miércoles, 30 de mayo de 2012

SANT HONORAT, MUNTANYA MÍSTICA


Título de la nueva web que estamos preparando para este lugar del todo especial. Para los mallorquines es la montaña donde se perseguían el Amigo y el Amado del maestro Iluminado Ramon Llull. Para los MSSCC es la cuna de la Congregación y de la experiencia fundante del desierto. Para los cursillistas de Cristiandad es el lugar sagrado donde se celebró el primer cursillo numerado, cuando este movimiento laical tomó forma y se hizo universal. “La otra Mallorca”, “Oasis de paz”, la alternativa para muchos peregrinos, turistas y buscadores de Dios de todos los tiempos.  Lugares imprescindibles, incluso para los no creyentes, en este mundo agitado. Centro que dimana energía y que ayuda a encontrar la unidad para los seguidores de movimientos orientales y del diálogo interreligioso. “Tant de bo que el paradís s’assembli a Sant Honorat” (Felip, 2006). Ojalá que el paraíso perdido y la tierra prometida que buscamos se asemeje a San Honorat.  

Pongo algunas fotos y algunos textos escogidos del Libro de Visitas de la Ermita:

 “Et seduiré, et portaré al desert i et parlaré al cor” (Os 2,11). Agraït, después d’uns anys a fora, de poder tornar en aquest desert on vaig poder viure una experiencia de Déu, on són les arrels de la meva opció per a seguir a Jesús en els pobres (Vicenç Miró, 2001).
La muntanya on l’amic troba el seu Amat, lloc de silenci i trobada amb Aquell que ens ha creat (Franciscanes de Sa Pobla, 2006).

És un lloc meravellosament formós (Harry Chard, 2006).

Neste lugar que um dia o Senhor escolheu para inicio dos cursilhos, eu, que num Cursilho iniciei una “vida nova”, peço ao Pai que me deixe sempre ser seu instrumento (Guilherme, 2006).

Je suis venu chercher et j’ai trouvé le repos pour mon corps et mon esprit à St. Honorat (+Djitangar Edmond, Evêque de Tchad, 2006).

Oasi de pau i espiritualitat dins aquest món tan distorbat (J. Cantallops, 2006).

Tant de bo que el paradís s’assembli a Sant Honorat (Felip, 2006).

En este espacio tan bello y más cerca del cielo, hemos disfrutado de paz, armonía y alegría y agradecemos de corazón la acogida tan cariñosa (Las parroquias evangélicas de habla alemana de Portugal y España, 2006).

Qué gran alegría conocer el lugar donde se realizó el primer cursillo numerado del MCC. Se siente la presencia de Él (Luis Reyes, México, 2007).

Mare de Déu del Desert, te preg perquè no ens sentim aïllats de tothom, inclosos fills i família (Luzdivina, 2007).

Esta es la otra Mallorca, la de Dios y el alma, y no la que es más conocida, la de sol y playa (Carlos, 2007).

En nom d’es grup d’es darrers divendres, moltes gràcies per tot. Aquí trobam un refugi, pau, equilibri i sentiment, com no n’hi ha d’altre dins s’illa (M. Timoner, 2008).

Que todos los seres sintientes sean felices. Que todos los seres se liberen del sufrimiento. Que nadie sea desposeído de su felicidad. Que todos los seres logren ecuanimidad libres de odio y de apego! (Retiro Purificación de Vajrasattva Nueva Tradición Kadampa, 2009).

No soy cristiano ni creyente, pero envidio esta paz; el alma se encuentra en los lugares más insospechados (Rafa de Vera, 2009).
 
Vengo como peregrino a esta “casa de Dios” y “puerta del cielo”, y te doy gracias por tantos signos de tu presencia, Señor, en este bello paisaje (Carlos Mº. Galli, Argentina, 2009).

Este sitio me inspira y me llena del amor que inspiró al P. Joaquín Rosselló al fundar la Congregación de MSSCC. Dios es amor, y en este lugar se respira el amor (Tuyisenge Dominique Savio, msscc, Rwanda, 2009).

