viernes, 1 de junio de 2012
+ Germà Joan Planisi Miquel, msscc
miércoles, 30 de mayo de 2012
SANT HONORAT, MUNTANYA MÍSTICA
En este espacio tan bello
y más cerca del cielo, hemos disfrutado de paz, armonía y alegría y agradecemos
de corazón la acogida tan cariñosa (Las parroquias evangélicas de habla alemana
de Portugal y España, 2006).
Y así viví la Eucaristía junto a su comunidad,
como un regalazo imprevisto y sorprendente. Y lo mismo su homilía y cómo el
Señor sabe de sobra qué sitio es el mejor a cada momento para mí, aunque me
resista y –en ocasiones- ni siquiera lo entienda. Porque en ese momento vital
estoy ahora mismo en mi trabajo.sábado, 19 de mayo de 2012
¿Cuál es la tarea que nos deja Jesús? (Ascensión de Jesús Mc 9, 16,15-20)
A mediados del s. II, algunos manuscritos comenzaron a incluir al fin de Marcos un apéndice, que antes circulaba quizá de forma independiente, y que ofrece un compendio de las experiencias pascuales de los discípulos, seguidas del mandato misionero, la ascensión del Señor y el cumplimiento posterior de su palabra. Posiblemente este pasaje tuvo una existencia autónoma, fue como una hoja volante pascual que recoge, en forma de resumen o compendio, algunos testimonios fundamentales de la experiencia pascual y del comienzo de la Iglesia.
- expulsar demonios, liberar así a un mundo endemoniado,
- hablar todas las lenguas, abriendo un espacio universal de palabra,
- inmunizarte a todos los venenos, no dejar que el mal te invada,
- curar a los enfermos, hacer un mundo sano?
1. Una ciudad para todos. LEVANTAREMOS.
Un gran techo común. LA CIUDAD.
Una mesa redonda como el mundo. LEVANTAREMOS.
Un pan de multitud. Un lenguaje de corazón abierto.
Una esperanza: VEN, SEÑOR JESÚS.
SOBRE EL CIMIENTO DE TU CUERPO
LEVANTAREMOS LA CIUDAD. (bis).
Suben a la ciudad. LA CIUDAD.
Pregonan la unidad. Nadie grita. ¿Quién eres y de dónde?.
Todos se llaman HIJOS DE LA PAZ.
viernes, 11 de mayo de 2012
Amar como Tú (Domingo VI PASCUA Ciclo B Jn 15,9-17)
viernes, 4 de mayo de 2012
La vid y los sarmientos (5º Domingo de Pascua B Juan 15, 1-8)
No permitas Señor, que yo me equivoque de tal modo, que quiera permanecer en Ti, como sarmiento en su vid, sin los otros sarmientos, mis hermanos y hermanas; sería el fruto más amargo, más desagradable de todos. ¡Señor, no sé rezar: enséñame Tú y haz que mi oración más bella sea mi vida, transformada en un grano de uva, para el hambre y para la sed, para el gozo y compañía del que venga a la Vid, que eres Tú. ¡Gracias, porque Tú eres el vino del Amor!
sábado, 28 de abril de 2012
¿Dónde encontramos los buenos pastores? (4º Domingo de Pascua B Juan 10,11-18)
jueves, 19 de abril de 2012
¿Por qué se asustan tanto? (Domingo IIIº de Pascua, Lc 24,35-48)

Queridos amigos y amigas, ya estamos en el tercer domingo de Pascua, y probablemente –hoy como en tiempo del evangelista- somos gente asustada, llena de dudas: “Espantados y temblando de miedo, pensaban que era un fantasma”. Situación crítica, recortes de bienestar, más cargas e impuestos, falta de oportunidades para los jóvenes, desengaño político de los líderes que nos tendrían que gobernar, desorientación y vacío... Fantasmas y vampiros, como en los relatos de adolescentes.
Cenar con un resucitado
(El evangelio, erre que erre, sin cejar en su Buena Noticia, insiste en que no dejemos de saborear nuestra propia experiencia espiritual. Veamos como la presenta el sacerdote poeta Jesús Mauleón, seguro de haber estado en Emaús más de una vez (“me refiero a la zozobra, al incierto avanzar de la condición humana”):
¡Cómo me gustaría
encontrarme contigo en el camino
sencillamente y como por azar
y, al contarte mis miedos, al abrirte mis dudas,
al darte la razón de mis tristezas,
oír tu voz de caminante amigo,
escucharte explicar las escrituras
(y cómo me ardería el corazón de oírte)
y dar razón de ti,
de tu pasión y muerte,
y de tu amor a muerte,
de tu resurrección de entre los muertos!
Y luego ¡con qué amor y con qué
firme presentimiento
te invitaría al ver caer la tarde
a alojarte en mi casa,
sacaría mi pan, serviría mi vino,
te sentaría junto a mí aguardando
los signos de una cena memorable!
¡Cómo me gustaría
verte tomar el pan y bendecirlo,
partirlo con tus manos y, al tenerlo en las mías,
tocar la gloria y descubrir tu rostro!
¡Cómo me gustaría
encontrarme contigo, aun sin saberlo,
cuando me topo a un hombre que camina
como viajero de mi mismo viaje,
ahora que sé que todos los caminos
están llenos de ti,
que todos los que van a nuestro lado
o se nos cruzan en la misma vida
pueden sentarse a nuestra misma mesa!
¡Cómo me gustaría
vivir en Emaús a cada instante
y descubrir tu rostro y tu presencia
en el rostro divino de los hijos
de nuestro mismo Padre!
¡Cómo me gustaría! (“Cien oraciones para respirar, p. 80-81, Obra poética, p. 392).
Compartir las heridas
Lucas evangelista, también medio poeta, expresa la experiencia espiritual que tiene poder de salvarnos con un triple compartir. En primer lugar, compartir la humanidad herida, pero no derrotada: “Él les dijo: Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean... Dicho esto les mostró las manos y los pies. (Reacción) Era tal el gozo y el asombro que no acababan de creer”.
Las heridas que no escondemos avergonzados, sino que nos hacen más humanos y experimentados en el dolor. Las Escrituras señalan esta primera fuente de consuelo: “¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?” (1Cor 15,55). “Como él mismo sufrió la prueba, puede ayudar a los que son probados” (Hebr 2,18).
Compartir la comida
Como no acababan de creer les dijo: “¿Tienen aquí algo de comer? Entonces comió en su presencia un trozo de pescado asado que le ofrecieron”. Com-pañero viene del latín popular companio = el que come su pan con. Y si com-parte el pan, com-parte la vida, la conversación, los retos y desafíos. Interesante que, en tiempo de carestía, no se nos aconseje cerrar la mano sino abrirla y compartir de nuestra pobreza.
Compartir la palabra
“Entonces les abrió la inteligencia para que comprendieran la Escritura”. Porque como le dijo el eunuco etíope al diácono Felipe: “¿Y cómo voy a entenderlo si nadie me lo explica?” Especialmente si se trata del cordero (las personas y el pueblo) llevado al matadero, sin defensa. Reconociendo el lujo de tener la Palabra a nuestro alcance, aprovechemos la clave de interpretación de nuestra realidad por dura que sea.
Una experiencia llamada pascual porque nos puede hacer pasar de muerte a vida.





