pedro 2,4-9; Juan 14,1-12)

Bueno, ya llevamos cinco semanas desde la Pascua y, después de mi rápido viaje a República Dominicana, debo enfrentarme a los problemas -casi insolubles- de cada día. Se acercan las elecciones (el próximo domingo en España) y la verdad es que no sabemos adónde vamos, ¿cómo podemos conocer el camino? Jesús partió a prepararnos un lugar y dejó la tarea en nuestras manos. Nos sentimos inquietos.

1. Todos somos piedras vivas del templo y sacerdotes

Cuántos hay que han rechazado la Piedra viva, que es Cristo. Leemos en la Escritura: “Yo coloco una piedra angular, elegida, preciosa: quien se apoya en ella no fracasa”. Debería ser preciosa para nosotros, los creyentes. Sobre esta piedra angular deberíamos edificar toda nuestra vida y también la Iglesia, nuevo pueblo de Dios.

“Es probable que el creyente de hoy, que ya no está acostumbrado al lenguaje simbólico de la Biblia, no se tome muy en serio esta maravillosa descripción de la vida cristiana que hace la 1ª Pedro, ni que alcance a comprender la fuerza revolucionaria evangélica que lleva dentro… ¿Qué significa, pues, que todos y cada uno de los cristianos formemos un “sacerdocio santo”? En primer lugar, significa “ofrecer sacrificios espirituales, aceptables a Dios por medio de Jesucristo”. Con ello se refiere a la vida misma del cristiano, hombre o mujer, se encuentre donde se encuentre y cualquiera que sea su profesión, ofrecida a Dios como don de amor y portadora de la memoria de Jesús, tal y como nos la presentan los evangelios: su obediencia filial al Padre, su amor incondicional que no conoció barreras, su opción por los pobres, débiles y marginados, su lucha por la igualdad y la justicia hasta derramar su sangre en la cruz por todos nosotros. En esto consistió el sacerdocio de Cristo, y en esto consiste el sacerdocio del cristiano recibido en el bautismo. En segundo lugar…, la predicación y la proclamación del Evangelio no está reservada para unos cuantos expertos, como los obispos y presbíteros. Todo cristiano tiene el derecho y la obligación de anunciar a Jesús, el Salvador, con sus palabras y con el testimonio de su vida.” (Pueden leer el comentario más extenso de La Biblia de nuestro Pueblo a la carta de Pedro).

¿Seguimos el camino de Cristo, Verdad y Vida nuestra? ¿No nos avergonzamos de escoger su palabra como orientación de nuestra actuación?

2. ¿Creemos en la resurrección?

Mi amigo Javier me regaló recientemente el primer volumen de la Obra Poética de Víctor Manuel Arbeloa, uno de los poetas preferidos de mi juventud. Pienso aprovechar algunos de sus poemas pascuales para nuestro Evangelio Joven, con la fe de que sigan desarrollando su poder para despertarnos un poco.

"Pero en fin, ya sé / lo que muchos estáis pensando: / ninguno de nosotros / hemos visto a Jesús, / el Señor resucitado. / Ni tocamos sus manos, /ni metimos la mano en sus heridas. / Ni jamás se ha aparecido en nuestra casa / cuando vemos la película en la tele, / o jugamos a las cartas / o estamos almorzando huevos con tomate.

Todos podríamos llamamos el Mellizo,

o Tomás, porque todos

somos unos buenos incrédulos.

Todos, todos decimos muchas veces:

«Si no veo, no creo».

Nadie ha visto, es verdad,

a Jesús en esta vida,

ni vivimos, como Pedro o Santiago,

unos años con él.

Pocos, seguramente, creemos ya en milagros.

Y, sin embargo, / después de tantos años, / de tanta misa de domingo, / de tantos desaciertos en la iglesia, / de tanto cura parlanchín, / estamos a estas horas reunidos / en torno a Jesús resucitado.

Sabemos de su vida y su martirio. / Creímos su palabra y su promesa. / Lo sentimos vivísimo / en la flor de la esperanza, que todos la llevamos en el pecho, / se vea o no se vea, / en el duro pero humano esfuerzo de los días, / en el pulso caliente del amor, / en la lucha devorante por el mundo del mañana.

Lo sentimos vivísimo, al partir / el pan de la amistad y el compromiso, / al caer de la tarde; / cuando escuchamos / -o nosotros mismos proclamamos sin miedo- / la palabra de la paz y de la dicha; / cuando vamos por ahí, / llevados por el cierzo de Jesús, / haciendo los pequeños / signos prodigiosos de nuestro siglo xx: / dando vista a los ciegos, / animando a los cojos, / resucitando muertos / que olían a carroña inhumana o a gusanos de muerte…

Las gentes que no creen / en Jesús de Nazaret, / en su amor extraordinario al Padre y a los hombres, / amor de hijo de Dios y hermano incomparable, / creerán, en todo caso, cuando un día nos vean / vivir resucitados, / sufrir resucitados, / morir resucitados, / esperando al mismo tiempo / la total y colectiva, / definitiva / resurrección”.

(Segundo Domingo de Pascua de Cantos de Fiesta y de Lucha)