Adorabilis est locus iste, et vere est domus Dei! Fugit tempus, caritas remanet (Lothar, 2010).

Llocs com aquest són necessaris en un món tan enterbolit per les guerres i els mals rotllos (Inma i Manolo, 2011).

Ein wunderschöner Ort und eine mit Frieden gefüllte Kapelle, die uns beide fasziniert hat (Lina + Christopher, 2011).

Lloc de veneració, unció i de poder descobrir cada un el seu interior (Nicolau Pons, SJ, 2011).

CURSILLISTAS
17.5.2012
Al Pbro. Que celebró la Eucaristía el día de san Matías
Soy Roberto, estoy casado con Tamar y somos los dos “infiltrados” que pudimos compartir la Eucaristía con su comunidad en la fiesta de San Matías, el pasado lunes.
Fue un privilegio, un auténtico regalo del Señor. Tamar y yo pertenecemos al movimiento de Cursillos de Cristiandad, por lo que se puede imaginar lo que era para nosotros nuestra primera visita a ese lugar Santo que es el Monasterio de San Honorato.
Llegamos a las 7.20 pensando que lo encontraríamos ya cerrado, pero no, estaba abierto... Y se me encendió el corazón. Sentí que el Señor me decía. “¡pero qué poca fe tienes, Roberto! ¿No ves que yo siempre lo tengo todo previsto?”
Y así viví la Eucaristía junto a su comunidad, como un regalazo imprevisto y sorprendente. Y lo mismo su homilía y cómo el Señor sabe de sobra qué sitio es el mejor a cada momento para mí, aunque me resista y –en ocasiones- ni siquiera lo entienda. Porque en ese momento vital estoy ahora mismo en mi trabajo.
Y deseaba agradecerle, especialmente, que tradujese la oración final de la Eucaristía. Decía algo así como que el Señor nos concediese tener los sentimientos y pasión de la primera comunidad. Para mí fue muy especial, porque ese era el regalo que estaba siendo toda la Eucaristía, terminaba con el deseo y la llamada a rememorar y revivir en mi vida esa pasión de la “primera comunidad”, la de la Iglesia que nacía al calor de la Resurrección, pero también la que nacía entre los muros de su monasterio, la primera comunidad de Cursillos...
Toda esta semana rezo por udes hermanos que cuidan con mimo este lugar santo. Un abrazo grande en Cristo,
Roberto (Madrid)
 
EL JARDÍN DEL DHARMA Centro de Budismo Vajrayana 


29 May 2012
Apreciat Miquel. Et vull agrair, en nom d’aquest centre, tota la teva dedicació, impagable, i la teva amabilitat i generositat. Totes les persones que hem tingut la gran fortuna de viure a la vostra casa aquest passat cap de setmana estem encantades i meravellades de l’experiència. El lama Tcheuky ho va comentar a tots repetidament,  i tothom estava més que d’acord.
Ell estima profundament Sant Honorat i mira que fa anys que no hi anàvem,però sempre ho comentava; diu que, a part de que es un lloc maquíssim en quant a bellesa material, ho es encara mes espiritualment. Et desitgem molta salut i força per a seguir endavant.
Abraçades, de nou amb el nostre profund agraïment.
Assumpta Suau

sábado, 19 de mayo de 2012

¿Cuál es la tarea que nos deja Jesús? (Ascensión de Jesús Mc 9, 16,15-20)



Un comentario
El evangelio de Marcos terminaba 16, 8 con un encargo a las tres mujeres de lo más normalito: “Vayan a decir a sus discípulos y a Pedro que vayan a Galilea, allí lo verán”. Pero ellas “de puro miedo, no dijeron nada a nadie”.

Este final, sin apariciones ni sobresaltos, pareció insuficiente a la primera comunidad, que lo vino a ampliar –después de haberlo comparado con los otros Evangelios- en un Epílogo. Veamos lo que dice X. Pikaza :

“El evangelio de este domingo de la Ascensión, tomado del apéndice “canónico” (no del texto original) de Marcos, es uno de los textos más significativos de la historia de occidente. Un texto extraño, abrupto, que ofrece un compendio de la misión cristiana, desde una perspectiva de decisión, valentía (osadía) y de esperanza creadora.

A mediados del s. II, algunos manuscritos comenzaron a incluir al fin de Marcos un apéndice, que antes circulaba quizá de forma independiente, y que ofrece un compendio de las experiencias pascuales de los discípulos, seguidas del mandato misionero, la ascensión del Señor y el cumplimiento posterior de su palabra. Posiblemente este pasaje tuvo una existencia autónoma, fue como una hoja volante pascual que recoge, en forma de resumen o compendio, algunos testimonios fundamentales de la experiencia pascual y del comienzo de la Iglesia. 

Es un pasaje espléndido, que expresa la fe de una iglesia antigua, quizá la de Roma, un compendio del cristianismo, formulado de manera abrupta, radical. Si te preguntaran qué es el cristianismo y cual es la tarea de la Iglesia ¿responderías así? ¿dirías que el camino del cielo es:
- expulsar demonios, liberar así a un mundo endemoniado,
- hablar todas las lenguas, abriendo un espacio universal de palabra,
- inmunizarte a todos los venenos, no dejar que el mal te invada,
- curar a los enfermos, hacer un mundo sano?

Y un canto
Me viene de gusto recordar hoy un canto de Juan Antonio Espinosa que ha significado mucho en la pastoral de estas últimas semanas de Pascua. ¿Qué nos ha encargado Jesús? ¿Cuál es la utopía que nos dejó? ¿En qué Movimiento de Jesús nos enrollamos?.

1. Una ciudad para todos. LEVANTAREMOS.
Un gran techo común. LA CIUDAD.

Una mesa redonda como el mundo. LEVANTAREMOS.
Un pan de multitud. Un lenguaje de corazón abierto.
Una esperanza: VEN, SEÑOR JESÚS.

NO RECHAZAREMOS LA PIEDRA ANGULAR.
SOBRE EL CIMIENTO DE TU CUERPO
LEVANTAREMOS LA CIUDAD. (bis).

2. Suben los pueblos del mundo. LEVANTAREMOS.
Suben a la ciudad. LA CIUDAD.
Los que hablaban en lenguas diferentes. LEVANTAREMOS.
Pregonan la unidad. Nadie grita. ¿Quién eres y de dónde?.
Todos se llaman  HIJOS DE LA PAZ.







viernes, 11 de mayo de 2012

Amar como Tú (Domingo VI PASCUA Ciclo B Jn 15,9-17)


Leamos con atención este pasaje donde el Señor nos deja un proyecto y un estilo de vida, para que conociéndolo lo podamos vivir. El comentario es de Pbro. JesúsAntonio Weisensee

1. ¿Qué siento al leer un pasaje como éste donde el Señor nos abre su corazón y nos dice lo que siente a nuestro respecto?, ¿qué impresión me causa lo que Jesús dice respecto al amor que nos tiene (Jn15,9-17)?
2. ¿Qué está revelando el Señor cuando nos dice: “...yo les he amado a ustedes, como mi Padre me ama a mí...” (Jn 15,9)?
3. ¿En qué consiste el nuevo mandamiento que nos deja el Señor (Jn 15,12.17)?, ¿cómo lo podemos vivir?
4. ¿Cuándo y de qué manera, uno puede decir que ama al otro?
5. ¿Qué está revelando Jesús de sí mismo cuando nos dice: “...no hay amor más grande que éste: Dar la vida por sus amigos...” (Jn  15,13)?
6. Mi relación con los que tengo junto a mí, ¿está marcada por la bondad y la comprensión, por la caridad y la benevolencia, por la sensibilidad y cercanía?, ¿o cuál es mi actitud con el otro?, ¿qué es lo que identifica mi manera de ser?, ¿qué es lo que la gente ve en mi manera de actuar?, ¿soy lo que piensan de mí o soy otra cosa?

A la luz de todo lo que hemos reflexionado lleguemos al Señor y abrámosle el corazón:
 Señor Jesús, es simplemente fabuloso y maravilloso ver todo lo que Tú nos dices en este pasaje, porque nos estás abriendo tu corazón (mostrando tus motivaciones más profundas, el porqué de todo lo que hacías y sentías) y con esto nos llevas al mismo corazón de Dios Padre, pues Tú nos dices: “…yo les he amado a ustedes como mi Padre me ama a mí: Permanezcan en mi amor…”. Señor, nos estás mostrando que toda tu vida fue simplemente mostrarnos el amor de Dios hacia nosotros, reflejando su corazón en tus actitudes y en tus gestos. Y es esto lo que nos propones y es lo que Tú quieres y esperas de cada uno de nosotros. Tú que nos invitas a asumir tu estilo de vida, te pedimos que derrames en nosotros tu gracia, para amar y actuar como Tú lo has hecho. Que así sea.

 Señor, Tú eres tan especial, que hasta uno queda sin palabras ante el proyecto que nos dejas, pues nos dices: “…ámense unos a otros, como yo los he amado…”; nos invitas a amar a tu estilo, a amar como Tú lo has hecho, a amar hasta el final, a amar hasta no tener más nada que dar, hasta darse totalmente como lo hiciste Tú. Señor, nos pides tener un corazón como el tuyo: por eso, te pedimos, que seas Tú el que nos transformes interiormente para saber abrirnos a los demás, pensar en el otro, darnos totalmente sin esperar nada a cambio, así como lo hiciste Tú. Danos Tú la gracia de amar como Tú lo has hecho. Que así sea.

 Señor, cada vez más uno queda fascinado por tus enseñanzas, pues aquí Tú nos colocas en nuestro lugar, y nos haces tomar conciencia que el seguirte a ti, va mucho más allá de todo lo que podemos pensar, y que eso está caracterizado por el amor, pues nos dices: “…no fueron ustedes los que me escogieron, fui yo el que los escogí…”. Como que nos estás haciendo ver que el seguirte a ti, no es una cuestión de esfuerzo y voluntad, sino que es antes que nada, amor y gratuidad de tu parte, que es don y que es gracia, pues eres Tú el que nos has invitado a conocerte y amarte, y así actuar como Tú. Gracias Señor, por haber derramado tu amor en nuestra vida, por habernos escogido para ser tus amigos, para ser felices con una alegría plena en ti. Gracias Señor, por el amor de predilección que Tú nos tienes. Gracias Señor. Gracias.

viernes, 4 de mayo de 2012

La vid y los sarmientos (5º Domingo de Pascua B Juan 15, 1-8)


La viña, la vid verdadera y el buen fruto

Viña de Dios es Israel, viña predilecta, escogida, plantada sobre una fértil colina, en un lugar con tierra limpia, labrada, libre de piedras, custodiada, cuidada, amada, extendida y que el mismo Dios la ha plantado (cfr Is 5,1s: Jer 2, 21). Es tan amada esta viña, que nunca ha dejado de resonar, para ella, el cántico de amor de su amado; notas fuertes y dulces al mismo tiempo, notas portadoras de vida verdadera, que han atravesado la antigua alianza y han llegado, todavía más claras, a la nueva alianza. Primero cantaba el Padre, ahora canta Jesús, pero en los dos es la voz del Espíritu la que se hace sentir, como dice el Cantar de los Cantares: "La voz de la tórtola todavía se oye…y las vides esparcen su aroma" (Cant 2, 12s). Es el Señor Jesús quien nos atrae, quien nos lleva del antiguo al nuevo, de amor en amor, hacia una comunión siempre más fuerte hasta la identificación: "Yo soy esta viña, pero lo soy también vosotros en mi". Por tanto está claro: la viña es Israel, es Jesús y somos nosotros. Siempre la misma, siempre nueva, siempre más elegida y predilecta, amada, cuidada, custodiada, visitada: visitada con las lluvias y visitada con la Palabra; enviada por los profetas día a día, visitada con el envío del Hijo, el Amor, que espera amor, o sea, el fruto. "El esperó que produjese uva, pero dio uvas agraces" (Is 5,2); la desilusión está siempre al acecho, en el amor. Me detengo sobre esta realidad, me miro dentro, intento buscar el lugar de cierre, de aridez, de muerte: ¿Por qué la lluvia no ha llegado?. Me repito esta palabra, que resuena a menudo en las páginas bíblicas: El Señor espera…" (ver Is 30, 18; Lc 13, 6-9). Quiere el fruto de la conversión (cfr Mt 3,8), como nos manda a decir por boca de Juan; los frutos de la palabra, que nacen de la escucha, de la acogida y de su custodia, como nos dicen los sinópticos (cfr. Mt 13, 23; Mc 420 y Lc 8,15), los frutos del Espíritu, como explica San Pablo (cfr Gál 5, 22). Quiere que "llevemos frutos de toda clase de obra buena" (Col 1, 10), pero sobre todo, me parece, el Señor espera y desea "el fruto del seno" (cfr Lc 1, 42), o sea, Jesús, por el que somos verdaderamente benditos y dichosos. Jesús, en efecto, es la semilla que, muriendo, lleva mucho fruto dentro de nosotros, en nuestra vida (Jn 12, 24) y reta a toda soledad, cerrazón, lanzándonos a los hermanos. Este es el fruto verdadero de la conversión, sembrado en la tierra de nuestro seno; este convertirse en sus discípulos y, en fin, esta es la verdadera gloria del Padre.

La poda como purificación que da gozo
En este pasaje evangélico, el Señor me ofrece otro camino que recorrer detrás de Él y junto a Él: es un camino de purificación, de renovación, de resurrección y vida nueva: está oculto por el vocablo "podar", pero puedo descubrirlo mejor, de iluminarlo gracias a su misma Palabra, que es la única maestra, la única guía segura. El texto griego usa el término "purificar", para indicar esta acción del viñador con sus vides; cierto, queda claro que Él poda, que corta con la espada afilada de su Palabra (Heb 4, 12) y que nos hace sangrar, a veces; pero es más cierto todavía, que permanece su amor, que solamente penetra, cada vez más y así nos purifica, nos refina, Sí, el Señor se sienta como lavandero para purificar, o es como un orífice para hacer más resplandeciente y luminoso el oro que tiene en sus manos (cfr Mal 3, 3). Jesús trae consigo una purificación nueva, la prometida desde hace tanto tiempo por las Escrituras y esperada para los tiempos mesiánicos; no es una purificación que llega mediante el culto, mediante la observancia de la ley o sacrificios, purificación sola provisional, incompleta, temporal y figurada. Jesús realiza una purificación íntima, total, la del corazón y la conciencia, que cantaba Ezequiel: "Os purificaré de todos vuestros ídolos; os daré un corazón nuevo…Cuando yo os purifique de todas vuestras iniquidades, os haré habitar en vuestras ciudades y vuestras ruinas serán reconstruidas…(Ez 36, 25ss.33). 

Oración para esta semana
¡Señor, todavía tengo la luz de tu Palabra dentro de mí; toda la fuerza sanadora de tu voz resuena dentro de mi todavía! ¡Gracias Viña mía, mi savia; gracias mi morada en la cual puedo y deseo permanecer; gracias, mi fuerza en el obrar, en el cumplir cada cosa; gracias maestro mío! Tú me has llamado a ser sarmiento fecundo, a ser yo mismo fruto de tu amor por los hombres, a ser vino que alegre el corazón; ¡Señor, ayúdame a realizar esta tu Palabra bendita y verdadera! Solo así, seguro, viviré verdaderamente y seré como tú eres y permaneces.
No permitas Señor, que yo me equivoque de tal modo, que quiera permanecer en Ti, como sarmiento en su vid, sin los otros sarmientos, mis hermanos y hermanas; sería el fruto más amargo, más desagradable de todos. ¡Señor, no sé rezar: enséñame Tú y haz que mi oración más bella sea mi vida, transformada en un grano de uva, para el hambre y para la sed, para el gozo y compañía del que venga a la Vid, que eres Tú. ¡Gracias, porque Tú eres el vino del Amor!

(Si quieres profundizar más, mira el comentario completo)

sábado, 28 de abril de 2012

¿Dónde encontramos los buenos pastores? (4º Domingo de Pascua B Juan 10,11-18)


El evangelio de este Cuarto Domingo de Pascua nos trae la alegoría del Buen Pastor. Yo he vivido hasta ahora en la montaña donde todavía quedan ovejas, pero sin pastores ni vallados. Se recogen para el trasquileo, procuramos no atropellarlas en primavera con las crías pequeñas, nos quejamos de que son incontrolables devorando las plantas del jardín, y dicen que difíciles de vender. Pero hoy hablamos del simbolismo del rebaño.

En muchas parroquias se aprovecha para lamentar la falta de vocaciones sacerdotales para apacentar el rebaño. Me gusta el retruécano que algunos han hecho: “Y tú ¿quieres ser oveja de Cristo?” Sin cristianos que sigan al Pastor, no habrá pastores de los cristianos, que ofrezcan su vida por la comunidad “para que todos tengan vida y vida en abundancia” (Jn 10,10). 

Quisiera aprovechar este comentario para hablar de la necesidad de buenos líderes, en todos los órdenes. En aquel tiempo, el pastor era la imagen del líder, del rey, de los gobernantes (Jr 2,8; 10,21; 23, 1-2). Jesús denuncia a “todos los que vinieron antes de mí eran ladrones y asaltantes”, esquilmadores del pueblo. Hoy reina un pesimismo general frente a la clase política y a la jerarquía eclesiástica: Por el modo de gestionar la crisis, por la corrupción política, por el abandono de la clase pobre, por la falta de sintonía con el pueblo.

Tomo algunas ideas de la página de los carmelitas con algunos subrayados propios.
“El discurso del Buen Pastor ha sido introducido aquí con el fin de ofrecer algunos criterios para saber discernir quién es el líder, el pastor que merece crédito. La parábola realiza una palabra que Jesús apenas había dicho a los fariseos: “Jesús dijo entonces: «Yo he venido a este mundo para juzgar, para que aquéllos que no ven vean y aquéllos que ven se vuelvan ciegos” (Jn 9,39).

1ª comparación (Jn 10,1-5): “Entrar por la puerta”. Jesús distingue entre el pastor de las ovejas y aquel que asalta para robar. Aquello que revela quién es el pastor es el hecho de que él entra por la puerta. El salteador por otra parte. (La puerta son las elecciones democráticas, el voto libre y participativo, jamás los golpes de estado o las corruptelas caciquiles).

2ª comparación (Jn 10,6-10): “Yo soy la puerta”. Entrar por la puerta significa obrar como Jesús, cuya preocupación mayor es la vida en abundancia de las ovejas. Aquello que revela al pastor es la defensa de la vida de las ovejas. (No se puede admitir un gobierno que venda a su pueblo o que sólo busque bienestar para unos pocos).

3ª comparación (Jn 10,11-18): “Yo soy el buen pastor”. Jesús no es sencillamente un pastor. Él es el Buen Pastor. Aquello que revela quién es el Buen Pastor es (1) el conocimiento recíproco entre la oveja y el pastor (no votemos a quien no conozcamos, votemos a alguien que se mezcle con el pueblo y lo conozca profundamente) y (2) dar la vida por las ovejas (si responde a las esperanzas populares, si no desentona con su modo de vida)”.

REFLEXIONES: ¿Qué sentimos ante los que nos gobiernan? ¿Estamos desorientados a la hora de las elecciones? ¿Hemos sido engañados alguna vez?
¿En mi relación con los otros… soy mercenario o pastor? ¿Me conformo con decir que son mis hijos, mis alumnos, mis empleados, mis feligreses, mis súbditos, o procuro averiguar si están contentos de mí?
¿Amo a mi sociedad y a mi comunidad hasta el punto de comprometerme con algún cargo u oficio de liderazgo?
¿Que dice el texto sobre las ovejas que somos nosotros?¿Cuáles son las cualidades y ls obligaciones de las ovejas?
Pastor-Pastoral. ¿Se puede decir que nuestra pastoral continúa la misión de Jesús-Pastor?


jueves, 19 de abril de 2012

¿Por qué se asustan tanto? (Domingo IIIº de Pascua, Lc 24,35-48)

Queridos amigos y amigas, ya estamos en el tercer domingo de Pascua, y probablemente –hoy como en tiempo del evangelista- somos gente asustada, llena de dudas: “Espantados y temblando de miedo, pensaban que era un fantasma”. Situación crítica, recortes de bienestar, más cargas e impuestos, falta de oportunidades para los jóvenes, desengaño político de los líderes que nos tendrían que gobernar, desorientación y vacío... Fantasmas y vampiros, como en los relatos de adolescentes.

Cenar con un resucitado

(El evangelio, erre que erre, sin cejar en su Buena Noticia, insiste en que no dejemos de saborear nuestra propia experiencia espiritual. Veamos como la presenta el sacerdote poeta Jesús Mauleón, seguro de haber estado en Emaús más de una vez (“me refiero a la zozobra, al incierto avanzar de la condición humana”):

EMAÚS

¡Cómo me gustaría
encontrarme contigo en el camino
sencillamente y como por azar
y, al contarte mis miedos, al abrirte mis dudas,
al darte la razón de mis tristezas,
oír tu voz de caminante amigo,
escucharte explicar las escrituras
(y cómo me ardería el corazón de oírte)
y dar razón de ti,
de tu pasión y muerte,
y de tu amor a muerte,
de tu resurrección de entre los muertos!

Y luego ¡con qué amor y con qué
firme presentimiento
te invitaría al ver caer la tarde
a alojarte en mi casa,
sacaría mi pan, serviría mi vino,
te sentaría junto a mí aguardando
los signos de una cena memorable!

¡Cómo me gustaría
verte tomar el pan y bendecirlo,
partirlo con tus manos y, al tenerlo en las mías,
tocar la gloria y descubrir tu rostro!

¡Cómo me gustaría
encontrarme contigo, aun sin saberlo,
cuando me topo a un hombre que camina
como viajero de mi mismo viaje,
ahora que sé que todos los caminos
están llenos de ti,
que todos los que van a nuestro lado
o se nos cruzan en la misma vida
pueden sentarse a nuestra misma mesa!

¡Cómo me gustaría
vivir en Emaús a cada instante
y descubrir tu rostro y tu presencia
en el rostro divino de los hijos
de nuestro mismo Padre!

¡Cómo me gustaría! (“Cien oraciones para respirar, p. 80-81, Obra poética, p. 392).

Compartir las heridas

Lucas evangelista, también medio poeta, expresa la experiencia espiritual que tiene poder de salvarnos con un triple compartir. En primer lugar, compartir la humanidad herida, pero no derrotada: “Él les dijo: Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean... Dicho esto les mostró las manos y los pies. (Reacción) Era tal el gozo y el asombro que no acababan de creer”.

Las heridas que no escondemos avergonzados, sino que nos hacen más humanos y experimentados en el dolor. Las Escrituras señalan esta primera fuente de consuelo: “¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?” (1Cor 15,55). “Como él mismo sufrió la prueba, puede ayudar a los que son probados” (Hebr 2,18).

Compartir la comida

Como no acababan de creer les dijo: “¿Tienen aquí algo de comer? Entonces comió en su presencia un trozo de pescado asado que le ofrecieron”. Com-pañero viene del latín popular companio = el que come su pan con. Y si com-parte el pan, com-parte la vida, la conversación, los retos y desafíos. Interesante que, en tiempo de carestía, no se nos aconseje cerrar la mano sino abrirla y compartir de nuestra pobreza.

Compartir la palabra

“Entonces les abrió la inteligencia para que comprendieran la Escritura”. Porque como le dijo el eunuco etíope al diácono Felipe: “¿Y cómo voy a entenderlo si nadie me lo explica?” Especialmente si se trata del cordero (las personas y el pueblo) llevado al matadero, sin defensa. Reconociendo el lujo de tener la Palabra a nuestro alcance, aprovechemos la clave de interpretación de nuestra realidad por dura que sea.

Una experiencia llamada pascual porque nos puede hacer pasar de muerte a vida.

sábado, 14 de abril de 2012

“Mira y toca mis heridas” (Domingo II Pascua B, Jn 20,19-31 y 1 Jn 5,1-6)

(En este IIº Domingo de Pascua y cuando estoy a punto de dejar el servicio que he hecho durante 11 años en el Santuario de la Virgen de Lluc, me parece oportuno volver a la declaración de intenciones con que inauguré este blog el 24 de julio del 2009)

“Pertenezco a una numerosa familia espiritual animada por la Espiritualidad del Corazón. Como decía San Bernardo, pretendemos practicar el arte de leer el corazón a través de las heridas del cuerpo (sean anatómicas, sico-somáticas, mentales, etc.).

De hecho, como decía Juan Pablo II, “todas las generaciones de cristianos han aprendido a leer en el Traspasado por la lanza del soldado el misterio del Corazón del Hombre Crucificado, que era el Hijo de Dios” (Audiencia general 20.06.79; cfr. Redemptor Hominis, 16 y Dives in Misericordia, 13). Penetrando por la herida –corporal y simbólica- de Jesús hemos subido a la esfera más alta del misterio divino: “hemos conocido el Amor”; y hemos bajado, al mismo tiempo, a lo más profundo del misterio humano: “He aquí al hombre” (cfr. Gaudium et Spes, 22; Redemptor Hominis, 8).

Me confieso, en primer lugar, un hombre herido. En la línea del poeta León Felipe: “Ábrete la camisa… ¿qué herida es ésta que te sangra del costado?”. En la línea del maestro Henri Nouwen, reconozco que sigo al Pastor Herido, dificultosamente y a la pata coja, pero confiando en Aquel que apoya su amplia mano sobre mi hombro.

Me animo, también, a hacer profesión de curador de heridas ajenas, ¿suena demasiado pretencioso? En este blog, yo no quisiera convertirme en médico profesional ni en el enfermo encerrado en su propio diagnóstico. Pero tengo un poquito de fe en que el mesías vendrá cuando cada uno de nosotros sepa sobreponerse a sus propios dolores para abrirse a las heridas del otro. Escucho las palabras que le dijo al apóstol Tomás el Señor Crucificado y Resucitado: “Mete tu mano en mi costado y no seas incrédulo” (Jn 20, 27). Tengo un credo que me anima a servir al Traspasado en los traspasados. Una sencilla declaración de intenciones al abrir la ventana de este blog”.

Y me parece importante completar estos párrafos con las palabras de la segunda lectura de Juan, con las tres notas que autentifican nuestro seguimiento: “Ésta es la victoria que venció al mundo: nuestra fe. ¿Quién vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Es el que vino con agua y sangre, Jesucristo: no sólo con agua, sino con agua y sangre. Y el Espíritu, que es la verdad, da testimonio, porque el Espíritu es la verdad”.

También nosotros reconocemos que tres son los testigos: EL AGUA (porque hemos de renacer por el bautismo que se recibe en la Iglesia, y no nos avergonzaremos de la Iglesia que es nuestra madre y nuestra hija, nuestra familia de creyentes).

LA SANGRE (sabiendo que no nos salva siquiera nuestra pertenencia a la Iglesia, sino la Muerte y Resurrección de Jesucristo, el Señor, y reconociendo que no hay salvación sin cruz y sin sacrificio).

EL ESPÍRITU (el que nos hace comprender poco a poco las palabras difíciles de Jesús, nos empuja a actualizarlo en libertad y creatividad, nos hace hombres y mujeres nuevos y maduros).

“Y los tres concuerdan”.